Kaïes Said, un jurista acunado en televisión con alma ultraconservadora

Agencia EFE

Túnez, 12 oct (EFE).- Apodado "Robocop" por sus movimientos mecánicos, el jurista ultraconservador independiente Kaïes Said aspira este domingo a convertirse en el tercer presidente electo de Túnez desde el triunfo en 2011 de la revolución que derrocó a la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali asido a la imagen de hombre honesto y austero que ha sabido proyectar con inteligencia a través de la televisión.

Nacido hace 64 años en la provincia costera de Nabeul y catedrático de derecho constitucional, su adusto rosto, sus maneras afectadas y su engolada lengua árabe clásica comenzaron a ser habituales para los tunecinos gracias a sus apariciones como tertuliano, en las que trataba de explicar los vericuetos de la polémica enmienda de la Carta Magna aprobada en 2014.

Muy crítico con el gobierno y los partidos políticos, entró en la carrera presidencial de forma discreta, sin apenas hacer ruido, sin partido y sin más estructura que su imagen, como un "outsider" con el que muy pocos contaban.

Pero una campaña de proximidad, sin la propaganda típica, hecha calle a calle, puerta a puerta, siempre de forma popular y sobria, consiguió ir calando en una sociedad asfixiada por la crisis económica y desencantada con una clase política a la que acusa de haber dilapidado las esperanzas impulsadas por la aún viva "primavera árabe".

Un apoyo que recibió el espaldarazo definitivo gracias, en gran parte, al debate televisivo que por primera vez se celebró en Túnez días antes de la primera vuelta, y en el que mostró mejores hechuras y más tablas que sus 25 rivales, convenciendo a miles de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, pese a su retrógrada ideología.

Nacionalista acérrimo, Said se pronuncia a favor de recuperar la pena de muerte -objeto de una moratoria desde el triunfo de la revolución-, considera que la homosexualidad es un patrón ajeno a la sociedad tunecina que los extranjeros han introducido para desestabilizarla, y muestra dudas sobre la ley de igualdad de herencia, que pretende equiparar los derechos entre hombres y mujeres en contraposición a la Sharia o ley islámica.

Proteccionista en lo económico, cree que la principal reforma que necesita el país es la descentralización -una propuesta que no podría llevar a cabo desde la presidencia, ya que carece de competencias- y apenas ha desarrollado otras propuestas para revivir una economía que padece los mismos problemas que en tiempos de la dictadura: corrupción y un alto índice de paro que perpetua la desigualdad, cercena las posibilidades de desarrollo personal y empuja a la migración.

Casado y padre de dos hijos, es también un ultraconservador en lo moral, favorable a mantener en vigor la ley sobre abusos sexuales que penaliza a las parejas no casadas que se muestren "demasiado" afectuosas en espacios públicos y un régimen de ayuno más estricto durante el mes sagrado de Ramadán.

Pese a ello, en la primera vuelta logró una sorprendente victoria y el apoyo de un 18,7 por ciento de los votantes, en su mayoría jóvenes, familias de clase media, hombres de mediana edad y nuevos sufragantes, que le perciben como una figura diferente a los políticos tradicionales.

Más de dos puntos y medio de ventaja sobre su rival, el magnate populista de la televisión Nabil Karoui, que le da cierta ventaja para la segunda vuelta y que le convierte en favorito al haber recibido después el apoyo de varios de sus rivales en la primera vuelta, entre ellos el del candidato de "Ennahda", partido religioso conservador de tendencia islamista que ganó las municipales de 2018 y las legislativas del pasado domingo

El último en sumarse a su causa ha sido el propio primer ministro, Yousef Chahed -cabeza de lista del partido Tahya Tounis, que logró 16 escaños-, quien el viernes dijo que este domingo votaría "contra la corrupción" en velada alusión ha Karoui, liberado el pasado miércoles tras un mes y medio en prisión preventiva acusado de presuntos delitos de evasión fiscal y blanqueo de dinero.

En un alarde más de honestidad, Said decidió suspender la campaña electoral en la segunda vuelta para contrarrestar la denuncia de su rival de que no competían en igualdad de condiciones.

Una baza más en una carrera hacia el palacio de Cartago que se prevé muy apretada y en la que podía repercutir de manera negativa para el jurista la victoria de "Ennhada" en las legislativas del 6 de octubre ante el temor que la presidencia de la República, la jefatura del Gobierno, el Parlamento y la mayoría de los grandes ayuntamientos del país se queden en manos de Robocop y lo demás conservadores.

Javier Martín

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