Jornada escolar partida o continua: ¿qué es mejor y para quién?

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Tras años de debate, la organización de la jornada escolar sigue abriendo una importante polémica entre los partidarios de un horario solamente matinal (jornada continua) y el tradicional que separa dos periodos lectivos entre mañana y tarde (jornada partida). ¿Es posible averiguar qué modelo beneficia más al alumnado y al resto de la comunidad educativa, más allá de las preferencias individuales?

Los estudios de carácter más técnico no terminan de afirmar con rotundidad que un modelo sea más beneficioso que otro para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje. También hemos de tener en cuenta otros factores importantes en los que puede incidir el tipo de jornada: la socialización, la adquisición de valores o el funcionamiento de los centros.

(En este sentido, una investigación reciente apunta a un impacto negativo de la jornada continua en la conciliación familiar, que afecta sobre todo a las madres. Incluso, se ha calculado una pérdida de ingresos familiares en más de 8 000 euros).

Los profesores lo ven claro, las familias menos

Los resultados obtenidos en nuestros trabajos tanto cuantitativos como cualitativos, apuntan a que la mayoría del profesorado prefiere la jornada continua. Esto contrasta con una valoración más positiva de la jornada partida por parte de las familias y, según en qué cuestiones, por el personal administrativo y de servicios (PAS).

Los colectivos de profesorado y PAS manifiestan que la jornada continua les favorece. Tienen más tiempo para sus intereses personales, como hacer deporte, practicar cualquier afición o simplemente estar en el hogar.

Por el contrario, las familias ofrecen datos más contrapuestos según sus horarios laborales. Los que trabajan por la mañana expresan opiniones similares al profesorado y PAS, mientras que los que tienen la jornada partida o trabajan por la tarde son claramente más partidarios de la jornada partida.

Razones prácticas más que de rendimiento

El análisis de datos evidencia que las razones por las que el colectivo del profesorado apoya la jornada continua son sobre todo cuestiones de acomodación a su ritmo de vida, desplazamientos y organización escolar, y no tanto factores relacionados con el rendimiento escolar, la prevención de los conflictos o la implementación de los planes de acción tutorial y proyectos educativos. También se indica por parte del profesorado la posibilidad de tener más tiempo para su formación y la preparación de clases al tener la tarde libre.

Respecto a las familias, los factores que la inclinan más hacia la jornada continua indican la acomodación a sus horarios de trabajo. Por su parte, los partidarios de la jornada partida señalan como factores destacados la atención por parte del profesorado en tutorías grupales o individualizadas y la mejora en el rendimiento académico, así como la posibilidad de aumentar la socialización en la escuela al permanecer más periodos de tiempo.

En los centros en los que hay comedor escolar y clases extraescolares las familias se inclinan más hacia la jornada partida si coincide con sus horarios de trabajo.

Qué sabemos hasta ahora

Entre las conclusiones más destacadas de nuestros trabajos, desarrollados durante casi dos décadas, podemos afirmar varias cuestiones esenciales que nos invitan a la reflexión:

  1. La progresiva implantación de la jornada continua ha sido debida más a factores de acomodación familiar y laboral del profesorado y familias que a la búsqueda en la mejora de resultados de aprendizaje y socialización del alumnado.

  2. El colectivo de profesorado y PAS ha sido el mayor impulsor del cambio de jornada. También algunos colectivos de familias que trabajan por la mañana frente a otros cuyo horario se extiende más por las tardes.

  3. Las comunidades autónomas con jornada continua no han avanzado más en resultados académicos que las de jornada partida (lo justifica PISA y pruebas de diagnóstico). Aunque evidentemente son muchos los factores culturales y socioeconómicos que influyen. De hecho, existe un importante desequilibrio entre las comunidades autónomas respecto a índices de fracaso escolar o éxito en pruebas externas.

  4. Las actividades extraescolares han crecido mucho más en las comunidades autónomas con jornada continua, fomentado la aparición de academias y programas municipales que intentan compensar la falta de actividad de los colegios que permanecen cerrados.

  5. Se detectan más deberes en el alumnado de jornada continua.

  6. La formación del profesorado no ha aumentado por las tardes en las comunidades autónomas con jornada continua.

  7. En la jornada continua, el análisis cualitativo detecta mas problemas puntuales en el horario de tutorías personalizadas.

  8. Los centros educativos están quedando infrautilizados respecto a sus equipamientos en las comunidades autónomas con jornada continua. No obstante, ha disminuido el gasto eléctrico y se ha acortado el horario extendido del PAS.

  9. El profesorado con jornada continua se mantiene más satisfecho con este horario que el que permanece en jornada partida, que desea mayoritariamente pasar a la continua.

  10. Las familias que valoran más la jornada continua señalan la comodidad que les supone hacer menos viajes al centro a llevar y recoger a los niños, así como la posibilidad de estar con ellos más tiempo por las tardes en el caso de que no trabajen.

¿Qué pasa fuera de España?

Este sintético artículo pretende contribuir a la reflexión de un problema bastante local y raramente planteado en la literatura internacional respecto al uso del tiempo en la escuela como recurso educativo.

De hecho, en los estudios al respecto no aparece la forma como está organizada la jornada (partida o continua), más bien se trabajan temas relacionados con la eficacia del tiempo, índices de fatiga y cansancio y el efecto de las actividades extraescolares en el proceso de enseñanza y aprendizaje, el rendimiento y la socialización del alumnado.

Conviene por tanto seguir hablando de esta cuestión y conocer algo que todavía está por hacer: la opinión argumentada del alumnado, que debería ser el centro de todo este debate.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Francisco José Morales Yago no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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