Joe Biden planea realizar su toma de protesta en las escalinatas del Capitolio

Chris Riotta
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<p>La ceremonia contará con la presencia limitada de invitados, debido a la pandemia de  COVID-19</p> (AFP via Getty)

La ceremonia contará con la presencia limitada de invitados, debido a la pandemia de COVID-19

(AFP via Getty)

El presidente electo Joe Biden prestará juramento durante un evento que se realizará en su mayoría virtualmente el día de su investidura, aunque todavía planea que la ceremonia se lleve a cabo en las escalinatas del Capitolio, una tradición que puede parecer aún más significativa a raíz del ataque por parte de los simpatizantes de Donald Trump.

No hay planes para realizar el desfile, a menudo muy concurrido, por la Avenida Pensilvania en celebración del presidente entrante; no hay banquetes de cena ni galas en persona que anuncien a los asistentes para el día de la inauguración.

Más bien, el presidente electo está trabajando con los organizadores detrás del espectáculo virtual repleto de estrellas de la Convención Nacional Demócrata realizada en octubre, en el que la vicepresidenta electa Kamala Harris aceptó oficialmente su nominación.

La inauguración reducida fue en gran parte el resultado de la pandemia de coronavirus, que es responsable de más de 300 mil muertes en todo el país. Si bien el presidente Donald Trump desafió las directrices de los CDC y realizó eventos masivos durante la pandemia, Biden ha optado por eventos virtuales e híbridos como parte de un esfuerzo para prevenir la propagación de infecciones.

Al discutir sus planes para el evento, Biden declaró que puede ver que hay "mucha actividad virtual en los estados de todo el país" en una ceremonia que sería "atractiva" para "incluso más personas" que las investiduras pasadas.

"La gente quiere celebrar", dijo el presidente electo a Reuters a principios de este mes. “La gente quiere poder decir que hemos pasado la batuta. Seguimos adelante. La democracia ha funcionado".

No se ha mencionado la organización de una celebración más grande en persona después del Día de la Inauguración, y Biden no ha expresado ninguna intención de organizar una gran reunión en una fecha posterior, cuando la pandemia de coronavirus haya disminuido al menos parcialmente en los Estados Unidos.

Biden ha notado que la seguridad para el Día de la Toma de Protesta está planificada por el Servicio Secreto, una entidad completamente diferente a la Policía del Capitolio, que ha enfrentado críticas severas por su manejo de la turba de simpatizantes de Trump la semana pasada.

Considerado un "evento especial de seguridad nacional", la inauguración recibirá la planificación de seguridad del más alto nivel posible en conjunto con el FBI y otras agencias de seguridad federal.

La administración entrante pareció respaldar plenamente la toma de posesión de Biden que tedrá lugar el 20 de enero, incluso cuando el presidente en funciones se negó a ceder ante su oponente, quien obtuvo una cómoda victoria en las elecciones de 2020.

Algunas de las otras tradiciones típicas de una toma de posesión presidencial probablemente se habrían evitado con la pandemia o sin ella. Trump anunció la semana pasada que no estará presente durante la ceremonia de investidura de Biden

El Comité Conjunto del Congreso sobre Ceremonias de Inauguración se negó a anunciar siquiera que estaba planeando una toma de posesión para el presidente electo, después de que los republicanos en el comité votaron en contra de una resolución presentada por los demócratas.

El líder de la mayoría de la Cámara de Representantes, Steny Hoyer acusó a los republicanos del comité de "negarse a aceptar el resultado de las elecciones y reconocer a Joe Biden y Kamala Harris como nuestros próximos presidente y vicepresidenta", y calificó la medida de "asombrosa" en un declaración.

Mientras el presidente electo continuaba planificando su toma de posesión, algunos informes han dicho que Trump analizaba montar su propio espectáculo durante el evento, lo que podría dar inicio a una candidatura presidencial anticipada para 2024.

Pero si los índices de audiencia de la televisión se comparan en absoluto con los registrados durante el DNC y la Convención Nacional Republicana, entonces a Trump le espera otra noche de una participación decepcionantemente baja, virtual o no.

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