Katovit, las anfetaminas legales con las que hincaron codos varias generaciones

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Hubo una época en que cualquier persona podía entrar en una farmacia y comprar cocaína, heroína u opio de manera legal y sin receta. Aunque a día de hoy suena bastante sorprendente, nos consuela saber que son cosas que pasaban hace mucho tiempo.

Sin embargo, era prácticamente ayer cuando hordas de estudiantes de toda España se ponían hasta las cejas de un derivado de la anfetamina con la bendición de farmacéuticos y progenitores. Si hace 20 o 30 años estabas estudiando, seguro que lo recuerdas: hablamos del famoso Katovit.

Varias generaciones de estudiantes confiaron en Katovit para
Varias generaciones de estudiantes confiaron en Katovit para "empollar". Imagen vía Getty.

Katovit vio la luz en 1962, cuando los laboratorios Fher recibieron la autorización para comercializar un producto que originalmente estaba pensado para ayudar a las personas mayores a combatir la fatiga física y mental. Lo que no se imaginaban es que unos años después se pondría de moda en un colectivo muy distinto: los adolescentes y los jóvenes universitarios.

Y es que de alguna forma se corrió la voz de que las propiedades del Katovit lo hacían idóneo para afrontar los temidos exámenes y los chavales empezaron a tomarlas como si les fuera la vida en ello. Pero, ¿qué llevaban exactamente estas grageas?

En teoría, Katovit solo era “un complejo vitamínico”. Y sí, es cierto que en su composición figuraban siete vitaminas, pero había otro ingrediente cuya inocuidad es mucho más dudosa: el prolintano, un derivado anfetamínico que puede producir taquicardia, insomnio, falta de apetito y sudores. Aunque era un medicamento que debía dispensarse con receta, los farmacéuticos solían hacer la vista gorda y no era difícil para un adolescente hacerse con una caja en la farmacia. Eran otros tiempos…

Con cada pastilla de Katovit los chavales consumían, además de vitaminas, 10 miligramos de prolintano. Imágenes: todocoleccion.net/Getty.
Con cada pastilla de Katovit los chavales consumían, además de vitaminas, 10 miligramos de prolintano. Imágenes: todocoleccion.net/Getty.

Este festival anfetamínico de noches en vela frente a los apuntes terminó en 2001, cuando por fin se retiró el Katovit del mercado. Su uso indiscriminado por los jóvenes daba mala imagen de marca al laboratorio, que había visto cómo una pastilla pensada para la tercera edad se había convertido en objeto de trapicheo en los patios de institutos y universidades.

Mucha gente recuerda con nostalgia aquellos tiempos y agradece al Katovit el haber aprobado más de una asignatura “hueso”. Pero aquí viene la sorpresa: ¡el Katovit no tuvo nada que ver! Numerosos estudios han demostrado que ni el prolintano ni las vitaminas ayudan a estudiar ni a potenciar la memoria y si algún beneficio se obtenía era debido al efecto placebo.

Las bebidas energéticas se han convertido en un nuevo riesgo de salud para los jóvenes. Imagen: Getty.
Las bebidas energéticas se han convertido en un nuevo riesgo de salud para los jóvenes. Imagen: Getty.

Afortunadamente, los estudiantes de hoy no pueden entrar en una farmacia y llevarse tranquilamente una caja de anfetaminas. Pero mucho ojo, porque los peligros legales siguen a la orden del día: un enorme porcentaje de jóvenes abusa de las “bebidas energéticas”, la nueva droga aparentemente inocua que se vende en cualquier supermercado y que puede tener efectos muy nocivos sobre la salud. ¿Se acabarán prohibiendo también algún día?

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