Joven colombiano se capacita en la NASA pero no tiene dinero para terminar la universidad

Nicolás Niño, a la derecha, sostiene un trofeo y la bandera de Colombia con otros dos estudiantes. (Facebook-Nicolás Niño)

Claudia Cano – Bogotá, Colombia

Nicolás Niño se vio obligado a abandonar sus estudios universitarios a solo un semestre de terminar y graduarse como Ingeniero en Mecatrónica. Su historia la viven miles de colombianos para quienes la educación superior es un lujo. La lucha de cada uno de ellos es abrirse un espacio en el mercado laboral, pero Nicolás no sufre de ese mal ya que las ofertas no le faltan en el exterior, pero necesita su diploma de egresado.

Pese a la falta de recursos, este joven ha viajado a países como Estados Unidos, Japón, Ecuador, Chile, Rumania, México y no en plan turístico, lo ha hecho para competir y recibir reconocimientos en robótica como en el evento “All Japan Micromouse Contest”, donde fue el único representante de Latinoamérica y el primer Colombiano en participar en el evento.

Con una amplia experiencia pese a su corta edad, es Coach, tutor internacional y mentor. Adelanta un trabajo social y comunitario en Sudamérica con pequeños apasionados por la mecánica, basado en la construcción de tres robots por individuo con un kit que contiene elementos de pre mecatrónica y sistemas energéticos renovables para una comunidad especifica de 200 niños, niñas, jóvenes y adolescentes de zonas rurales y urbanas de escasos recursos.

La ciencia, tecnología e innovación han estado cerca de Nicolás desde la infancia. Al mirar atrás, el joven recuerda cuando desarmaba cada cosa que encontraba a su paso para descubrir la lógica y a partir de ahí, desarrollar su potencial.

Nicolás Niño, en el centro, enseñando a niños de escuelas primarias sobre electrónica y robótica. (Facebook-Nicolás Niño)

Hijo de una mujer experta en matemática pura, y un matemático y físico, vive en uno de los Municipios aledaños a Bogotá, llamado Sopo. Mientras adelantaba sus estudios, era el director y líder en proyectos de CT+I (Ciencia, Tecnología e Innovación, investigación y Desarrollo), así como director de cinco equipos de robótica con registro internacional, pasiones que ha dejado de lado mientras reúne el dinero para costear su universidad.

La NASA le ha brindado más acogida que su plantel educativo. Niño considera que su actividad hace parte de un programa extracurricular, pero la universidad no lo ha apadrinado ni con recursos económicos ni con permisos para adelantar los viajes a sus capacitaciones en la Aeronáutica Nacional y Administración Espacial (NASA). Y ni siquiera le han brindado respaldo para participar en competencias, aquellas que le han permitido representar a su país y a la universidad donde estudió.

Ahora, busca la forma de costear su estudio para finalizar esta etapa de su vida y cumplir su sueño: ser un científico de la NASA. Por ahora, es un aspirante a beca e inscrito a Space Camps categoría astronauta y robótica como educador y estudiante.

En los últimos años ha obtenido aproximadamente 50 reconocimientos, invitaciones, premios, entre otros a nivel regional, nacional e internacional. Un talento que se codea mano a mano con las grandes potencias en robótica cuyo único anhelo es ver su título universitario en mecatrónica.