Josephine Baker, artista, militante y resistente, entra al Panteón francés

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Francia rinde tributo a la cantante y bailarina negra que conquistó los escenarios y luchó contra las discriminaciones y por la liberación de París durante la Segunda Guerra Mundial. En este programa especial fuimos a su casa en Dordoña, a su cabaret y al Panteón de París, recinto en el que su nombre será grabado para la eternidad.

Joséphine Baker nació en 1906 en el seno de una familia muy pobre de Missouri, y en un contexto de segregación racial en Estados Unidos. Pero fue en Francia donde se convirtió en una estrella de los escenarios y continuó su lucha contra el racismo y las discriminaciones.

Joséphine Baker llegó a París en 1925 y rápidamente se convirtió en una estrella de los años locos, una artista exótica, atrevida, talentosa, que dejó una huella imborrable en la vida nocturna parisina. Creó la famosa “Revue Nègre” en la que bailó con su conocido cinturón de bananas, y más adelante abrió su propio cabaret, el “Chez Joséphine”, en el barrio de Montmartre.

Su fama le permitió adquirir una lujosa residencia en el corazón de la Dordoña, el Castillo de Milandes, hoy convertido en un museo sobre Josephine Baker y donde su recuerdo sigue vivo.

“Todas las salas están dedicadas a Josephine. Mis padres y luego yo hemos dedicado nuestra vida a rescatar objetos que le pertenecieron, sus vestidos, sus muebles, incluso el cinturón de bananas. Aquí puede conocerse su vida personal, junto a los 12 niños que adoptó, así como su faceta como militante antirracista y su obra en el seno de la Resistencia francesa”, explicó a RFI Angélique Delabarre, la actual propietaria del Castillo de Milandes.


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