Juan Verde: "Pensar que EE.UU. puede aislarse del mundo es miope"

Madrid, 28 abr (EFE).- Juan Verde, el español que asesoró a los Clinton, a Barack Obama y a Al Gore, se define como "bicultural", pues décadas viviendo en Estados Unidos le permiten entender cómo piensan los estadounidenses.

"Es mi país también", resume este analista político preocupado por un Donald Trump que, de ser reelegido, acelerará su aislamiento internacional en la era post-COVID-19.

Verde se encuentra en España, donde lo sorprendió el estado de alarma decretado el 14 de marzo por el Gobierno para contener la pandemia.

En una entrevista concedida a Efe, avisa de que no es imparcial, sino que siempre apoyó a los demócratas. Con ellos participó en cinco campañas presidenciales y ahora trabaja de lleno junto al candidato Joe Biden.

Comprometido con el medio ambiente, impulsor del talento juvenil y consultor para el ámbito público y privado, cree que la crisis sanitaria va a redefinir la globalización y perfilar un mundo menos dependiente de China, en el que la alianza de EE.UU.-UE es necesaria. Aislarse como el presidente Trump, opina, es "miope e irresponsable".

Pregunta.- ¿Qué le diría a Trump si fuera su asesor?

Respuesta.- No todo vale y, en los momentos de crisis, en particular, es cuando verdaderamente debe predominar la honestidad, la transparencia y, sobre todo, la visión de Estado. A la hora de tomar decisiones, un presidente tiene esa responsabilidad de constantemente recordarse a sí mismo por qué está ahí. Creo que debería recordarse que es el presidente de todos los norteamericanos.

P.- ¿Cómo definiría su gestión de la crisis?

R.- Ha sido francamente irresponsable, miope y oportunista políticamente. La decisión que tomó de decir que los gobernadores son los que deben decidir si la gente debe salir o no a la calle es oportunista. Le permite poder echarles la culpa, sobre todo a los demócratas, para que tomen las decisiones difíciles cuando gran parte de la población, particularmente en la América profunda, quiere que se levanten las medidas. Está pensando en las próximas elecciones presidenciales de noviembre, no en las próximas generaciones.

P.- Antes del coronavirus se preveía que Trump seguiría en el poder tras las elecciones.

R.- Eso ha cambiado mucho. Las encuestas muestran que tiene hoy prácticamente la misma base de apoyo que antes del coronavirus. Y no es bueno porque, históricamente, cuando ha habido momentos de crisis, la popularidad de los presidentes se dispara de forma exponencial, normalmente son intocables. El pueblo norteamericano tiende a unirse al pensar que, "en mitad del río, no se cambia de caballo" (en tiempos de crisis no quiere cambiar de líder). El hecho de que no haya subido en las encuestas y que esté perdiendo de manera diaria puntos es un indicador de que es muy vulnerable electoralmente.

P.- ¿Contempla la posibilidad de que se aplacen los comicios?

R.- Lo veo prácticamente imposible. La única forma es que haya un consenso por mayoría absoluta tanto en la Casa Blanca como en el Congreso y en el Senado.

La pregunta es cómo puede afectar en cuanto al resultado final. Son el 3 de noviembre pero, ¿de qué forma? Eso sí que va a tener un impacto negativo o positivo, no sabemos para qué candidato. Si se permite el voto por correo o que las urnas estén abiertas, no 24 horas, sino 2 o 3 días, podría cambiar de forma considerable el resultado.

Históricamente, una mayor participación ciudadana beneficia a los demócratas y creo que Trump no lo va a permitir.

P.- En España se habla de llegar a un pacto político para la reconstrucción, ¿es posible en EE.UU.?

R.- Lo es. El hecho es que ya ha habido un plan de reconversión económica inicial, aprobado después de mucho debate, pero ocurrió en un periodo de tiempo relativamente corto y fue unánime. Es un indicador más de que Estados Unidos sí es capaz. Históricamente lo ha hecho y otra vez lo volverá a hacer: ver más allá de la situación actual y pensar en el futuro. Soy muy optimista al respecto. Eso sí, creo que cualquier plan actual tiene una vigencia de cuatro a seis meses. Lo que ocurra después del 3 de noviembre es imposible de predecir.

P.- ¿Entonces EE.UU. es un país más maduro que España?

R.- Sí. Tienen la democracia más antigua del mundo, más de 200 años. Es un sistema político mucho más maduro que el de las democracias europeas. Pero no es ni mucho menos perfecto y hay muchísimos problemas. El país está totalmente polarizado entre republicanos y demócratas (...) Esta democracia, por primera vez muestra señales de fatiga. Y esa polarización política, ideológica, nos invita a reflexionar sobre si está llegando al final de su recorrido o no.

P.- ¿Es posible volver a una administración que gobierne para todos ?

R.- La inmensa mayoría de la gente quiere acuerdos a largo plazo entre demócratas y republicanos. Este sentimiento es extrapolable a España. La mayoría siente una cierta apatía por el proceso político y los políticos tradicionales, quiere resultados.

P.- En EE.UU. hay protestas contra el confinamiento y un aumento de la venta de armas.

R.- El peligro siempre está ahí y desde luego las condiciones son propicias para que pueda ocurrir cualquier cosa. Hay un porcentaje de población, particularmente en la América profunda y los estados del interior, que ve cualquier decisión por parte del Gobierno federal donde sus derechos se vean limitados como una amenaza directa. Pero eso refleja más bien el perfil de un porcentaje pequeño de la población y los valores norteamericanos. Sigo pensando que saldremos de esto reforzados democráticamente.

P.- ¿Cambiará la política de confrontación internacional de Trump?

R.- El coronavirus pone en tela de juicio el actual orden mundial. Los países, incluyendo Europa y EE.UU., van a hacer todo lo posible por depender menos de una globalización desmesurada y sin control. Veremos una vuelta a la producción nacional de ciertos productos. Y esto nos va a obligar a redefinir el concepto de la globalización y de las entidades multilaterales. Lo que pase en las elecciones del 3 de noviembre va a definir si volvemos a una época de aislamiento de EE.UU. de la comunidad internacional. Si gana Biden, veremos una mayor y más estrecha colaboración con Europa.

Los demócratas piensan que la fórmula más adecuada para enfrentarnos a esta crisis y las próximas, incluso el cambio climático, es una mayor cooperación y colaboración.

P.- ¿Cómo será EEUU después de la pandemia?

R.- La clave es cómo afectará al resultado electoral. Me preocupa muchísimo el papel que podría tomar EE.UU. en una era poscoronavirus donde se fomente el proteccionismo, el aislamiento de EE.UU. y una menor colaboración con sus aliados históricos. O que incluso pueda dejar de jugar un papel importante en la ONU, el FMI o el Banco Mundial. EFE

María Traspaderne

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