Por qué el juicio de R. Kelly cautiva a una audiencia negra en línea.

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El panorama afuera del tribunal federal en Brooklyn, donde se desarrolla el juicio contra R. Kelly por acusaciones de asociación delictiva y tráfico sexual, el miércoles 22 de septiembre de 2021. (Stephanie Keith/The New York Times).
El panorama afuera del tribunal federal en Brooklyn, donde se desarrolla el juicio contra R. Kelly por acusaciones de asociación delictiva y tráfico sexual, el miércoles 22 de septiembre de 2021. (Stephanie Keith/The New York Times).

En el juicio de R. Kelly, la superestrella del R&B, han participado unos 50 testigos a lo largo de más de un mes de testimonios: una tormenta de acusaciones y contradenuncias sórdidas y, en ocasiones, grotescas.

Para comprender todo esto, cientos de miles de espectadores han recurrido a YouTube, donde una presentadora que publica videos con el nombre thePLAINESTjane hace recapitulaciones casi diarias que a veces llegan a durar 90 minutos e incluyen las mismas imágenes y documentos que se ven en el tribunal.

“Pasen, tomen asiento en mi autobús”, dijo la presentadora en un video reciente, en el que aparecía sentada al lado de una planta de interior y, superpuesto sobre su hombro, un montaje de imágenes que incluía un retrato de Kelly dibujado durante el juicio. “Vamos a dar una vuelta y les daré un resumen de lo que pasó”.

Este canal es solo un eslabón en un extenso ecosistema en línea que ha crecido en torno a Kelly a medida que, en años recientes, las acusaciones en su contra generaron una intensa atención pública. Ahora, su juicio penal en la ciudad de Nueva York está al centro de un mundo turbulento de redes sociales radicado en comunidades negras donde detractores acérrimos de Kelly discuten con sus inquebrantables defensores, ahondando en detalles del tribunal.

Grupos de Facebook con miles de miembros diseccionan las transcripciones en PDF del testimonio de cada testigo; cuentas de Instagram publican actualizaciones sobre la audiencia del día con fondos coloridos; usuarios de TikTok explican los fundamentos jurídicos de la acusación de asociación delictiva en contra de Kelly.

El interés en línea por el juicio de Kelly se distingue de anteriores casos de alto perfil que involucraron a hombres ricos y famosos acusados de conducta sexual inapropiada y resalta la distintiva dinámica racial y generacional al centro de este caso.

Las amenas melodías y la personalidad carismática del cantante cautivaron a muchos hogares afroestadounidenses desde mediados de los años noventa hasta principios de la década de 2000. Y la mayoría de los denunciantes de Kelly son mujeres negras, muchas de las cuales afirman haber sido agredidas por Kelly cuando eran adolescentes o jóvenes adultas.

En anteriores casos de alto perfil, vinculados con el movimiento #MeToo —la caída del productor hollywoodense Harvey Weinstein, que ayudó a detonar un ajuste de cuentas nacional, y la condena del comediante Bill Cosby que ocurrió a consecuencia de esto— la mayoría de los acusadores eran mujeres blancas.

El caso de Kelly fue el primero que les dio a muchas familias negras la sensación de que también eran parte de esa conversación.

En su canal de YouTube, Whitney Davis, de 34 años, ha indagado en el juicio, leyendo y reaccionando a las transcripciones de los testimonios de casi todas las jornadas de audiencia.

El cantante fue una fuerza influyente en su crianza, y su música era muy popular entre los miembros de su familia. Él la inspiró cuando era adolescente a principios de los años 2000 y le ofreció un “himno” a su generación en el bachillerato con su megaéxito “I Believe I Can Fly”.

Sin embargo, en años recientes, luego de que los padres de varias mujeres presentaron denuncias públicas contra el cantante, en las que acusaban a Kelly de retener a sus hijas en un culto abusivo, Davis, originaria de Dallas, dijo que quedó impactada y comenzó a pensar: “¿Sigue haciendo esto?”.

Davis relató que siguió muy de cerca otras acusaciones similares de alto perfil incluso antes de que Kelly empezara a enfrentar repercusiones jurídicas. Pero afirmó que su caso tenía una relevancia particular por una confluencia de motivos: la omnipresencia de la música del cantante en su adolescencia; el hecho de que las acusadoras se veían como ella; y el abuso sexual del que reveló haber sido víctima en su propia infancia.

“Para ser honesta, este fue el primer caso que se enfocó en jóvenes negras, mujeres negras, jóvenes negros, entonces me intrigó ver si se haría justicia para ellos”, explicó Davis. “Ver que se haga justicia para ellos, Dios mío, de cierto modo, sería como si se hiciera justicia para mí”.

Kelly, cuyo nombre real es Robert Sylvester Kelly, está acusado en Nueva York de nueve cargos de asociación delictiva y de inducir a personas a atravesar fronteras estatales con el propósito de cometer delitos sexuales. Él ha negado todas las acusaciones.

El gobierno dio por concluidas las audiencias de su caso el lunes, tras más de un mes de testimonios, y los alegatos finales empezaron esta semana.

No obstante, parte de la fascinación con Kelly, quien ahora tiene 54 años, es más lasciva. Copias de contrabando en VHS y DVD del video sexual de 27 minutos, en el que se basó su juicio de pornografía infantil en Chicago en 2008, se vendían en las esquinas en la época del caso. (Fue declarado inocente en ese juicio).

El panorama actual de redes sociales suele incluir enfrentamientos entre detractores y defensores de Kelly que pueden tornarse virulentos o amenazantes.

Algunos canales de YouTube han fungido como programas de entrevistas improvisados, con un elenco alternante de invitados provenientes de una audiencia en línea que se unen a los debates en video. A menudo, describen las interacciones de Kelly con sus acusadores como relaciones consensuales y afirman que las historias de los denunciantes fueron inventadas para obtener una ganancia financiera.

La base de seguidores de Kelly también parece ser distinta a la de los acusados en otros juicios de alto perfil, por su intensidad y tamaño. Los expertos le atribuyen esto a la convergencia de una amplia variedad de dinámicas expuestas en su juicio.

Hay cierto apego hacia él y existe esta sensación de que lo que le está ocurriendo es parte de una historia más antigua en la que los hombres negros han sido criminalizados y vilipendiados como depredadores sexuales y sujetos a criterios que los hombres blancos no están obligados a obedecer”, declaró Treva B. Lindsey, profesora en la Universidad Estatal de Ohio, para describir las creencias de sus seguidores.

Lindsey, que se enfoca sobre todo en la historia y la cultura de las mujeres negras, agregó: “Aquí se tiene la confluencia perfecta de celebridad e historia”, y, continuó, una renuencia de parte de los simpatizantes de Kelly “a lidiar con las maneras en que la violencia patriarcal está presente en nuestra sociedad”.

También hay una furia intensa contra Kelly en las comunidades negras, entre quienes creen con certeza que es un depredador. “Esto se trata de abuso sexual infantil y el trauma que se infligió en algunas de estas mujeres durante años y años”, afirmó Oronike Odeleye, cofundadora de la campaña #MuteRKelly (Silencien a R. Kelly).

© 2021 The New York Times Company

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