Javier Camarena le pone toque mexicano a la ópera

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CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 8 (EL UNIVERSAL).- El tenor mexicano Javier Camarena, que en enero ganó el Premio Internacional de Música Clásica por su interpretación de "El pirata", de Vincenzo Bellini, presentará dos repertorios —en distintas sedes del país— en los que se incluyen famosas arias operísticas y los clásicos de la canción mexicana y la napolitana.

Mañana presentará, junto a Ramón Vargas y Fernando de la Mora, colegas suyos también reconocidos internacionalmente, el primer concierto, "México suena a lo grande", en el Auditorio Metropolitano de Puebla. Un programa en el que se interpretarán canciones como "Júrame" o "La malagueña", junto a clásicos distintos entre sí: "O sole mio", por ejemplo, o "Quando le sere al placido", una de las arias más famosas de Giuseppe Verdi, con la Orquesta Sinfónica del estado de Puebla, bajo la dirección de Enrique Patrón de Rueda, las voces del Coro Normalista, la banda Sinfónica de la secretaría de Seguridad Pública, el Mariachi Juvenil de Tecalitlán y el Trío Los Panchos.

El hilo conductor es, afirma Camarena, la belleza melódica sobre todas las cosas. "Todas y cada una de las piezas llevan consigo una melodía bella, empezando por la romanza 'Una furtiva lacrima', de L'elisir d'amore, de Gaetano Donizetti; 'La donna è mobile', del Rigoletto de Giuseppe Verdi, que yo creo que es una de las melodías más emblemáticas del repertorio operístico y que de una u otra manera todo el mundo conoce; pasando por 'Funiculì, funicula', de Luigi Denza, que también es otra de las canciones italianas más conocidas".

Un repertorio que abarca, cuenta el tenor, "Perfume de gardenias", "canción tremendamente conocida por todo el mundo. También está nuestra música de mariachi con 'La Bikina', de Rubén Fuentes, 'De qué manera te olvido' o 'A la luz de los cocuyos'. El repertorio que estaremos interpretando va de la ópera a la música tradicional mexicana, tanto en las piezas cantadas por mí como en las instrumentales, que es el caso de la obertura de la ópera Guillermo Tell de Gioachino Rossini, que si el público escucha reconocerá como la música de "El llanero solitario".

Mientras que el 27 de septiembre, Camarena se presentará en la Arena de Monterrey, Nuevo León, con la orquesta La Súper y el Mariachi Tecalitlán de Monterrey en un programa que, para subrayar las palabras del tenor, no pierde el espíritu y que va de piezas de Gaetano Donizetti y Dmitri Shostakóvich a José Alfredo Jiménez y César Portillo de la Luz.

"Los programas de los dos conciertos son distintos, pero tienen una o dos coincidencias, líneas paralelas con participaciones orquestales distintas, desde la concepción del maestro Abdiel Vázquez, que dirigirá a la orquesta La Súper", señala.

Para Camarena compartir escenario con Ramón Vargas y Fernando de la Mora, dos cantantes y artistas que admira, es un privilegio, "un gran gozo, un disfrute porque coincidimos en la pasión no sólo por la ópera, sino por el canto. Logramos conjuntar un buen repertorio donde tendremos intervenciones como solistas y otras más en conjunto que serán muy atractivas".

Sobre las coincidencias que, a nivel teórico, se guardan en un programa tan ecléctico, el tenor puntualiza que "la música popular mexicana ha tenido, a lo largo de la historia, diferentes influencias. Nuestro bolero tiene raíz en el bolero cubano, obviamente. Pero que estas influencias vayan un poco más allá, hacia la parte europea, me parece complicado. Sólo encuentro relativa similitud en la zarzuela.

Recuerdo una obertura en La boda de Luis Alonso, de Gerónimo Giménez: siempre he sentido que el final de la pieza es muy similar al ´Jarabe tapatío´. No por ser programas eclécticos la canción mexicana o los clásicos de la ópera pierden su gran valor".

Por último, Camarena recuerda "Bésame mucho", "la canción con más adaptaciones a diferentes idiomas que hay en el mundo. Es la más traducida, a nivel internacional, y se la debemos a una compositora mexicana: Consuelito Velázquez. Más que buscar la canción de arte, como se le conoce, se trata de crear arte a partir de una canción. Eso es algo que los tenores siempre asumimos con un orgullo bastante particular y personal", concluye.