El expresidente brasileño Lula da Silva sale de prisión tras orden del juez

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, al centro, sonríe al salir de los cuarteles de la Policía Federal donde estaba recluido por cargos de corrupción, el viernes 8 de noviembre de 2019 en Curitiba, Brasil. (AP Foto/Leo Correa)

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva salió libre este viernes de la cárcel de Curitiba (sur), lo hizo sonriente y rodeado por una multitud enardecida de partidarios que lo aclamaba. Su compañera sentimental, Rosángela da Silva, con quien anunció que se casaría una vez libre, lo abrazó apenas salió del recinto.

Un juez de ejecución de penas determinó poco antes que ya "no existen fundamentos para la ejecución de la sentencia", después que la Corte Suprema decidiera el jueves que nadie puede ser encarcelado mientras tenga recursos legales disponibles.

La excarcelación de Lula fue solicitada hoy por su defensa, en base a un fallo adoptado la noche del jueves por la máxima corte del país, el Tribunal Supremo de Brasil, que, en una ajustada votación por 6 a 5, determinó que la prisión de una persona condenada antes de que se agoten todos los recursos es inconstitucional.

El juez Danilo Pereira Jr, de la 12 Sala Criminal de la ciudad de Curitiba, capital del estado de Paraná, analizó el pedido presentado por los abogados y autorizó su libertad.

El anuncio de su salida de prisión fue recibido con gritos de "Lula, guerrero del pueblo brasilero" por centenas de personas congregadas frente a la sede de la Policía Federal donde el exmandatario (2003-2010) purga su pena.

Lula está en prisión desde el 7 de abril de 2018, cuando empezó a cumplir una pena de ocho años y diez meses por corrupción tras ser condenado en segunda instancia, acusado de recibir a modo de soborno un apartamento de playa de la constructora OAS, a cambio de beneficios para la adjudicación de contratos con Petrobras.

Cambio jurídico

La sentencia fue confirmada luego en una tercera instancia, pero aún le resta una apelación ante la Corte Suprema, que ya presentó, pero sobre la cual el Supremo todavía no se ha pronunciado.

Lula se benefició así del fallo de la Corte, que anuló una jurisprudencia que había establecido en 2016 y con la que había autorizado ejecutar una pena de prisión después de que ésta se confirmara en segunda instancia, pese a que en esa fase quedaban aún dos apelaciones pendientes en tribunales superiores.

Según la nueva decisión, la prisión solo podrá ordenarse cuando, como establece la Constitución, se complete el "tránsito en juzgado" ("cosa juzgada" en español) y se hayan agotado todos los recursos posibles, con lo que la culpabilidad estará plenamente determinada.

Los integrantes de la operación Lava Jato, la mayor investigación contra la corrupción en la historia de Brasil, rechazaron la nueva decisión del Supremo y expresaron su temor de que "afecte a los resultados de su trabajo".

La decisión de la Corte Suprema debe llevar a los tribunales a examinar la situación de unas 5.000 personas. No todas serán sin embargo liberadas, porque los casos de mayor peligrosidad tendrían dictada prisión preventiva.

Manifestantes protestan frente a la sede de la Policía Federal de Curitiba, para exigir la liberación del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. EFE/Hedeson Alves

Luz de esperanza

Un abogado de Lula, Cristiano Zanin, dijo que Lula "está muy sereno". "La decisión de la corte suprema le dio una luz de esperanza de que pueda haber justicia. Nuestra batalla jurídica, nuestro foco, es obtener la nulidad del proceso", agregó.

Lula fue condenado como beneficiario de un apartamento en el litoral de Sao Paulo, ofrecido por una constructora a cambio de contratos en Petrobras.

Pero el exsindicalista niega los cargos y se considera víctima de una manipulación judicial para impedirle presentarse a los comicios presidenciales de 2018, en los que resultó elegido el ultraderechista Jair Bolsonaro.

Su postura ganó fuerza cuando Bolsonaro designó ministro de Justicia al juez Sergio Moro, emblema de la operación anticorrupción Lava Jato y autor de la primera condena contra el expresidente (2003-2010).

Moro afirmó este viernes que la decisión de la suprema corte "debe ser respetada", pero sostuvo que "continuará" defendiendo la prisión después de una condena en segunda instancia. "El Congreso puede, de todos modos, modificar la Constitución o la ley" para permitirlo de nuevo, agregó.

Impacto político

Según analistas, Lula en libertad fortalecerá tanto al PT como, paradójicamente, a Bolsonaro, que supo captar el odio de una parte del electorado hacia el exlíder sindical, prometiendo incluso hacer que el exmandatario se "pudra en la cárcel".

"Para Bolsonaro es una buena noticia, porque refuerza la polarización ideológica que lo eligió. Veremos a Lula más presente en el escenario político y eso permitirá que Bolsonaro refuerce su papel de líder del campo anti-PT", dijo la AFP el analista Thomaz Favaro, de Control Risks.

Bolsonaro hasta ahora no reaccionó, pero sí dos de sus hijos.

"Miles de presos serán liberados (...) generarán graves consecuencias sociales y económicas internas y externas", escribió el concejal Carlos Bolsonaro.

También el diputado Eduardo Bolsonaro criticó la nueva situación a la que se ve confrontada el poder judicial, aunque entre los 4.895 posibles beneficiarios de la decisión del STF muchos permanecerán en la cárcel, en régimen de prisión preventiva, debido a su peligrosidad.

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Artículo elaborado con información de EFE, Reuters y AFP.