José Claudio Escribano: “Nos hemos convertido en la Argentina, país de éxodo y expulsión”

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José Claudio Escribano en el programa Odisea Argentina, por LN+
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En cada frase que suelta, se denota en José Claudio Escribano una cotidianeidad en el vínculo con los estratos donde se toman las decisiones. Ese nexo se desglosa en las 471 páginas que constituyen el libro Escribano. 60 años de periodismo y poder, ya disponible en las librerías del país.

Anoche, en una entrevista con el periodista Carlos Pagni en LN+, el hombre que condujo los hilos de LA NACION durante varias décadas habló no solo de las historias que emanan de su experiencia, sino también emitió un análisis de la actualidad. E incluso, lazó un deseo, si piensa en sus nietos: “Un milagro para el país”.

-Para alguien como usted, tan identificado con un medio tan enfrentado al peronismo y tan crítico del peronismo, ¿qué significó, en 1983, la primera derrota del peronismo en la Argentina?

-Debe haber sido uno de los momentos de mayor satisfacción cívica que yo haya sentido en la vida, porque llegaba al poder un partido político con una muy larga tradición de defensa de las libertades públicas y las garantías individuales. Porque [el expresidente Raúl] Alfonsín había sido un demócrata y porque además, con el triunfo de Alfonsín había quedado definitivamente clausurado el período de los militares en el poder. Tanto es así que Alfonsín llegaba con la promesa del enjuiciamiento de las juntas militares, no seguía hacia abajo; pero el peronismo había ido a las urnas con un candidato que era Ítalo Lúder y la promesa de que respetaría la ley de autoamnistía de los militares, de modo que la política del peronismo de los años siguientes, y particularmente desde 2003 en adelante, en manera alguna se compadece con lo que el peronismo sostuvo en su momento. Sí el radicalismo, y en añadidura con un candidato presidencial que se había estado jugando el pellejo día a día durante todos los años del último gobierno militar, cosa que no ocurrió con la mayoría de los dirigentes del peronismo, con algunos sí.

-La experiencia de Alfonsín terminó de manera muy complicada. La de Fernando de la Rúa también, otra experiencia no peronista. Mauricio Macri llegó al final, pero en el medio de una gran crisis. Ahora, a raíz del libro de Macri, está en discusión qué pasó. ¿Qué interpreta usted que pasó con Macri?

-La primera crítica que hago es la de este Macri, la de Macri que asume la Presidencia de la Nación y no hace el balance de lo que está recibiendo, no le traza al país un cuadro descarnado de esa situación de bancarrota en la cual Cristina Kirchner dejó el poder. Tengo una explicación, que no es la que más le va a gustar a Macri. Yo creo que Macri procuró no hacer olas. Es un político que viene de uno de los sectores más señalados por la corrupción en la Argentina, que es el sector del empresariado, enriquecido con la obra pública. Él viene de un entorno familiar de esa naturaleza. Creo que él tenía algún complejo psicológico para señalar desde el primer día la corrupción que se había producido en el gobierno que cesab a en ese momento. Y allí arrancó mal, porque esto le impidió actuar de inmediato con algunas medidas que le resultaban impostergables en ese momento.

-¿Por ejemplo?

-El sinceramiento de la economía, en término de que a franjas importantes de la sociedad le podían doler, pero los grandes cambios se hacen el primer día y, si es posible, el día anterior a asumir.

-No le quiero preguntar por el presidente Alberto Fernández. Usted, en una entrevista que le hizo en LN+ Pablo Sirvén, dijo algo que me resultó muy impactante por el peso de lo que dijo y por la perspectiva con la que lo dice, que es “a este país solo lo salva un milagro”. Es un diagnóstico muy terminal. ¿Qué quiso decir?

-En lo que estoy pensando es que si este gobierno cesara mañana y la sociedad no cambiara, si la sociedad no pasara a tener una visión clara de lo que quiere hacer con su destino, de poco valdría que este gobierno se fuera. Tenemos problemas con el gobierno, pero tenemos problemas con la sociedad, es un problema viejísimo. No cabe un país que pueda desarrollarse fuera de la ley porque la vida comunitaria exige un contrato social y que todos lo respetemos. Acá no hay contrato que se respete y razonabilidad en cuanto a cuáles deben ser las políticas de Estado. Fíjese lo que ocurrió con el Mercosur, lo que ha ocurrido con Lima. ¿Cuáles son nuestros aliados ante el mundo hoy? ¿Qué puede hacer la vicepresidenta de la Nación [por Cristina Kirchner] si asumiera la presidencia de la Nación? ¿Quién la recibe en el mundo?

-¿Cuánto de este diagnóstico tiene que ver con el reflujo kirchnerista, con la reaparición de Cristina, y cuánto con el fracaso de Macri, en esta sensación de que acá hay que pensar todo de nuevo porque hay un problema en la sociedad, además de en el poder?

-Todo no ha hecho más que acelerar la degradación del país que se remonta a hace muchas décadas, el país viene en declinación desde tiempos que se puede decir ‘inmemorial’: 70, 80 años. Y se acelera a partir de los 70.

-Vamos a otro Escribano, abuelo. ¿Cuántas nietas tiene?

-Cinco y un nieto, enamorado por igual de los seis.

-¿Qué les dice a esos chicos?

-Es terrible porque tres de ellos, Sol, Belén y Manuela nacieron en la Argentina y vivieron en la Argentina toda su vida; tienen de 24 a 17 años. Después hay dos -Santiago, de 14, y Emilia, de 9-, que nacieron en los Emiratos Árabes. Esos dos han venido al país, su madre los ha traído después de vivir 16 años en Dubái y dos años en los Estados Unidos. Qué arrojo, pero qué alegría para la familia que ellos han venido. Abrazarlos y desearles lo mejor, querer para ellos el milagro que quiero para el país. La otra, Sofía, hija de mi hija María Cecilia, vive en Los Cabos, Baja California. Ahí me temo que la decisión es quedarse, la misma decisión de tantos argentinos que han emigrado del país en circunstancias en que uno se pregunta ‘¿cómo no han emigrado más todavía?’ por las circunstancias de hecho que los impulsan a irse. En síntesis, aquella Argentina que era el país de advenimiento -qué palabra preciosa- nos hemos convertido en la Argentina, país de éxodo y expulsión , eso no lo quiero y aspiro al milagro que cambie esta situación enteramente.