José, Luis y Ana, los hermanos que amaban el arte y eran sostén de su familia

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José, Luis y Ana, los hermanos que amaban la música, el arte y eran sostén de su familia
José, Luis y Ana, los hermanos que amaban la música, el arte y eran sostén de su familia

La noche del 7 de mayo, Luis Ángel, de 32 años, terminaba unas tazas que le encargaron de su negocio de impresión y serigrafía. Sus hermanos José Alberto, de 29 años, y Ana Karen, de 24 años, se encontraban haciendo tarea y cenando.

A las 10:40 de la noche, un grupo de hombres armados irrumpió su hogar en la colonia San Andrés, de Guadalajara, los sometió y luego los sustrajo.

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Los jóvenes eran amantes del arte -la música y el dibujo- y el sustento de la familia González Moreno, y quienes según la propia investigación de la Fiscalía estatal no estaban implicados en actividades ilícitas.

Amigos y maestros cuentan a Animal Político cómo eran y con qué soñaban estos jóvenes.

Luis Ángel González Moreno

Luis Ángel tenía 4 meses de haber iniciado un negocio de impresión y serigrafía en Guadalajara.

Hace un mes, le mandó un mensaje a uno de sus amigos de la universidad, Carlos, para contarle con mucha emoción la noticia.

Sus amigos describen a Luis Ángel como un joven que siempre puso por delante a sus hermanos, que les acompañaba en todo lo que pudiese y el de mayor responsabilidad económica en el hogar por ser el mayor.

El joven tocaba el violín y la guitarra. Hace 12 años ingresó a la carreta técnica en música de la Universidad de Guadalajara, y buscó especializarse en violín, pero no terminó por problemas con una materia donde se atoró y finalmente desertó.

Los amigos de la universidad relatan que era un joven serio, pero noble, que le gustaba jugar ajedrez y videojuegos. Para saciar el hambre entre clases, Luis y sus amigos compraban un café en el Starbucks -en ese entonces costaba 20 pesos- y aprovechaban el refill para tomar entre todos.

A veces también compraban un paquete individual de comida china para comérselo entre todos y al final de clases un Paketaxo.

Tras su salida de la escuela, Luis trabajó como cargador, en la empresa tecnológica de IBM, en el corredor industrial, fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

La casa de los hermanos González Moreno está ubicada en el nororiente de la capital, una zona donde se registran hechos violentos y comisión de delitos. Hace seis meses asesinaron a un hombre en la zona por intentarle robar el carro y hace seis semanas arrojaron dos cuerpos en la colonia.

Al tener que trasladarse lejos, tenía que salir temprano y llegar al anochecer, por eso sus amigos le insistían en que estaba pesado trabajar en esa empresa, pero él decía que el camión se iba rápido y que hacía “solo poco más de una hora de camino”.

Los entrevistados coinciden que su casa era humilde. Una segunda planta de una casa duplex, con dos cuartos y sin regadera, pero siempre un plato extra para quien necesitara comer.

Luis era una persona con ganas de emprender proyectos por su propia cuenta. “En una ocasión me convenció de intentar fundar una academia, le pidió a una familiar el espacio, que era una estética, para ver si algún interesado llegaba, nos la pasamos todo el día jugando ajedrez esperando que alguien llegara, pero no fue así, en otra ocasión tratamos de armar una banda, pero tampoco funcionó”, relata su amigo Carlos.

Sus amigos aseguran que para Luis Ángel abrir su propio negocio era un sueño hecho realidad.

José Alberto González Moreno

Mejor conocido como “teto”, era amante de la música y de la ciencia. Desde 2013 fue integrante de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), donde tocaba el violonchelo.

Esa actividad no era remunerada, pero le otorgaban becas de idiomas y uso de instalaciones. Y para seguir en ello y a su vez ayudar en su casa, trabajó también en la reparación de calzado.

Para sus amigos, José Alberto era muy alegre, siempre tenía que dar un consejo y le gustaba fumar cuando las pláticas eran relajadas y extensas.

Durante la preparatoria, José Alberto estudió un bachillerato técnico en química metalurgista y ensayador, para aprender sobre rocas y minerales.

Al igual que su hermano mayor, inició la carreta técnica en músico, pero este a diferencia de Luis, lo hizo en la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), donde era integrante de la orquesta.

Tampoco concluyó esa carrera, pues decidió pausar el proyecto para estudiar la licenciatura en geografía de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Semanas antes de la tragedia, le contó a su maestra de violonchelo, Eva Ríos, que pensaba retomar en los siguientes años la carrera técnica en música.

Teto, ya iba en su tercer semestre de la licenciatura y tenía un promedio de 97. Era asistente de investigación de la académica Ana Cecilia Valencia Aguirre, por lo que recibía una beca que le permitía ayudarse.

Su intención era poder obtener mejores oportunidades y explorar la ciencia, sin dejar su pasión por la música.

Su profesora de violonchelo recuerda con mucho cariño cuando el joven le hizo unas botas y se las regaló en agradecimiento por sus clases para aprender a tocar ese instrumento. Sus compañeros de la orquesta, también recuerdan cuando el joven les reparaba su calzado porque no tenían dinero para comprarse unos nuevos.

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Ana Karen González Moreno

A Ana Karen le gustaba que le dijeran “Kasumi”,pues era fan de la cultura japonesa. También le gustaban mucho las hadas y solía disfrazarse de ellas.

Sus conocidos relatan que era tranquila y se juntaba solo con su grupo de amigas. Eso sí, muy apegada a sus hermanos, les acompañaba a donde fuesen. Seguido recogía a José Alberto de sus ensayos, para irse juntos a casa.

Ana Karen trabajaba tapizando automóviles y por falta de dinero no cursó una licenciatura.

En los últimos meses, mostró interés en recibir clases de canto y le pidió ayuda a la novia de su hermano José para aprender. En general a ella le encantaba dibujar y decorar, por ello ayudaba en el taller de serigrafía de su hermano Luis.

Arlette, una de sus amigas de secundaria contó que “ella veía arte en donde sea, en la calle, en la naturaleza, en el cielo y si le gustaba lo que veía también lo dibujaba”.

Para sus conocidos, siempre fue muy positiva y trataba de ver las cosas buenas.

También era amante de los animales. Junto con sus hermanos tenían perro, gato y una tortuga. Cuando veía a animales en condición de calle les ayudaba. Incluso uno de sus sueños era poder crear un refugio para animales.

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