Kicillof gana influencia en el Tribunal de Cuentas bonaerense

Iván Ruiz

Axel Kicillof ganará en los próximos días influencia dentro de un órgano clave para el control de la gestión en la provincia de Buenos Aires: el Tribunal de Cuentas. El gobernador bonaerense selló un acuerdo con Eduardo Grinberg, histórico presidente del organismo, para desplazar a los funcionarios que había nombrado la exgobernadora María Eugenia Vidal.

Aunque la decisión se oficializará el próximo martes, dentro del organismo dan por sentado que Grinberg continuará en su cargo -pese a las denuncias por corrupción en su contra- y que el acuerdo con el kirchnerismo incluye el reparto de cuatro cargos clave dentro del Tribunal de Cuentas que en la actualidad ocupan dirigentes cercanos a Vidal. La función del organismo es fiscalizar los actos del gobierno bonaerense.

Desde la oposición ya daban hoy por descontado que serían removidos de su cargo Felipe Gonzalez Barlatay, secretario Legal y Técnico; Hernán Jorge Gonzalez, secretario de Modernización y Fortalecimiento Institucional; Leonardo Di Pietro, secretario de Auditorías Financieras y Proyectos de Inversión; y María Florencia Vezzeti, secretaria de Actuaciones y Procedimiento.

Entre los nuevos nombramientos, que ya informalmente circulaban entre dirigentes bonaerenses, indicaban que ingresarán en esos lugares Gonzalo Sebastián Kodelia, secretario Legal y Técnico; María del Carmen Sabugal, secretaria de Modernización y Fortalecimiento Institucional; Alejandro Daniel Alegretti, secretario de Relaciones Institucionales y Profesionales; y Jimena Alonso, secretaria de Auditorías Financieras y Proyectos de Inversión.

Este acuerdo, por un lado, le permite a Kicillof tener influencia sobre el principal organismo que fiscaliza al gobierno bonaerense. Y por otro lado, además, le permite asegurarse a Grinberg la continuidad después de 33 años de gestión ininterrumpida en ese organismo. Cercano al radicalismo, este dirigente desembarcó en 1983 al organismo y en los últimos años supo construir una excelente relación con gestiones peronistas como la de Daniel Scioli.

Después de cuatro años de una tensa relación con la exgobernadora Vidal, Grinberg también tiene pendiente la resolución de un juicio político por mal desempeño y comisión de delitos dolosos durante su gestión. En febrero pasado, el funcionario fue citado por la Secretaría de Enjuiciamiento de Magistrados, pero desde la oposición aseguran que su situación se aliviará después de sellar el acuerdo con Kicillof.