Justin van Fleet: "En 2030, 825 millones de jóvenes no tendrán habilidades laborales"

LA NACION

"Tenemos un gran problema en la preparación de los niños y jóvenes para el futuro. En 2030, habrá 1600 millones de jóvenes en el mundo y la gran mayoría -825 millones- no tendrán las habilidades para conseguir trabajo", advierte Justin van Fleet, director de la Comisión Internacional para Financiar la Oportunidad Global de Educación, que busca generar un fondo de US$10.000 millones en garantías financieras y subsidios para monitorear programas educativos.

La iniciativa presentada ante las Naciones Unidas (ONU) tiene el respaldo de más de 1,5 millones de jóvenes del mundo y de políticos como la primera ministra de Noruega, Erna Soldberg; la expresidenta de Chile Michelle Bachelet; la directora general de la Unesco, Irina Bokova; el enviado especial de la ONU para la Educación, Gordon Brown; la ex primera ministra de Australia, Julia Gillard, y el director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake.

Van Fleet, jefe de gabinete del enviado especial de la ONU para la Educación Global, Gordon Brown, trabaja con Theirworld, organización benéfica para niños británicos. Experto en educación, con una maestría en Harvard, respondió los interrogantes de LA NACION sobre cómo funcionaría el Fondo Global para la Educación.

-¿Crear un fondo sería una buena solución? ¿Sería una especie de "Banco Mundial" de la Educación?

-Sin acción, tenemos un gran problema en la preparación de los niños y jóvenes para el futuro. Nuestra comisión descubrió que en 2030, habrá 1600 millones de jóvenes en el mundo y la gran mayoría -825 millones- no tendrán las habilidades requeridas para conseguir trabajo. Evaluamos todas las opciones y la conclusión es que este proyecto es la única manera de multiplicar la suma de financiamiento disponible para la educación. El fondo solo proporciona el financiamiento. Operará con un equipo de aproximadamente 10 personas y su tarea diaria será trabajar con los bancos multilaterales de desarrollo, como el Banco Mundial, el BID, etcétera, para proporcionar financiamiento adicional para apoyar los planes nacionales para la educación que tiene cualquier país que sea parte de la iniciativa.

-¿Qué tipo de ayuda necesitarían América Latina y la Argentina para que sus estudiantes mejoren sus magros desempeños escolares?

-Hay muchas intervenciones que los países pueden usar para mejorar los niveles de aprendizaje, incluidas las inversiones en educación preescolar, la mejora del proceso de enseñanza y aprendizaje, y la garantía de que la educación sea relevante para las habilidades del futuro. La Argentina tiene un papel importante que desempeñar como líder del G-20 este año para garantizar que la comunidad internacional respalde al fondo.

-Si no se equipara la enseñanza entre países con mejores y peores índices, ¿cómo vislumbra el mundo en los próximos 10 años?

-Nos enfrentamos a una realidad de mayor desempleo juvenil, menos innovación, mayores niveles de descontento social, más pobreza, menores salarios y menor crecimiento si no comenzamos hoy a invertir en educación.

-Si mira el mundo actual con los procesos de migraciones entre África y Asia hacia Europa y otras regiones con mejor calidad de vida, ¿cuáles serían los países o las comunidades a los que habría que auxiliar primero?

-Todos los países deben avanzar en la educación. En África habrá 1000 millones de jóvenes para 2050 y si no invertimos en educación hoy, habrá oportunidades limitadas para ellos en el futuro. Este es un problema global. Y el fondo se centrará en los más marginados y en los países que estén dispuestos a invertir también y mejorar los resultados de educación rápidamente para los jóvenes.

-¿Qué tipo de ayuda concreta podría brindar el fondo y cómo monitorearía que los Estados cumplan con sus compromisos?

-El fondo ofrecerá financiamiento concesional a los países. Esperamos movilizar suficientes garantías financieras y subsidios para impulsar US$10.000 millones adicionales para la educación. Los bancos de desarrollo multilaterales trabajarían con los departamentos para monitorear los programas y asegurar que obtengan resultados.

-¿Cada país podría pedir fondos para cuestiones específicas o sería el fondo el que definiría las políticas?

-Cada país trabajaría con un banco multilateral de desarrollo para crear un programa de financiamiento. Siempre que el proyecto se base en el plan nacional de educación del país. El criterio es lo suficientemente simple como para permitir flexibilidad para decidir la mejor manera de invertir en educación.