Jimmie Akesson, el nacionalista que encumbró a la extrema derecha en Suecia

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En 17 años, el líder de los Demócratas de Suecia (SD), Jimmie Akesson, logró que el partido de extrema derecha pase de ser un paria a un peso pesado de la política sueca, sin el cual los conservadores no podrán gobernar.

Principal ganador de estos reñidos comicios, Akesson, 43 años, de constitución fuerte, gafas y barba impecable, diputado desde 2010, cultiva la imagen de sueco "corriente".

Igual sucede con la línea política que ha transformado un partido heredero de un grupo neonazi, la organización "Bevara Sverige Svensk" (Mantengamos a Suecia sueca), en un movimiento nacionalista  que tiene como logo una flor.

"Quiere dar la imagen de una persona corriente (...) que asa salchichas, se va de viaje a las islas Canarias en vuelo chárter y habla de forma común", dice a la AFP Jonas Hinnfors, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Gotemburgo.

Como si fuera un "vecino que vive en una urbanización abordable en una pequeña aglomeración", remata.

Akesson nació en Solvesborg, una localidad de 9.000 habitantes en el sur de Suecia, en el seno de una familia de clase media, con un padre empresario y una madre auxiliar de enfermería.

Es en esta provincia rural, donde las casas exhiben banderas suecas y existe una preocupación por la ciudad vecina de Malmo --con una importante población migrante-- que los SD construyen su primer feudo.

- "Tolerancia cero" -

Akesson da sur primeros pasos en la política siendo adolescente y adhiere al partido en los años 1990, tras estar un tiempo en la principal formación de derecha sueca, los Moderados.

En 1998 es consejero municipal de Solvesborg, y en 2005, lidera la formación ultraderechista, cuando sólo contaba con un 1% de los votos.

Bajo su dirección, la identidad del partido cambia, tanto a nivel formal como de fondo.

En 2006, adopta un nuevo emblema: una bonita anémona azul con el corazón amarillo, los colores nacionales suecos, en lugar de una antorcha, mucha más agresiva.

En paralelo, el partido busca distanciarse de los grupúsculos racistas y violentos y habla de una política de "tolerancia cero" contra el racismo.

Para sus detractores, se trata sólo de apariencias. En agosto, un informe del centro de investigación sueco Acta Publica concluye que 289 políticos miembros de los partidos parlamentarios suecos tuvieron un comportamiento o una actividad de carácter racista o nazi, de los cuales una inmensa mayoría (214) en el SD.

A pesar de las polémicas, el partido tuvo una rápida ascensión: 5,7% y los primeros diputados en el Parlamento en 2010, 12,9% y el puesto de tercer partido en 2014, 17,5% en 2018.

El domingo, según los resultados provisorios, el SD obtuvo 20,7% y se convirtió en el segundo partido de Suecia detrás de los socialdemócratas.

El aumento de la inmigración, Suecia recibió a 250.000 solicitantes de asilo entre 2014 y 2015, es decir, más que cualquier otro país europeo en relación a su población, de unos 10 millones de habitantes.

El SD captó a electores conservadores, pero también a vontantes socialdemócratas, sobre todo a hombres de clase obrera.

- "Más influyente" -

"Creo que (nuestro éxito) se explica por el hecho de que la gente considera que en los otros partidos no toman en serio su situación", afirmó Akesson a la AFP en agosto.

"NO como los otros partidos", reza un eslogan del SD en 2022.

La formación ha hecho todo lo posible para suavizar su imagen, como otros grupos nacionalistas en Europa, señalan los analistas.

Se acabaron los comentarios polémicos, como cuando Akesson tachó a los musulmanes de "la mayor amenaza extranjera desde la Segunda Guerra Mundial".

El SD también renunció en 2019 a un "Swexit", tras ver que una salida de la Unión Europea no tenía apoyo público.

Para Jonas Hinnfors, el SD ha pasado de ser un partido "que dice no a todo a un partido (...) que empieza a ver dónde puede ser más influyente".

Pese al éxito, Akesson también ha mostrado debilidades: en 2014, admitió que tenía problemas de adicción a los juegos en línea y luego tuvo que apartarse temporalmente de la política por agotamiento.

Aficionado a la novela negra, Akesson está divorciado y tiene un hijo de ocho años.

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