Críticas a Juanma Castaño por desviar la atención en el escándalo de contagios en el Sporting de Gijón

Borja González
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Juanma Castaño con una mascarilla del Sporting de Gijón; el local donde señalan que surgió el brote de la cepa británica, propiedad del vicepresidente del club. (Fuentes: Twitter/@juanmacastano/@EnfurecidAna)
Juanma Castaño con una mascarilla del Sporting de Gijón; el local donde señalan que surgió el brote de la cepa británica, propiedad del vicepresidente del club. (Fuentes: Twitter/@juanmacastano/@EnfurecidAna)

El periodista Juanma Castaño, aficionado del Sporting de Gijón, está siendo muy criticado por tratar de desvincular del brote surgido de la nueva cepa británica que afecta a varios jugadores rojiblancos al restaurante Bellavista, propiedad del vicepresidente del club Javier Martínez, una persona cercana al de la COPE.

Los contagios se dispararon hasta los 130 afectados que han tenido que ser aislados a causa de este foco de infección en torno al cual, desde un principio, imperó el secretismo y la falta de transparencia por parte de las autoridades.

Sobre ello, Juanma Castaño difundió en Twitter una información surgida de su propia emisora que situaba el origen de todo en diferentes reuniones en domicilios “sin cumplir las medidas decretadas por las autoridades”. En el club, el virus accede según ‘Tiempo de juego’, gracias a un encuentro en la casa de uno de los jugadores de la plantilla sportinguista y, así, se fueron contagiando en Mareo el resto de futbolistas infectados.

Lo que se le olvidó tanto a Castaño como a la COPE es informar sobre una reunión en Nochebuena en uno de los restaurantes y local de ocio más conocido de Gijón, Bellavista, propiedad del Grupo Gavia, que entre sus socios fundadores encuentra a Javier Martínez, consejero y vicepresidente del Sporting.

El silencio alrededor del brote y la información difundida por Castaño ya van cobrando algo más de sentido. Todo ello sumado a que Martínez es al mismo tiempo vicepresidente de LaLiga, por lo que esta sólo se limitó a informar de los positivos en el Sporting antes de su partido ante el Lugo.

Ahí no queda la cosa. Cuando El Confidencial saca a la luz una celebración “en el salón de bodas” del citado restaurante en la que sostiene que se permitió “una fiesta privada con aproximadamente 80 personas” -principalmente jóvenes relacionados con el club- “en honor a un jugador del Sporting que regresaba de Estados Unidos”, con “un convite con las cortinas cerradas para evitar ser descubiertos”, la primera en saltar es la Asociación de Hostelería de Asturias (OTEA).

¿A que no adivináis quién es su vicepresidente? En efecto, también el señor Martínez.

A través de las reacciones al tuit que ha dejado dañada la figura de Castaño, se puede dilucidar cronológicamente cómo ha faltado transparencia a la hora de informar sobre el caso.

Ante la presión social y las investigaciones de los medios sobre el tema, Javier Martínez empezó a recular y no le quedó otra que admitir que varios jugadores de los contagiados en la plantilla estuvieron en el Bellavista, como así recoge La Nueva España y varios usuarios de Twitter le han recordado a Castaño.

Es más, para paliar el daño hecho, Juanma Castaño le ha concedido espacio a Javier Martínez este domingo en ‘Tiempo de juego’ para salir a justificarse. Y, ahora, los argumentos aportados son diferentes: aunque sigue manteniendo que “no se hizo ninguna fiesta privada para nadie”, admite que “era Nochebuena y en algún momento puntual la gente no respetó las medidas”. ¡Sorpresa!

Además, ha acabado con la teoría que difundió la COPE y compartió Juanma Castaño, cuando el escándalo se desató, que culpaba directamente a los jugadores por celebrar fiestas en sus casas. Qué cosas...

Todo este embrollo deja tocada la imagen del periodista deportivo y, desafortunadamente para él, su implicación en obstaculizar la verdad sobre el caso no ha pasado desapercibida en redes, y más cuando borró un tuit que pedía “mano dura” contra los que se saltaban las restricciones durante la pandemia.

Otros le reprochan un meticuloso uso del lenguaje al referirse a la celebración mencionada como “un encuentro social”, alegando a este mismo tuit en el que empleaba un lenguaje mucho más contundente.

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