Kagame y Kenyatta acuerdan trabajar para el cese de las hostilidades en RDC

Nairobi, 18 nov (EFE).- El presidente de Ruanda, Paul Kagame, acordó trabajar con el expresidente keniano Uhuru Kenyatta, mediador en el diálogo de paz para el este de la República Democrática del Congo (RDC), para conseguir el cese de las hostilidades y la retirada del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23).

"El presidente Kagame también acordó ayudar al facilitador de la EAC (Comunidad del Este de África) a instar al M23 para un alto el fuego y para (su) retirada de los territorios capturados", dijo este viernes a través de un comunicado el bloque de siete países de África oriental, que auspició el pasado mes de abril en Nairobi la primera ronda de unas conversaciones de paz para poner fin al conflicto en el este de la RDC, donde operan más de un centenar de grupos armados.

"Ambos coincidieron en (...) la necesidad de que la fuerza regional (de la EAC) tome el control de inmediato y proteja las zonas recientemente capturadas por el M23 en la región (provincia) de Kivu del Norte", añadió, en referencia al dispositivo militar regional conjunto acordado por los países miembros y del cual Kenia envió el pasado domingo sus primeros contingentes.

Según el comunicado, Kenyatta habló por teléfono no solo con Kagame, sino también con el presidente congoleño, Félix Tshisekedi, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres y el presidente de turno de la EAC y jefe de Estado de Burundi, Évariste Ndayishimiye.

El expresidente keniano mantuvo estas conversaciones días después de reunirse esta semana con Tshisekedi en la capital congoleña, Kinshasa, y de viajar a la capital de Kivu del Norte, Goma.

Desde que estallaron los combates entre el Ejército congoleño y los rebeldes en marzo, unas 280.000 personas se han visto forzosamente desplazadas, según la ONU.

Tras unos meses de pausa y después de la reactivación de los enfrentamientos en octubre, el M23 ha conseguido avanzar hacia Goma, la ciudad más poblada del este de la RDC, que los rebeldes ya tomaron en 2012.

Durante esta semana, se han producido intensas batallas entre ambas partes a unos quince kilómetros de esta urbe, según reportaron medios locales.

Los enfrentamientos han generado también una crisis diplomática, ya que Kinshasa acusa a la vecina Ruanda de apoyar al M23, un extremo que Kigali siempre ha negado.

Sin embargo, un informe confidencial de expertos de la ONU filtrado a principios de agosto pasado confirmó esa cooperación.

El M23 y el Gobierno ruandés, por su parte, acusan al Ejército congoleño de colaborar con las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), fundadas en el año 2000 por algunos cabecillas del genocidio de Ruanda de 1994 y otros ruandeses exiliados en la RDC para recuperar el poder político en su país de origen.

Aunque la RDC y Ruanda insisten en el diálogo para resolver la escalada de tensión, las acusaciones cruzadas continúan, a la espera del inicio la semana que viene de una nueva ronda de conversaciones en Nairobi entre el Gobierno congoleño y los grupos armados.

El M23 se creó en 2012, cuando soldados congoleños se sublevaron por la pérdida de poder de su líder, Bosco Ntaganda, procesado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra; y debido a supuestos incumplimientos del acuerdo de paz del 23 de marzo de 2009, que da nombre al movimiento.

El grupo exigía renegociar ese acuerdo firmado por la guerrilla congoleña Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) para su integración en el Ejército, a fin de mejorar sus condiciones.

El CNDP, formado principalmente por tutsis (grupo que sufrió en gran medida el genocidio de 1994), se constituyó en 2006 para -entre otros objetivos- combatir a los hutus de las FDLR.

El este de RDC lleva más de dos décadas sumido en un conflicto avivado por milicias rebeldes y el Ejército, pese a la presencia de la misión de paz de la ONU (Monusco). EFE

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