Juan Manuel Urtubey reapareció con un desafío: construir un PJ sin kirchnerismo y un plan “antigrieta”

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Enfrascado en el armado incipiente de una coalición “antigrieta” que sostiene reuniones reservadas pero no planea presentarse en sociedad hasta el año que viene, el exgobernador salteño Juan Manuel Urtubey sorprendió hace unos días con su presencia en un acto del Partido Justicialista de Mendoza, que tuvo como figura principal del Gobierno al ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro. En el camino hacia 2023, el excandidato a vicepresidente en fórmula con Roberto Lavagna considera que esa aparición en Mendoza es funcional al armado en el que trabaja y al que aspira a atraer dirigentes justicialistas, porque “activa en el PJ la idea de que hay peronismo fuera del kirchnerismo”.

Según pudo saber LA NACION, una invitación que le acercaron aliados mendocinos, como Adolfo y Alejandro Bermejo (diputado nacional y senador provincial, respectivamente), fue el puntapié inicial para la llegada de Urtubey al acto del PJ. La senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, una dirigente de La Cámpora y de estrecha confianza de la vicepresidenta Cristina Kirchner, es la presidenta del partido en Mendoza. Ella reforzó la invitación al salteño.

Tras el encuentro, que se realizó el sábado 21 de mayo, Urtubey tuvo expresiones elogiosas para De Pedro (lo consideró un “dirigente superinteresante”) que en el equipo del ministro destacaron. Fuentes del nuevo espacio que Urtubey busca armar creen que el contacto es parte de una misión dialoguista con diversos sectores que Cristina le habría encomendado al ministro. Comparte opiniones con el dirigente camporista, que en Mendoza puso la mirada en un Estado “moderno, inteligente y a la par de la innovación tecnológica”, pero se aleja porque considera que el Gobierno no aplica esos principios en su gestión.

Sin embargo, el acercamiento no conlleva una vinculación del salteño con el kirchnerismo. Mantendrá su apuesta por un espacio que les dispute al macrismo, al kichnerismo y a los liberales, en un escenario electoral que evalúa dividido “en cuartos” y no en tercios.

Urtubey activó en abril un asado en su casa de San Isidro que se difundió como el inicio de un grupo político “antigrieta” en el que coinciden los gobernadores Juan Schiaretti (Córdoba) y Gerardo Morales (Jujuy), y los diputados Florencio Randazzo y Emilio Monzó, entre otros. Las reuniones se repitieron, pero se mantuvieron en reserva. La intención es que el espacio, aún en etapa incipiente de formación, tome cuerpo y se presente el año que viene. Fuentes del sector consideran que hacerlo antes sería perjudicial para sus expectativas.

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En tren de sumar volumen, la mirada de Urtubey dentro de ese grupo está a la pesca de partidos provinciales (como los que gobiernan Neuquén, Río Negro y Misiones, por ejemplo) y de eventuales deserciones de gobernadores peronistas que integran las filas del Frente de Todos.

Crítico del rumbo del Gobierno, el exgobernador salteño cree que la próxima administración tendrá una corta “ventana” de tiempo para recuperar el acceso al financiamiento internacional. La calcula entre diciembre de 2023 y agosto de 2024. Previamente, pasará la elección provincial en Salta, en la que ve firme a Gustavo Sáenz para conseguir la reelección con una alianza amplia.

Urtubey ya tuvo una fallida experiencia cuando acompañó a Lavagna en la fórmula presidencial de 2019; ahora, fuentes de su confianza evalúan que podría intentar ser candidato a presidente solo en un marco de acuerdos previos. Dentro del espacio que está en formación, ven a Schiaretti “en su mejor momento”, aunque dudan si estará dispuesto a dar la pelea mayor.

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