Judíos se dirigen a una peregrinación a Ucrania a pesar de las advertencias

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"Tengo que ir, eso es todo". Avraham Burstein, judío ultraortodoxo israelí, tiene previsto viajar en los próximos días a la ciudad de Uman en Ucrania para una peregrinación, a pesar de las advertencias relacionadas con la guerra llevada a cabo por Rusia en ese país.

Al igual que miles de otros ultraortodoxos, quiere celebrar como de costumbre el año nuevo judío en la tumba del rabino Nahman de Breslev (1772-1810), una de las principales figuras del jasidismo, una corriente ortodoxa del judaísmo.

Burstein ha realizado esta peregrinación cada año desde 1989, con una excepción en 2020 debido a la pandemia de covid-19 y al cierre de las fronteras.

En esta oportunidad, el Año Nuevo judío -"Rosh Hashaná" en hebreo- se celebra a partir del 25 de septiembre, y Kiev pidió a los peregrinos que no vengan.

"Los ataques enemigos continúan, debemos cuidarnos", explicó la embajada ucraniana en Israel a principios de septiembre. Pero esta advertencia no detuvo a más de mil fieles judíos que ya llegaron a Uman.

Las autoridades ucranianas esperan alrededor de 10.000 en esta ciudad del centro del país.

Burstein, músico y actor de 51 años, planea viajar a Ucrania esta semana con sus dos hijos. Deberán tomar un vuelo con destino a un país fronterizo y luego entrar en Ucrania por un punto de paso terrestre, ya que las conexiones aéreas hacia Kiev se suspendieron tras la invasión rusa en febrero.

"Es como estar enamorado, tengo que ir y punto", dice. "Sería mejor si (Rabí Nahman) estuviese enterrado en Londres, Ámsterdam o Berlín, pero él eligió estar allí y nos pidió que viniéramos todos los años para Rosh Hashaná. Entonces tenemos que ir", comentó.

- Entre 5.000 y 10.000 fieles -

Según un operador turístico de Jerusalén, la mayoría de los vuelos a los países fronterizos de Ucrania están completos hasta finales de mes. Y la semana pasada en el aeropuerto de Tel Aviv, los vuelos a Moldavia y Rumanía estaban repletos de ultraortodoxos que partían hacia Uman.

Uman está situada relativamente lejos de la línea del frente, pero fue atacada varias veces por bombardeos.

El primer ministro de Israel, Yair Lapid, llamó recientemente a no ir, advirtiendo contra un "peligro de muerte".

"Si vienes de Israel, no te importa el peligro. Tenemos incidentes cada cuatro mañanas", destaca Burstein, en referencia al conflicto israelo-palestino.

Antes de la pandemia de coronavirus, unos 50.000 peregrinos viajaban cada año a Uman para Rosh Hashaná, según Gilad Malach, especialista en población ultraortodoxa en el centro de investigación Israel Democracy Institute (IDI).

Si bien la mayoría entiende las advertencias y no viajará, él estima que entre 5.000 y 10.000 fieles harán el viaje.

"Para los incondicionales, (la peregrinación) es una de las obligaciones básicas y deben hacer todo lo posible para realizarla", explica a AFP.

"Cuanto más prohibido y difícil es, más respetados son por atravesar los obstáculos y llegar a la tumba" del difunto rabino Nahman, añade.

Para Burstein, la guerra en Ucrania aumentó la importancia del viaje. "Esperamos que, con nuestras oraciones una vez allí, podamos llevar la paz al mundo", comenta.

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