Juzgan "vuelos de la muerte" y otros crímenes de dictadura en Argentina

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Un total de 66 militares y dos civiles comenzaron a ser juzgados este miércoles en Argentina por los llamados 'vuelos de la muerte', en los que prisioneros políticos eran arrojados vivos al mar o al río, entre otros crímenes de lesa humanidad en la dictadura (1976/83).

El proceso ventila 789 hechos y es el mayor desde 2003, además de ser el segundo juicio por violaciones a los derechos humanos cometidas en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el más emblemático centro de exterminio del régimen.

El juicio se inició en una colmada sala de audiencias de los tribunales de Buenos Aires, en tanto que afuera activistas humanitarios reclamaban "justicia" en las leyendas de sus cartelones, constató la AFP.

"Este fue, es y será el mayor juicio por delitos de lesa humanidad: hay 68 acusados por unos 800 casos y se estima que habrá unos 900 testigos", dijo a la AFP el abogado Rodolfo Yanzón.

Por primera vez están sentados en el banquillo de los acusados ocho pilotos navales y de la Prefectura Naval (guardacostas) imputados por los "vuelos de la muerte", por los que cientos de opositores fueron arrojados vivos al mar o al Río de la Plata desde aviones militares, una forma de hacerlos desaparecer sin dejar rastros.

Entre los aviadores acusados figuran el argentino-holandés Julio Poch, detenido en 2009 cuando trabajaba como piloto civil en España, y Ricardo Ormello, un mecánico aeronáutico sindicado por arrojar al agua a los prisioneros narcotizados.

Poch, de 59 años, es un exaviador militar que fue extraditado a Argentina desde España en mayo de 2010, ocho meses después de haber sido detenido en un aeropuerto de Valencia cuando se disponía a viajar a Holanda.

Retirado como teniente de fragata de la Marina argentina en 1981, Poch se radicó luego en Holanda con su esposa y tres hijos, y al momento de su detención se desempeñaba como piloto de la compañía Transavia, filial de Air France y KLM.

El uso de estos vuelos de exterminio había sido admitido por el exmarino Adolfo Scilingo, condenado en 2005 a más de mil años de cárcel en España en virtud de la competencia universal de la justicia.

Entre las víctimas de los "vuelos de la muerte" figuran las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, secuestradas en diciembre de 1977 junto a tres fundadoras del organismo humanitario Madres de Plaza de Mayo y trasladadas a la ESMA.

Los cuerpos de Duquet y de las tres Madres aparecieron poco después en una playa del sur de la provincia de Buenos Aires y fueron enterradas sin nombre hasta que fueron identificadas en 2005. Domon sigue desaparecida.

En el banquillo está también el economista y exsecretario de Hacienda (finanzas) de la dictadura Juan Alemann, imputado por haber presenciado interrogatorios bajo torturas a Orlando Ruiz, un desaparecido acusado de haber participado de un atentado contra ese exfuncionario.

El otro civil acusado es el abogado Torres de Tolosa, quien participó de los "vuelos de la muerte" y torturó presos en la ESMA, según la acusación.

Además, los exmarinos Alfredo Astiz y Jorge 'Tigre' Acosta, así como otros 30 militares están acusados por la desaparición en 1977 de la ciudadana sueca Dagmar Hagelin, quien tenía 17 años.

Hagelin fue herida de bala por la espalda por Astiz y secuestrada en Buenos Aires por un comando de la marina al ser confundida con una dirigente de la organización guerrillera Montoneros (peronista de izquierda), según la investigación.

Aún con vida, fue trasladada a la ESMA, donde se perdió su rastro, según testimonios de sobrevivientes.

Astiz y Acosta fueron condenados a prisión perpetua en 2010 en el primer juicio por los crímenes en la ESMA, un centro de detención por donde pasaron unos 5.000 prisioneros, de los cuales sólo sobrevivieron un centenar.

Decenas de juicios se llevaron a cabo en Argentina desde la anulación de las leyes de amnistía en 2003, mientras que en la actualidad hay 15 procesos en marcha.

Unos 30.000 opositores fueron desaparecidos durante la dictadura, según entidades humanitarias.

Un total de 66 militares y dos civiles comenzaron a ser juzgados este miércoles en Argentina por los llamados 'vuelos de la muerte', en los que prisioneros políticos eran arrojados vivos al mar o al río, entre otros crímenes de lesa humanidad en la dictadura (1976/83).

El proceso ventila 789 hechos y es el mayor desde 2003, además de ser el segundo juicio por violaciones a los derechos humanos cometidas en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el más emblemático centro de exterminio del régimen.

Decenas de juicios se llevaron a cabo en Argentina desde la anulación de las leyes de amnistía en 2003, mientras que en la actualidad hay 15 procesos en marcha.

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