El jueves. El Gobierno convoca a la cadena alimenticia para debatir precios y salarios

Francisco Jueguen
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La cita ya está en agenda. Será pasado mañana a las 16.30. En medio de una escalada de la inflación y luego de la amenaza oficial con subir las retenciones, mayores controles en los supermercados y la imputación a empresas de alimentos, el Gobierno convocó a los actores de la cadena alimentaria para profundizar el debate en el marco del Acuerdo de Precios y Salarios.

El encuentro, contaron a LA NACION fuentes oficiales, será en el Ministerio de Desarrollo Productivo. Estarán invitados las empresas productoras de alimentos, los supermercados, los integrantes de la mesa del trigo y el maíz -todos los apuntados por parte del equipo económico en las últimas semanas ante los fuertes aumentos de precios de alimentos- y los gremios.

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Según adelantaron cerca del ministro Matías Kulfas, el encuentro se mantendrá dentro de lo enmarcado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, la semana pasada. La intención es alinear expectativas, precios y salarios en torno al 29%, para que los sueldos le ganen por dos o tres puntos la inflación, que el sector privado proyecta por encima del 45%.

Con ese objetivo, Guzmán -que se ganó los aplausos empresarios en ese primer encuentro- había admitido que atrasará el tipo de cambio (el dólar se valorizará 25% en el año, por debajo de la inflación proyectada por el Gobierno) y también las tarifas de los servicios públicos (sobre la velocidad de los aumentos el ministro mantiene allí diferencias con Cristina Kirchner).

Además, a diferencia de lo que habitualmente esgrime el arco político del oficialismo y parte del kirchnerismo más duro, señaló que la inflación era un problema macro, lo que implicaba que el generador principal de la subas de precios en el país es el Estado.

Cerca del ministro de Desarrollo Productivo indicaron que se analizará la estructura de costos de la cadena de valor. Además de Kulfas, estarán presentes la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont; el de la cartera de Trabajo, Claudio Moroni; del Banco Central (BCRA), Miguel Pesce; la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca; y del Ministerio de Agricultura, Luis Basterra. Por el ministerio de Economía, estará presente el viceministro, Fernando Morra.

La semana pasada, la Secretaría de Comercio Interior, que conduce Paula Español, imputó a las empresas Mastellone, Fargo, AGD, Danone, Molinos Cañuelas, Bunge, Molinos Río de la Plata, Unilever, P&G, Paladini y Potigian "por retención en sus volúmenes de producción o falta de entrega de determinados productos de consumo masivo para su comercialización".

Justamente, el plazo con que cuentan las empresas imputadas para hacer sus descargos vence hoy a medianoche. Según informaron las fuentes oficiales a este medio, "algunas de las empresas ya realizaron su descargo que está bajo análisis de la Dirección de Inspecciones y otras empresas solicitaron prórroga de plazos. Lo que fue denegado".

Días atrás, Español y el propio Kulfas habían profundizado los controles de precios y las visitas a supermercados y frigoríficos para fortalecer la vigilancia dentro del marco de Precios Máximos, Precios Cuidados y el acuerdo que el Gobierno cerró por la carnea precios accesibles. Incluso, organizaciones sociales, impulsadas por el Ministerio de Desarrollo, sumaron a sus militantes a los controles que -en rigor- dependen de Comercio Interior.

Ese fin de semana, el propio presidente Alberto Fernández había amenazado al campo con volver a subir las retenciones al maíz, preocupado, sobre todo, por el precio de la carne. Todesca había alertado esa semana que los derechos de exportación eran una herramienta para contener -y desacoplar- los aumentos de los precios internacionales en los alimentos.

Más allá de la mirada moderada que presentó Guzmán a empresarios y sindicatos, en el Gobierno convive la idea de reducir la emisión monetaria y el déficit fiscal (algo que impulsa el ministro en el marco de las negociaciones con el FMI) para combatir la inflación como prioridad, con un diagnóstico multicausal más amplio en el que -incluso el mismo Guzmán sostiene- juegan las expectativas de los actores económicos, la inercia inflacionaria, la puja distributiva, el recupero de rentabilidad empresarial y los aumentos de los precios internacionales.

La semana pasada, se conoció que tanto la canasta básica total como la alimentaria subieron más que el dato de inflación general. Se trata de los límites que hacen de frontera para la determinación de la pobreza y la indigencia. Ambas canastas incluyen alimentos. Según el IPC de enero, los alimentos subieron 4,8%, por encima del nivel general (4%). En doce meses, ese capítulo -el que más pesa en el índice- muestra un avance de 42,3%. Según analistas privados, en las últimas semanas, los valores de los alimentos mostraron una leve desaceleración. Sin embargo, por el arrastre que tienen, el IPC del segundo mes del año estará por encima de 3%.