Jornada de violencia en Bogota, 2 muertos, 39 heridos en Bogotá

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BOGOTA (AP) — Las autoridades carecen de pruebas contudentes sobre una de las jornadas más violentas registrada en años en Bogotá con un atentado con explosivos contra un ex ministro que dejó dos muertos y 39 heridos y la desactivación de un coche bomba.

Pocas después que un jefe policial de Bogota dijera que las guerrillas de las FARC estaban detrás del bombazo contra el ex ministro del Interior Fernando Londoño, cuyos escoltas fueron las dos víctimas mortales, el presidente Juan Manuel Santos dijo no se podía señalar a los autores de ese ataque.

El presidente sí indicó que un coche bomba desactivado temprano en una zona del sur de Bogotá era obra de las guerrillas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En medio de la confusión y un día de violencia en esta ciudad de ocho millones de habitantes, que no vivía una jornada similar desde el 2003, sectores enteros del norte de la ciudad estaban desolados, mientras sectores hacia el sur sufrían aún enormes congestiones de tránsito porque se mantenían cerradas las calles aledañas al sitio donde se produjo el ataque al ex ministro.

Al hacer una declaración ante reporteros y sin responder preguntas tras un consejo de seguridad con el mando de la policía, las fuerzas armadas, la Fiscalía General y el alcalde de Bogotá Gustavo Petro, el presidente no dio detalles de porque sabían que el coche bomba sí fue obra de la guerrilla y no el atentado.

Dijo que hasta ahora no han encontrado conexión entre un hecho y el otro.

Aseguró que hasta ahora sabían de 39 heridos por la explosión contra el carro blindado en que se movilizaba Londoño, y dijo que gracias a ese blindaje y su esquema de protección de 19 personas sobrevivió el ex ministro del Interior (2002-2003), al inicio del gobierno de Alvaro Uribe.

Santos dijo que la recompensa por datos que llevaran a los autores del atentado eran de 500 millones de pesos (unos 277.000 dólares). Inicialmente la policía y la Alcaldía de Bogotá habían ofrecido 100 millones de pesos (unos 56.000 dólares).

Aunque ni Santos y en breves declaraciones posteriores el fiscal general, Eduardo Montealegre, y el director general de la Policía Nacional de Colombia, general Oscar Naranjo, dieron detalles.

Más temprano el alcalde capitalino dijo que por datos oficiales sabía que el atentado fue cometido por peatón que colocó el explosivo a una puerta del carro al pasar y con una suerte de ventosa.

"Analizamos primero los hechos de esta mañana, donde se capturó a una persona con un carro-bomba que aparentemente iba ser destinado a la estacion de policía en el barrio Eduardo Santos, esa persona ya ha hecho una serie de confesiones y todo parece indicar que las FARC estan detrás de este primer hecho", explicó Santos.

"Luego analizamos toda la información sobre el atentado contra el ex ministro Fernando Londoño", añadió.

"No tenemos todavía información que nos pueda llevar a fijar responsabilidades... no sabemos quién esta detrás de ese atentado, eso seguiremos investigando sobre ese tema", sostuvo el mandatario.

Dijo que el ex ministro "tenía varias amenazas en su contra de tiempo atrás" y por eso "tenía una protección bastante sofisticada. Cerca de 19 personas lo estaban custodiando". No especificó el origen de esas amenazas.

Al resumir la jornada el presidente en tono tranquilo dijo que "frente al terrorismo... la respuesta (es) contundencia, templanza y unidad... el terrorismo lo vamos a eliminar de la faz de nuestra tierra porque ese es nuestro propósito", enfatizó el mandatario, quien como ministro de Defensa del 2006 al 2009 del gobierno del ex presidente Alvaro Uribe estuvo al frente de los más duros golpes dados a las FARC.

A su turno, el director policial dijo que ya tres personas estaban detenidas por el caso del coche-bomba desactivado en la barriada Eduardo Santos.

Ese coche, de modelo Renault 9 de color verde, fue ubicado gracias a datos aportados por la ciudadanía y en cuyo baúl encontraron 146 barras de indugel --cuyo peso no se ha precisado-- y tres kilos de balines, según ha dicho la policía.

Antes de la declaración de Santos, el general Luis Eduardo Martínez, comandante de la policía metropolitana, había dicho a reporteros en el sitio del atentado, que "indudablemente y sin motivo de equivocación" detrás del atentado estaban las FARC, aunque no dio detalles.

El doctor Jorge Ospina, director médico de la clínica del Country, dijo que por la tarde Londoño era operado para cerrar heridas de la piel y secundarias en el pecho, producto de vidrios.

"Está mejorando", añadió el doctor, que desechó versiones de que el político tenía una esquirla alojada cerca del corazón.

