El juez Casanello analiza en Italia el modelo de reutilización social de bienes confiscados a organizaciones criminales

El juez Casanello pudo demostrar que hubo falso testimonio
El juez Sebastián Casanello, en favor de la creación de una agencia eficiente que administre los bienes incautados al crimen organizado

ROMA.- El juez federal Sebastián Casanello tiene un sueño: que se desarrolle en la Argentina una política pública de uso social de bienes recuperados al crimen organizado y se apruebe una ley de administración de bienes recuperados con un destino de uso social.

“Estamos inspirados en el modelo italiano. Italia tiene una agencia de administración de bienes que viene funcionando muy bien, que se creó en 2010 y ha ido limando y mejorando todos sus procedimientos hasta el día de hoy. Es un organismo burocrático muy eficiente, con una visión muy clara acerca del potencial que tiene el destino social de los bienes recuperados. Por un lado, simbólico, pero muy interesante en el restablecimiento de la paz social”, explicó a LA NACION el juez federal.

Casanello viajó a Italia porque asesora un proyecto que va en esa dirección, presentado por la asociación civil italiana Libera, dedicada a la lucha contra las mafias, y otras tres organizaciones argentinas, que ganó un concurso de la Unión Europea.

En las últimas décadas en Italia, gracias a un sistema racional de administración de bienes confiscados a la mafia, muchísimos campos en Sicilia que solían ser de la Cosa Nostra, en vez de quedar abandonados pasaron a ser administrados por cooperativas que hoy venden con éxito productos orgánicos, vinos, pasta o manejan lugares para hacer turismo. Un manejo que es hoy un modelo en todo el mundo.

“Es una justicia que empieza a mirar a la comunidad, porque si no, el conflicto penal solo se queda en el Estado. Esto es un modo de hacer participar a la comunidad y es muy virtuoso, porque la comunidad participa de la solución del conflicto y le permite al Estado reconciliarse, tener un diálogo más fluido con la comunidad, orientado a la reparación, que es algo sumamente importante”, destacó Casanello, que tiene en sus manos causas calientes por hechos de corrupción. Viajó para estudiar el modelo italiano junto a Lucas Manjón, profesor de historia y especialista en criminalidad organizada y narcotráfico, al frente de la sección argentina de la asociación Libera.

“Nosotros estamos convencidos de que el castigo es importante, pero para solucionar el conflicto penal también tiene que haber reparación, debe haber una alianza estratégica entre el Estado y la comunidad”, subrayó Casanello, quien participó con Manjon en un congreso realizado en Palermo, a 20 años de la Convención Internacional contra el Crimen Organizado, elaborada en esa ciudad de Sicilia. Se hospedaron en un hotel que fue confiscado a la Cosa Nostra y que los trabajadores siguen gestionando.

En la Argentina no hay un sistema racional de administración de bienes, no existe una agencia de administración, explicó Casanello, aunque sí hay normas dispersas que le permiten a cada juez disponer un destino social. “Pero eso depende de cada juez”, explicó el magistrado, que recordó que existe una vieja ley que regula qué hacer con los objetos secuestrados del año 1974.

“Era un momento en el cual, primero, casi no se recuperaban activos, porque la idea de luchar contra el crimen organizado a través de la recuperación de activos es de hace 20 años, no más. Pero los activos que se recuperaban eran vistos como un problema: ocupaban espacio y demandaban gente para custodiar autos y otros bienes. En ese momento la regla era la subasta. El Estado se saca el problema del depósito”, contó.

“Esa ley sigue vigente, pero en paralelo entraron en vigor normas orientadas a la recuperación: en 2003, les dicen a los jueces que hay que ir tras las ganancias ilícitas y en esa misma norma dice que si los bienes que se recuperan pueden tener un uso público o un uso social, se les puede dar a instituciones públicas o orientadas al trabajo social. Ese artículo es muy bueno, pero no desarrolla un sistema”, apuntó el magistrado.

Por eso, ahora impulsa la aprobación de una ley que, subrayó, ya está escrita y circula en el mundo político, y cuenta con un amplio consenso, tanto entre operadores judiciales como dentro de organizaciones civiles.

“Se han sumado Cáritas, la DAIA, la comunidad evangélica, sindicatos, Scholas, movimientos populares, cámaras empresariales. Estamos conversando con todos, con la intención de que ellos también se involucren: como funciona en Italia, donde todos tienen sus diferencias, pero dentro de la línea de combate a la criminalidad organizada se sientan, acuerdan y avanzan”, apuntó Manjón.

Administración racional con uso social

“Más que nada se llevó el modelo Libera, que integran 1800 organizaciones. No todas piensan igual en todos los temas, pero en relación con el conflicto, la reparación y la prevención de las causas fuimos a buscar a todas las organizaciones que desde distintos lugares tienen ese pedacito de territorialidad y ya son más de 40″, agregó, al contar que dieron charlas capacitación sobre este proceso en muchas ciudades del interior.

“Hay un consenso grande para ir hacia una administración racional con uso social. La Argentina esto lo previó hace bastante tiempo, es muy lindo que hayamos estado a la vanguardia. Hay experiencias muy buenas, solo que dependen de cada juez”, insistió Casanello. “La idea es un sistema racional, que se convierta en norma, con protocolos, especialistas. Italia tiene una especie de relojito, porque tiene una ley, una agencia. Y la Argentina tiene una base para que esto se desarrolle, porque hace tiempo que está pensando en el uso social, sólo falta dar el paso”, subrayó, sin ocultar su entusiasmo.

Casanello estableció un canal de diálogo con la Agencia Nacional para la Administración de Bienes secuestrados a la criminalidad organizada que existe en Italia y depende del Ministerio del Interior. Aclaró que la idea no es copiarla, sino adaptarla a la realidad argentina. “Hay que hacer una agencia muy inteligentemente, que sea eficiente, se autosostenga y solucione problemas, no que los genere. Tiene que ser un trabajo muy estudiado, porque tampoco se puede traspolar la experiencia”, concluyó.