El Vaticano oficializó a Juan Grabois como miembro del “ministerio social y ambiental”

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ROMA.- El abogado y dirigente social Juan Grabois, que fue designado por el papa Francisco en junio de 2015 consultor del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, tendrá ahora un rol similar en el nuevo Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, “ministerio” social del Vaticano en el que se fusionó el anterior ente. En el marco de la reforma de la curia romana en curso, el Papa creó este “ministerio” en 2016 para que se ocupara de todo lo que tiene que ver con “las migraciones, los necesitados, los enfermos y los excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los encarcelados, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y de tortura”, una prioridad de su pontificado.

Fue el cardenal ghanés Peter Turkson, extitular del Pontificio Consejo de Justicia y Paz y prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que conoce desde hace años a Grabois, quien decidió sumar al referente de la Confederación de la Economía Popular y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) en este relativamente nuevo ministerio. Y el Papa, que conoce a Grabois desde sus tiempos de arzobispo de Buenos Aires, aprobó su decisión, en lo que se interpretó como una oficialización de su papel de consultor de temas relativos a los movimientos populares en el Vaticano. De hecho Grabois, de 37 años, fue el organizador de sendos encuentros mundiales de Movimientos Populares en el Vaticano y uno en Bolivia.

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Según el Anuario Pontificio 2021, recientemente publicado, Grabois pasó a integrar el directorio del dicasterio junto a más de treinta personas de todos los continentes que representan la universalidad de la Iglesia e incluyen a 8 cardenales, 11 obispos, tres sacerdotes, otros 17 laicos y tres religiosas.

Los miembros del directorio suelen ser expertos en determinadas áreas que no tienen poder de decisión, sino de consulta. Su tarea es ayudar a este “ministerio” del Vaticano aportando sugerencias, ideas, propuestas y también para elaborar una hoja de ruta o agenda para los años a venir. Durante tiempos normales, los miembros del directorio o consultores se reúnen una vez al año o cada dos años. Pero ahora, en plena pandemia de coronavirus –de la que también se ocupa el ministerio-, sólo virtualmente.

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral fue creado por Francisco en agosto de 2016 y comenzó a trabajar en enero de 2017. Fue el resultado de la fusión de cuatro Consejos Pontificios: el Consejo Pontificio Justicia y Paz anteriormente nombrado (del que ya era consultor Grabois), el Consejo Pontificio «Cor unum», el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud.

Ya cuando se anunció la creación del dicasterio, en agosto de 2016, en el marco de una reforma de la curia romana que debería culminar en breve, el papa Francisco había adelantado que iba a tener miembros laicos de todo el mundo “para que reflejen el carácter universal de la Iglesia”. De ahí, la continuidad de la designación en su directorio de Grabois junto a otros expertos de todo el mundo.

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En diálogo telefónico con La Nación, en efecto, el dirigente social, al margen de confirmar lo anterior, definió “previsible” el nombramiento. Y, tal como hizo trascender su entorno, precisó que en verdad fue a fines del año pasado que le llegó desde el Vaticano, a través de la nunciatura, la carta que le anunciaba el nombramiento. Algo que prefirió no dar a conocer por “prudencia”, para evitar “las usuales interpretaciones erróneas y dañinas”, pero que al salir publicado en el Anuario Pontificio, debió confirmar. “Agarré el sobre y lo guardé, sabiendo que el nombramiento está relacionado con mi labor con los Movimientos Populares, sin decir nada… La culpa de que alguien utilice con mala leche lo que hago con el dicasterio me la saqué hace tiempo… Hay tanta gente que dice cosas, pero no robé, no maté, no le hice daño a nadie, sino lo que hago es seguir a Cristo, con aciertos y errores”, dijo. Aclaró, finalmente, que no es es asesor del papa Francisco y que “la designación no implica ningún vínculo de trabajo directo con él”.