Al visitar en la clínica a Londoño, el ex mandatario Alvaro Uribe (2002-2010) criticó al actual gobierno porque dijo que mientras "Bogotá (está) derrame en sangre, un gobierno clientelista presionando a la Cámara (de Representantes) para aprobar la impunidad", en referencia a un proyecto de ley llamado "marco jurídico para la paz" impulsado por el gobierno para tener herramientas en una eventual negociación de paz con grupos armados ilegales como las guerrillas.

Debido a que el texto contempla reformas a la Carta Magna, el proyecto de ley debe recibir ocho debates y aprobaciones legislativas antes de ser aprobado. El texto, que también ha sido criticado por organismos de derechos humanos, tiene previsto recibir en la jornada su sexto debate. Londoño mismo ha sido crítico a la iniciativa.

De acuerdo con el no gubernamental Human Rights Watch el texto permitiría que delitos de lesa humanidad queden impunes porque el proyecto de ley incorpora a la Constitución un artículo que permitiría que legisladores, primero, y luego autoridades judiciales, desistan del juzgamiento y suspender las penas a miembros de grupos armados ilegales y agentes del Estado, así como limitar el procesamiento penal únicamente a los "máximos responsables" de esos delitos.

El ataque de la jornada fue el peor desde que el 7 de febrero del 2003 en un bombazo a un exclusivo club de la ciudad, murieron 36 personas y más de 200 resultaron heridas cuando las FARC colocaron un carro-bomba en el estacionamiento del club El Nogal, al norte de Bogotá.

Más recientemente nueve personas resultaron heridas en agosto del 2010 por la explosión de un coche bomba, también al norte de la ciudad. Ese atentado también fue atribuido a la guerrilla de las FARC por el gobierno de Santos, quien pasado el mediodía también visitó al ex ministro.

El ex ministro es uno de los más duros críticos de las guerrillas y más recientemente del gobierno del mandatario Santos, a quien ha señalado desde su programa radial al gobierno de abandonar la política de combate frontal a las FARC, a quien las autoridades han señalado como responsables de al menos dos atentados con explosivos y que dejaron al menos 16 muertos en febrero pasado en poblados del noroeste colombiano.

Alfredo Rangel, analista de la Fundación Seguridad y Democracia dedicada al estudio del conflicto interno, dijo que el incidente no era aislado, sino una obra de las FARC de llevar su escalada de ataques a la ciudad.

Londoño "por sus críticas (a la seguridad actual) y su perfil" de defensor de los sectores militares fue escogido por eso, estimó el analista en diálogo telefónico.

El representante a la Cámara por el izquierdista partido Polo Democrático Alternativo, Iván Cepeda, también activista de derechos humanos, dijo que no sólo condenaba el ataque sino que advirtió que podrían producirse otros.

"Veo la clara intención de desestabilizar... es de sectores que no quieren la paz" y por tanto golpearan a ambos lados, derecha e izquierda, aseguró Cepeda en entrevista telefónica.

Vicente Torrijos, politólogo de la Universidad del Rosario, en Bogotá, dijo telefónicamente que "me parece que la hipótesis de que las FARC pretenden mostrarse ante el mundo como una organización suficientemente fuerte desde el punto militar y no sólo como una organización débil que está sólo buscando una negociación con el Estado... es una hipótesis suficientemente sólida".

Imágenes de la televisora RCN mostraron a Londoño minutos después de la explosión cuando caminaba sostenido por dos escoltas, con su rostro manchado en sangre tanto como su camisa y corbata. El traje oscuro que llevaba el ex ministro parecía salpicado de restos de vidrio y otros materiales. Lucía atontado y no habló mientras sus escoltas le sacaban de la avenida, uno de ellos al lado derecho con una pistola desenfundada y apuntando hacia arriba.

Al salir de la clínica tras ser dada de alta porque sólo quedó aturdida por el ruido, la estudiante Catalina Ballesteros, de 24 años, dijo que viajaba como pasajera en el bus que quedó semidestruido al lado de la camioneta en la que estaba Londoño.

"Después de la explosión todo fue caos", dijo Ballesteros a los reporteros en la clínica. "Yo me rasguñé, no más", dijo.

Cuando descendió del autobús que "quedó vuelto nada" vio a un hombre que se desmayó en medio de la avenida, pero ella dijo que salió corriendo y sólo vio que un vehículo al lado "estaba totalmente destrozado".

Londoño debió renunciar a su cargo en el gabinete porque, como ministro del Interior o de la política, un referendo propuesto por el entonces presidente Uribe para combatir la corrupción y el clientelismo terminó derrotado en las urnas. En el 2004 fue inhabilitado por la Procuraduría General de la Nación a ocupar puestos públicos durante 15 años por haber acusado de corrupto y de ficha de la mafia a un juez que ordenó la libertad de los narcotraficantes Miguel y Gilberto Rodríguez en noviembre de 2002.

El político actualmente dirige un programa de radio llamado La Hora de la Verdad y es columnista de opinión de importantes diarios colombianos.

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