Joe Biden entra en otra pelea política: evalúa una ampliación de la Corte Suprema

Rafael Mathus Ruiz
·3  min de lectura
El presidente Joe Biden
Agencia AFP

WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, cumplió con una promesa de campaña y un reclamo de la izquierda y creó una comisión para evaluar una ampliación de la Corte Suprema de Estados Unidos, una de las instituciones que ha moldeado la historia del país, y que desde el año último tiene una mayoría automática de seis jueces conservadores de los nueve que integran el tribunal.

La decisión de Biden crea un espacio formal para una de las peleas políticas más significativas en las que ha estado envuelto Estados Unidos en los últimos años.

Biden hizo su anuncio delante de familiares de víctimas de la violencia con armas de fuego
BRENDAN SMIALOWSKI


Biden hizo su anuncio delante de familiares de víctimas de la violencia con armas de fuego (BRENDAN SMIALOWSKI/)

La Corte Suprema de Justicia ha emitido fallos decisivos en la historia del país sobre la libertad de prensa, los derechos de las mujeres, los gays, los inmigrantes, los trabajadores y las empresas. Ha marcado los límites del poder presidencial, y ha ejercido un poder determinante en la senda de la ampliación de los derechos y las garantías de las personas que viven en el país.

Hace el año último, la Corte logró mantener un delicado equilibrio ideológico, con cuatro jueces en la llamada “ala progresista” y otros cuatro en la “ala conservadora”. El juez Anthony Kennedy, que fue designado por Ronald Reagan, solía ser el voto decisivo en los fallos divididos del tribunal. Un caso: en 2015, Kennedy aportó el voto que terminó por legalizar el matrimonio gay en todo el país con el fallo 5-4 en la demanda Obergefell vs. Hodges.

Pero la Corte perdió ese equilibrio ideológico durante la presidencia de Donald Trump, quien nombró a tres jueces conservadores en el tribunal. Neil Gorsuch ocupó la silla que dejó vacante Antonin Scalia, un ícono para la derecha del país, y que los republicanos, con mayoría en el Senado, le negaron a Merrick Garland en 2016, cuando fue propuesto por Barack Obama, con el argumento de que era un año electoral y había que esperar el resultado de la elección presidencial para avanzar. Los demócratas nunca digirieron esa movida. Luego de la designación de Gorsuch, Trump designó a Brett Kavanaugh en reemplazo de Kennedy, quien anunció su retiro en 2018.

Presión durante la campaña

Biden quedó bajo una fuerte presión durante la campaña electoral para comprometerse a ampliar el máximo tribunal –una movida que en Estados Unidos ha sido llamada “poblar la Corte”– luego de la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg, “RBG”, ícono cultural progresista del país. Su deceso abrió el escenario calcado al de la muerte de Scalia, cuatro años antes. Pero esta vez los republicanos decidieron avanzar y cubrieron su silla con el nombramiento de Amy Coney Barrett, una movida que enfureció a los demócratas, que los acusaron de hipócritas.

Renuente a ampliar el tribunal, Biden optó por prometer una comisión para estudiar la reforma. Y ahora cumplió con ese compromiso a través de un decreto: la Casa Blanca anunció la creación de “la Comisión Presidencial de la Corte Suprema de los Estados Unidos”, un cuerpo que estará integrado por 36 expertos de distintas vertientes ideologógicas. La Comisión deberá elaborar un informe que elevará a Biden en seis meses.

“El propósito de la Comisión es proporcionar un análisis de los principales argumentos en el debate público contemporáneo a favor y en contra de la reforma de la Corte Suprema, incluida una valoración de los méritos y la legalidad de determinadas propuestas de reforma”, informó la Casa Blanca.

Biden de momento ha evitado pronunciarse a favor o en contra de una reforma de la Corte. La eventual ampliación de la Corte ha sido rechazada de plano por los republicanos, y cuenta con un fuerte respaldo en el ala más radical del Partido Demócrata, que quiere impedir que un tribunal conservador bloquee su agenda.