Kenia despide en un funeral de Estado a su tercer presidente, Mwai Kibaki

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Nairobi, 29 abr (EFE).- Kenia despidió hoy a su tercer presidente, Mwai Kibaki (2002-2013), en un funeral de Estado de marcado carácter religioso y militar oficiado en Nairobi, al que asistieron miles de personas, entre ellas varios presidentes africanos.

A primera hora de una mañana de cielos cubiertos que amenazaban lluvia, el féretro de Kibaki, que murió hace una semana a los 90 años, fue bendecido en una ceremonia religiosa en la Residencia Oficial del Presidente de Kenia (State House).

El actual jefe del Estado, Uhuru Kenyatta, que sucedió en el poder a Kibaki en 2013, y la primera dama, Margaret Kenyatta, asistieron al acto en compañía de familiares del difunto, en una jornada declarada festiva para que los kenianos pudieron seguir el funeral bien en persona, bien a través de los medios de comunicación.

El presidente anunció el pasado viernes el fallecimiento de Kibaki y declaró un duelo nacional desde ese día hasta el anochecer de este sábado, cuando el tercer presidente del país africano recibirá sepultura en su casa de Othaya, en el condado de Nyeri (centro).

Desde la State House, cientos de militares escoltaron a pie el féretro, envuelto en la bandera keniana sobre un remolque unido a un vehículo del Ejército, por las calles de la capital en un recorrido de unos seis kilómetros.

Finalmente, la solemne procesión llegó al Estadio Nacional de Nyayo, donde aguardaban miles de personas, con el presidente Kenyatta a la cabeza, quien definió a Kibaki como "uno de los grandes hombres de Estado de Kenia".

"Nos congregamos hoy para honrar a uno de los padres fundadores de nuestra amada nación. Estamos aquí no sólo para llorar la muerte de Mwai Kibaki, sino también para celebrar una vida magnífica", subrayó Kenyatta.

También asistieron, entre otros, los jefes de Estado de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; Sudán del Sur, Salva Kiir; y Etiopía, Sahle-Work Zewde; quienes rindieron tributo a Kibaki ante su féretro, flanqueado por coronas de flores y una foto del difunto.

Las exequias fúnebres se oficiaron bajo la dirección del arzobispo católico de Nairobi, Philip Anyolo.

"Este servicio será realizado por los militares y la iglesia. Queremos pedir que no hay matices políticos", advirtió Anyolo, en un país inmerso en una disputada campaña electoral de cara a los comicios generales del próximo 9 de agosto.

Fue un deseo expreso de la familia del fallecido expresidente, liderada por su hijo mayor, Jimmy Kibaki. "Hoy me desperté con una tremenda sensación de tristeza y pérdida. Estoy aquí en nombre de mi familia para decirles que les estamos agradecidos", afirmó el hijo.

Pese a la advertencia del arzobispo, los dos principales candidatos a la Presidencia en las elecciones de agosto, el ex primer ministro y líder opositor Raila Odinga y el vicepresidente Wiliam Ruto, protagonizaron sendos parlamentos.

"No sé cómo elogiar a un político sin hablar de política", empezó diciendo Odinga, que integró de 2008 a 2013 como primer ministro un Gobierno de unidad nacional presidido por Kibaki, a quien describió como un "gran patriota keniano" y un "caballero por excelencia".

Ruto, por su parte, destacó que Kibaki "fue el mejor economista y el mejor presidente que jamás haya tenido Kenia".

De nombre completo Emilio Stanley Mwai Kibaki y nacido el 15 de noviembre de 1931, su legado político se remonta a la lucha por la independencia de su país en los años cincuenta y comienzos de los sesenta.

Posteriormente, fue diputado por la oficialista KANU (Unión Nacional Africana de Kenia), ministro y vicepresidente, pero en la década de los noventa abandonó esa formación para crear su propio partido tras reinstaurarse un sistema multipartidista en el país.

En 2002, Kibaki logró la primera victoria de la oposición desde la independencia del país (1963) al frente de la Coalición Nacional Arco Iris (NARC), tras el fin del régimen autoritario de Daniel Arap Moi (1978-2002).

Los siguientes comicios, en 2007, se saldaron con la reelección de Kibaki, pero su victoria fue cuestionada por el líder opositor Raila Odinga, lo que provocó disturbios entre los partidarios del entonces presidente (del grupo étnico kikuyu, mayoritario en Kenia) y los de Odinga (de la etnia lúo), que causaron unos 1.300 muertos.

La crisis terminó con la firma de un acuerdo en febrero de 2008 que posibilitó un Gobierno de unidad nacional en el que Odinga fue nombrado primer ministro y Kibaki conservó la presidencia.

Pese al oscuro episodio de la violencia postelectoral de 2007-2008, Mwai Kibaki tiene el mérito de haber reactivado la entonces débil economía de Kenia y haber alumbrado un nueva Constitución en 2010, si bien no logró atajar la corrupción endémica del país.

(c) Agencia EFE

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