Jon Rahm, un vasco que rapea y juega al golf

Por JIM LITKE

AUGUSTA, Georgia, EE.UU. (AP) — La música de rap es lo último que vendría a la mente al pensar en el Augusta National. Pero un golfista vasco está demostrando que puede haber cierta relación.

A Jon Rahm, de 22 años, el talento le destila por los poros. Y eso explica por qué ha llegado a esta localidad de Georgia como el novato más promisorio desde Rory McIlroy en 2009 e incluso quizás desde Tiger Woods en 1997.

Igual de impresionante es la fluidez con la que Rahm se expresa en inglés durante las entrevistas, después de sólo cinco años de residir en este lado del Atlántico. Lo atribuye a las largas horas que pasa escuchando a raperos como Eminem y Kendrick Lamar.

"No necesariamente se trataba de aprender nuevas palabras, sino de pronunciarlas y de poder hablar más rápido, sin pausa", dijo Rahm el lunes. "De otro modo, creo que ahora estaría en la primera parte de esta entrevista, tratando de explicar cómo me siento... De verdad esto me ha ayudado a sostener algunas conversaciones".

La capacidad de comunicarse será útil para el español durante esta semana, pues es el motivo de una de las preguntas más intrigantes para este Masters.

¿Puede hallar la forma de coronarse en el Augusta National en su primera oportunidad?

A muchos golfistas de mayor edad no les sorprendería que eso ocurriera.

Phil Mickelson, cuyo hermano Tim entrenó a Rahm durante su carrera universitaria en Arizona State, llegó a considerar que el joven podría colarse entre los primeros 10 del mundo antes de que se convirtiera en profesional a mediados del año pasado. Resulta que el bicampeón del Masters no estaba tan errado.

Pese a jugar sólo 17 veces en la Gira de la PGA desde entonces, Rahm ha conseguido ya un triunfo. En dos ocasiones se ha colocado segundo y en nueve ha figurado entre los 10 mejores de un torneo.

Y ha trepado al duodécimo puesto del mundo. Hace dos fines de semana, llevó a Dustin Johnson, primero del mundo, hasta el último hoyo del match play antes de caer en el World Golf Championships.

La derrota le dolió, particularmente porque tuvo un comienzo inusitadamente irregular en los primeros nueve hoyos de la última jornada. Pero aprendió una lección que podría resultar invaluable dentro de una olla de presión como el Masters.

"Sinceramente no podía controlar mi cuerpo. No sé, era como si mi cuerpo fuese independiente de mi mente. He tratado de concentrarme y de hacer mi rutina, pero las cosas no salían", recordó.

Para los últimos nueve hoyos, Rahm realizó ajustes.

"Y si hubiese tenido un poco más de suerte en el 17 y el 18, tal vez habría tenido la oportunidad de conseguir más puntos en el duelo o de ir a un desempate", opinó. "Pero el daño estaba hecho. Lo he intentado con todas mis fuerzas, pero he aprendido que si tengo un buen día puedo enfrentar al mejor del mundo".

Rahm es originario de Barrica, un poblado de 1.500 habitantes donde la mayoría piensa que el único deporte que puede practicar es el fútbol. Pero Rahm eligió como ídolos a sus compatriotas Seve Ballesteros y José María Olazábal, campeones del Masters.

Llegó a Arizona haciendo poco ruido y hablando menos inglés, pero se convirtió en el líder indiscutible de los golfistas de la universidad, y en el mejor amateur del país.

Cuando se le preguntó si es correcto considerarlo entre los favoritos de esta semana, sonrió y adoptó una actitud propia de los raperos a quienes admira.

"Si no pensase que puedo ganar no estaría aquí", dijo. "Eso depende de vosotros. Creo que si dijo que pertenezco a este grupo puede sonar un tanto arrogante. Lo que sí diré es que siento que pertenezco al lugar donde me encuentro ahora".