Jonas Vingegaard conquista su primer Tour de Francia

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PARÍS (AP) — Rey de las montañas. Campeón en los Campos Elíseos.

Jonas Vingegaard conquistó el domingo su primer título del Tour de Francia tras emerger victorioso de un vibrante duelo con el campeón defensor Tadej Pogacar, amplio favorito en la antesala de la carrera.

A lo largo de tres semanas, Vingegaard completó la transición de promesa del ciclismo a líder imperial.

“Realmente gané el Tour, es algo sencillamente increíble”, dijo el danés de 25 años. “Nadie me lo puede quitar. Siempre sentí que podía luchar por la victoria”.

El margen definitivo de victoria sobre Pogacar, el segundo en la general, fue de 3 minutos y 34 segundos.

Extrabajador a medio tiempo en una planta empacadora de pescado en Dinamarca, Vingegaard destronó a Pogacar con una serie de memorables exhibiciones en las montañas.

Tras quedar como escolta de Pogacar en su primer Tour el año pasado, Vingegaard estuvo pletórico al pedalear en medio de la ola de calor que ha atenazado a Francia este mes.

Vingegaard compitió el año pasado como sustituto de Tom Dumoulin en el equipo Jumbo-Visma. Inesperadamente, el danés se dio cuenta que tenía las condiciones para pelear por el título cuando dejó atrás a Pogacar en el ascenso al mítico Mont Ventoux, pero el esloveno supo reaccionar en esa ocasión.

Un año después, Vingegaard subió a lo más alto del podio tras un par de magistrales actuaciones en los Alpes y los Pirineos.

Hace tres semanas en Copenhague, Jumbo-Visma emprendió la ronda gala con dos líderes: Vingegaard y Primoz Roglic, tres veces campeón de la Vuelta a España. Pero Roglic se dislocó un hombro, rezagándose de Pogacar, en el tramo de adoquines de la quinta etapa. Vingegaard quedó como el único líder.

Vingegaard excedió todas las expectativas desde ese momento.

Mostró sus intenciones en la primera gran etapa de montaña — subiendo al Col du Granon — para apoderarse del maillot amarillo, quitándoselo a Pogacar. El esloveno quedó dos minutos atrás tras esa jornada. Luego de adueñarse de la túnica durante una etapa con tres colosales puertos de montaña, Vingegaard la mantuvo hasta el final.

Con la ayuda de sus compañeros, entre ellos el versátil Wout Van Aert, Vingegaard neutralizó los persistentes ataques de Pogacar.

Su supremacía en la montañas fue tal que, además de su victoria general, Vingegaard también se proclamó campeón de la montaña. Nada más para un corredor de un país cuyo pico más alto es de apenas 170 metros sobre el nivel del mar.

Vingegaard y Pogacar dominaron ampliamente al resto. Geraint Thomas, el campeón de la edición de 2018, fue el perseguidor más cercano. Pero fue un mero espectador al acabar tercero.

Vingegaard dio el zarpazo definitivo en los Pirineos al ganar una segunda etapa en la estación de Hautacam. El danés amansó los ataques de Pogacar y al final dejó atrás al esloveno en la última gran etapa de montaña este año, abriendo una brecha de más de tres minutos.

Pogacar claudicó a falta de cuatro kilómetros (2 millas y media) de la meta en el último ascenso, renunciando a su ilusión de un tercer título seguido. Dio pelea hasta el final pero Vingegaard volvió a ser más fuerte en la contrarreloj el sábado para acabar de sentenciar el título.

“La batalla que tuve con Jonas por el maillot amarillo fue muy especial", dijo Pogacar. “Creo que vamos a tener dos o tres años muy interesantes. Jonas dio un paso al frente este año”.

Con su delgada complexión física, Vingegaard quizás no tenga el talento natural de Pogacar, pero ha demostrado con creces que tiene la capacidad para ganar en los Grand Tours, así como en las clásicas de un día más prestigiosas.

Pero Vingegaard aprende rápido.

Jasper Philipsen ganó la última etapa por las calles de París, dominando un sprint en los Campos Elíseos, por delante de Dylan Groenewegen y Alexander Kristoff.

El colombiano Nairo Quintana acabó sexto, 16:33 detrás de Vingegaard.

Vingegaard se convirtió en el primer corredor danés que se consagra en la máxima prueba del ciclismo mundial desde Bjarne Riis en 1996 durante una era en la que el dopaje era rampante en el ciclismo.

Después de retirarse, Riis reconoció en 2007 que consumió EPO — la hormona que estimula la producción de glóbulos rojos — entre 1993-98, incluyendo su victoria en el Tour.

A un pregunta sobre si se debe confiar en su equipo, Vingegaard dijo que él y sus compañeros “están totalmente limpios, cada uno de nosotros”.

“Ninguno de nosotros está tomando algo ilegal", añadió. “Lo que explica que seamos tan buenos es nuestra preparación. Vamos a campamentos de altitud para dar el siguiente paso”.

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