Jeff Probst es el sobreviviente definitivo

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Jeff Probst, presentador de "Survivor", en su casa en Los Ángeles, el 25 de agosto de 2021. (Ryan Lowry/The New York Times)
Jeff Probst, presentador de "Survivor", en su casa en Los Ángeles, el 25 de agosto de 2021. (Ryan Lowry/The New York Times)

Jeff Probst iba rumbo a Fiyi cuando recibió la llamada. Eran mediados de marzo de 2020, a pocos días del inicio programado de las grabaciones de “Survivor”, y Probst estaba de vacaciones con su familia en Hawái cuando se enteró de que meses de trabajo y preparación tendrían que ser suspendidos de inmediato. El equipo del programa —alrededor de 400 personas— se había quedado sin trabajo de un momento a otro. Se examinaron planes para rodar el programa dentro del país, pero fueron descartados.

“Hemos tenido 1600 días de grabación y hasta la pandemia nunca habíamos faltado un día”, dijo Probst, de 59 años, quien meditó sobre las próximas estrategias de la franquicia.

“Irónicamente, lo que me ayudó fue una lección que aprendí en ‘Survivor’”, relató. «Siempre les digo a los jugadores: “Tienes que evaluar la situación de forma constante y adaptarte a ella”. Por eso pensé: “OK, no puedes grabar ‘Survivor’. ¿Qué sí puedes hacer?”».

Cuando apareció de nuevo la posibilidad de volver a grabar, Probst llamó a Mike White, creador de la serie “The White Lotus” de HBO y segundo lugar de la temporada 37 (llamada “David vs. Goliat”), para describirle su visión para la nueva temporada. “Quería iniciar una nueva era con la temporada 41, incluso antes de la pandemia”, afirmó. “Cuando terminé de hablar, Mike me dijo: ‘Solo tengo una pregunta: ¿crees que es divertido?’”.

Probst colgó el teléfono y corrió a su garaje, donde tenía varias pizarras llenas de ideas para la nueva temporada. Las borró todas. “Estaba abriéndole la puerta a algo nuevo”, recordó. “A partir de ese momento, literalmente todas las ideas pasaron por un filtro: ¿es divertido?”.

La mayoría de los programas no se divierten tras tantas temporadas, pero “Survivor” no es como la mayoría de los programas. De manera notable, tiene 21 años al aire y se ha reinventado con la frecuencia suficiente para mantener expectante a la audiencia devota, con innovaciones en los juegos (algunas populares, otras no) que generan una experiencia televisiva constantemente emocionante. Y uno de los que mantiene palpitando el corazón del programa es el propio Probst, quien desde hace unos 10 años también funge como su productor ejecutivo.

“Hace un montón de cosas que, tras 40 temporadas, uno pensaría que las haría sin ganas o las delegaría a alguien más”, dijo White en una llamada de Zoom. “Esa es en parte la razón por la que el programa sigue siendo relevante: todavía tiene vida porque Jeff sigue muy enamorado de su potencial”.

Jeff Probst, presentador de "Survivor", en su casa en Los Ángeles, el 25 de agosto de 2021. (Ryan Lowry/The New York Times)
Jeff Probst, presentador de "Survivor", en su casa en Los Ángeles, el 25 de agosto de 2021. (Ryan Lowry/The New York Times)

“De cierto modo, Jeff es una constante en nuestra cultura”, agregó White. “Sobrevivir a ‘Survivor’ por 20 años no es poca cosa”.

‘Sentado bajo la lluvia’

Una mañana a finales de verano, conocí a Probst en su casa en el vecindario Studio City de Los Ángeles, una maravilla de dos pisos que alguna vez fue propiedad del vaquero cantante Gene Autry. Aunque estuvimos al aire libre durante tres horas, viendo un patio trasero lo suficientemente grande como para albergar a varios cientos de participantes de “Survivor”, apenas sudó.

Probst nunca pensó que tendría una carrera como presentador. Nacido en Wichita, Kansas, en 1961, solía ver a Johnny Carson sin volumen, para que no descubrieran que no estaba en su cama durmiendo. En el bachillerato comenzó a hacer cortometrajes y luego se unió a su padre en Boeing como asistente de producción. Durante ese tiempo produjo (y luego presentó) videos de mercadeo y capacitación.

Su primera incursión en la pantalla se produjo en un programa sobre hogar y jardinería, en Seattle. Tiempo después, un acto de fe y un agente lo llevaron a Nueva York, donde consiguió algunos trabajos animando programas poco conocidos en FX. Luego vino un periodo de tres años en el que fue el presentador de “Rock & Roll Jeopardy!” y otro año en el que entrevistó a celebridades para “Access Hollywood”.

