Juntos por el Cambio: resistir o ser un sostén de la gobernabilidad, el dilema que precipitó el triunfo en las PASO

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Macri, Larreta, Patricia, Lousteau, Carrió y Negri
Macri, Larreta, Patricia, Lousteau, Carrió y Negri

La contundente derrota que sufrió el Gobierno en las PASO precipitó un debate en el seno de Juntos por el Cambio: ¿qué estrategia deberá adoptar la coalición en el Congreso frente a un gobierno debilitado, si logra cumplir su objetivo de arrebatarle el control de ambas cámaras al Frente de Todos en las legislativas de noviembre? ¿Tendrá que profundizar el perfil opositor o ayudar a Alberto Fernández para garantizar la gobernabilidad?

Si bien logró mantener la unidad en el llano, la alianza que integran el Pro, la UCR y la Coalición Cívica convive con altos niveles de internismo. Ya no alcanza la división simplista entre “halcones” y “palomas” para definir los posicionamientos en el tablero opositor. Sin un conductor y en plena etapa de metamorfosis política en su cruzada por volver a la Casa Rosada, en Juntos por el Cambio no hay una postura unificada sobre si deberán tener o no una disposición a acordar con el kirchnerismo en el Congreso, ya sea en el reparto de poder en las cámaras -la puja por las comisiones- o para sancionar proyectos.

La discusión sobre cómo deberá pararse el conglomerado opositor frente al Gobierno a partir del 15 de noviembre se disparó luego de que Elisa Carrió, Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal coincidieran en que Juntos por el Cambio tendría que pelear por la presidencia de la Cámara de Diputados, cargo que ostenta Sergio Massa, si se convirtiera en la primera minoría después de las elecciones generales.

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Sin embargo, en la UCR predomina la cautela y prefieren no adelantar los tiempos. Lo mismo piensan en el entorno del jefe porteño, Horacio Rodríguez Larreta . “Hay que ser inteligentes y no apresurarse . Como decía el general [por Perón]: ‘primero tenemos que cazar la liebre y después comer el guiso’”, evangeliza una espada del larretismo. Vidal aclara ante los suyos que expresó una opinión personal y que la decisión de ir o no por el puesto de Massa será tomada por la mesa nacional de Juntos por el Cambio. No lo había consultado con Larreta, su socio más cercano, quien aún no fijó postura sobre el tema.

El triunfo de la oposición en las PASO adelantó un debate interno
Fabián Marelli


El triunfo de la oposición en las PASO adelantó un debate interno (Fabián Marelli/)

Como Carrió, la exgobernadora está convencida de que correspondería que Juntos por el Cambio esté al frente de la Cámara baja si se consolida como la primera minoría. Entiende que ese posible escenario no le implicaría un riesgo de cara a 2023: “No se cogobierna desde el Congreso”, señalan cerca de Vidal. La candidata impulsada por Larreta en la Capital considera que la oposición podría desde ese lugar no solo ser un freno al kirchnerismo, sino impulsar proyectos propios vinculados a la educación o la generación de empleo . En la Coalición Cívica comparten la misma mirada. “Si una mayoría de los votantes nos eligió en las urnas, ése es nuestro mandato”, sostienen en el círculo cercano de Carrió.

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Por el contrario, otros referentes de Pro y del radicalismo en el Congreso no comulgan con la idea de que la oposición altere la línea de sucesión presidencial. “Debemos evitar toda acción que sea vista como un intento de empujar al Gobierno al vacío” , pregonaba un dirigente radical que conoce al dedillo la dinámica parlamentaria. “Primero hay que ver cuántas bancas reunimos y luego cómo queda parado el oficialismo. No hay que olvidar que ellos siguen en el poder y tienen la caja para conseguir aliados”, advertía.

Los mismos dirigentes creen que resulta contraproducente adelantar una avanzada y regalarle, así, el argumento al kirchnerismo de que buscan desestabilizar. En todo caso, plantean, el interbloque debería usar el número para ir por las comisiones clave para el Gobierno, como la de Presupuesto y Hacienda o de Asuntos Constitucionales.

Juntos por el Cambio
Santiago Filipuzzi


Juntos por el Cambio (Santiago Filipuzzi/)

“El oficialismo ya no sería el dueño de la agenda parlamentaria; todo se debería negociar. Si fuésemos primera minoría, en el acto pediríamos el retiro de las reformas judiciales de Cristina Kirchner. Y reclamaríamos que los ministros vengan más a menudo al Congreso a dar explicaciones de la gestión. Podemos ser una oposición responsable, ayudar a la gobernabilidad pero sin cogobernar”, sostienen en la UCR.

Larreta tomó distancia del debate. Cauto, el alcalde repite como un mantra que se sentará en la mesa para dialogar con el Gobierno sobre todos los asuntos vinculados a la gestión que le “mejoren la vida a los porteños”. Y, para evitar ruidos internos, avisa que las discusiones con la Casa Rosada en temas políticos, como la negociación con el FMI por la deuda, deberán canalizarse en el Congreso. “Hay que esperar a que ellos definan cómo se van a parar frente a la oposición” , apunta un larretista. Carrió les avisó a sus socios que teme que el Gobierno, si no logra revertir el resultado, intente agrietar a la oposición con una convocatoria al diálogo segmentada. “No queremos ningún abrazo de oso”, insisten en la Coalición Cívica.

Con menor disposición a acordar, Bullrich y Mauricio Macri desconfían de las intenciones del kirchnerismo, sobre todo después del recorte inconsulto de coparticipación a la Capital -que descolocó a Larreta- o la “emboscada” a Cristian Ritondo o Jorge Macri en la Casa Rosada en plena negociación por la postergación de las PASO. “Ellos rompieron los puentes. Hasta el 2023 gobierna el kirchnerismo y nosotros somos oposición”, advierten allegados a Macri. Para el expresidente, el diálogo debe ser con “reglas claras y con la Constitución sobre la mesa”.

Otros actores de Juntos por el Cambio, como Martín Lousteau, consideran que la pelota está del lado del Gobierno: la Casa Rosada debe definir cuál es su rumbo antes de convocar a la oposición a una mesa de diálogo. Sus laderos consideran “extemporáneo” el debate sobre la presidencia de la Cámara baja -el senador no está de acuerdo con interferir en la línea sucesoria- y avisan: “Estamos dispuestos a discutir, pero la oposición no cogobierna, bajo ningún punto de vista”.

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