En 1999, una entrevista que Probst le hizo a Sandra Bullock llamó la atención del productor británico de televisión y creador de “Survivor” Mark Burnett, ya que era la prueba de que podía convencer incluso a las celebridades más experimentadas con los medios de responder preguntas de manera honesta y convincente. Probst había pasado años haciendo audiciones para trabajos que no le entusiasmaban y que de igual manera terminaban rechazándolo por no tener un nombre reconocido. Pero en el caso de “Survivor”, luego diría Burnett, el relativo anonimato del presentador les permitió construir el programa desde cero.

En sus años como presentador, Probst se ha ganado la confianza de muchos concursantes. “Jeff lo ve todo y lo dice, lo veas o no”, dijo Cirie Fields, cuatro veces concursante y favorita de los fanáticos. “Y lo hace de una manera tan auténtica que te apegas a él”.

Hace unos años, luego de notar que algunos concursantes culpaban a los productores por su “mala edición”, Probst escribió una declaración de objetivos de “Survivor” que tanto él como su equipo aún consultan. “Nuestro trabajo es contar la versión más auténtica de la historia de cada persona de una manera emocionante, dramática, visceral y entretenida”, dice la declaración. “Pero debe ser auténtica”.

“Algo que queda claro es que ama su trabajo”, escribió en un correo electrónico el director Tyler Perry, amigo de Probst. “Míralo allí, sentado bajo la lluvia en el concejo tribal. No es una diva. Eso es tener amor por lo que hace”.

Como bien saben los fanáticos de “Survivor”, la autenticidad significa también mostrar la parte fea. Significa que el programa no puede, por órdenes de Probst, cambiar la intención de las palabras de alguien durante la edición. Ha significado ver a una participante exigirle a otra que se quite su dentadura postiza durante un concejo tribal como venganza por haber votado en su contra. Incluso ha significado ver a un concursante gay revelar que un compañero de equipo es trans, contra su voluntad, tras argumentar que no haber informado su transexualidad era un engaño.

La autenticidad también ha puesto a Probst en la mira de los fanáticos obstinados del programa. “No siempre soy perfecto en el programa”, admitió Probst. “He dicho cosas de las que me arrepiento ahora, he tenido puntos de vista que cambiaría hoy. Ese también era yo viviendo el momento presente, siendo vulnerable y aprendiendo”.

Encendiendo el fuego

La semana que nos conocimos marcó el aniversario de la victoria en la primera temporada del supervillano Richard Hatch, una impactante sorpresa presenciada en vivo por 51,7 millones de espectadores. Dejó claro desde un inicio que, aunque “Survivor” quería contar historias, los productores no les darían prioridad a los arcos tradicionalmente “buenos” sobre los más infames; en el juego, como en la vida, a veces los malos ganan.

Durante la pandemia, muchos fanáticos de “Survivor” buscaron consuelo en los antiguos episodios del programa. También llegaron nuevos fanáticos, quienes vieron maratones de 20 años de sorpresas, traiciones y puñaladas traperas mientras esperaban que el mundo saliera del confinamiento. Probst espera que esos nuevos fanáticos se queden para lo que sigue. “Estamos iniciando una nueva era”, dijo. “Este es un juego nuevo. Podemos comenzarlo juntos”.

El énfasis de la nueva temporada es, bueno, sobrevivir otra vez. El cronograma de grabación de 40 días del programa se redujo a solo 26, para incluir una cuarentena de 14 días para los concursantes y el equipo técnico que llegan a Fiyi. Un rodaje más corto implicó desafíos más duros, menos recompensas y decisiones más difíciles para los concursantes —quienes comienzan esta temporada con una olla, un machete, un pedernal y nada de comida— lo que generó concejos tribales más electrizantes.

“La mejor clase de diversión en ‘Survivor’ es la peligrosa”, dijo Probst con un brillo en los ojos y señaló que la pandemia le había permitido barajar las cartas del programa.

La temporada 41 también es la primera en ser grabada luego de que entraran en vigor las metas de diversidad de 2020 de CBS, que exigen que toda la programación sin libreto (telerrealidad, concursos, documentales) de la cadena incluya al menos un 50 por ciento de personas de color. Esas metas fueron en parte una respuesta a la protesta de exconcursantes de “Survivor” sobre la falta de apoyo que sintieron de compañeros y ejecutivos.

“Es una de las cosas más emocionantes que le ha pasado a ‘Survivor’ en mis 21 años ahí”, afirmó Probst sobre el cambio. “Dejó en evidencia algo que no habíamos visto, una de nuestras propias omisiones”.

Aunque Probst ha dicho en el pasado que no sabe si el programa podrá llegar a las 50 temporadas, ha cambiado su postura desde entonces, y ha mencionado la llegada de nuevos jugadores que se han lanzado con entusiasmo a la competencia.

“Aunque el juego esté en riesgo, un gran participante de ‘Survivor’ quiere tener el balón en el último segundo del partido”, dijo Probst. “Quieren esa ventaja peligrosa. Están seguros de que pueden lograrlo, porque ellos también fueron ese niño de 8 años que soñaba con encender un fuego algún día”.

© 2021 The New York Times Company

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