Jardines de infantes: Grupos y horarios reducidos, así van a recibir a los chicos

María Ayzaguer
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Nada de entrar corriendo al jardín de infantes: apenas se pone un pie habrá que sanitizar los zapatos, frotarse las manos con alcohol en gel y tomarse la temperatura, que será anotada en una planilla indicando nombre y sala. Contrarreloj, los maternales y escuelas infantiles de la Ciudad se preparan para recibir alumnos de 45 días a 4 años, una medida anunciada el viernes pasado y que por primera vez desde que comenzó la pandemia incluye a la población de los primeros años del nivel inicial.

De acuerdo al esquema elaborado por la Ciudad, los niños de entre 45 días y dos años podrán comenzar con encuentros de estimulación temprana con un docente y su padre o madre. Estas reuniones podrán durar hasta 45 minutos y se realizarán por turnos, con espacio suficiente para limpiar la sala entre niño y niño. En el caso de las salas de 3 y 4 años, las actividades deberán ser al aire libre y en "burbujas" de hasta ocho niños y un docente. Ellos podrán permanecer más tiempo en el jardín: entre una hora y media y tres horas como máximo, hasta cuatro veces por semana. (No hay un mínimo ni máximo de días para los más pequeños). En todos los casos, la participación de los alumnos -y las escuelas- es voluntaria.

Según María Lucía Feced, subsecretaria de Coordinación Pedagógica y Equidad Educativa del Ministerio de Educación de la Ciudad, estas duraciones se irán ampliando progresivamente y conforme a la situación epidemiológica.

"Hoy por hoy buscamos, por un lado, empezar a transitar el camino de presencialidad con lo que está más cercano a una práctica segura, entendiendo que los más chicos no pueden mantener distancia entre ellos o dejar de manipular objetos. Por el otro, valorar la función de estimulación y cuidado que cumple el jardín maternal, que para muchas familias es el espacio donde más se da".

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Según explica, comenzar de a poco también da tiempo a las escuelas a aprender una nueva forma de vincularse con los chicos, los espacios y los materiales. "De todas formas, entendemos que es urgente reabrir las escuelas", dice.

Muchos jardines de infantes de la ciudad hoy por hoy están consultando a las familias si están dispuestas a mandar a sus hijos por lo que resta del año lectivo. Es el caso de la Escuela Infantil La Aldea del Buen Ayre, de Boedo. "Estamos mandando un formulario para ver qué intención hay de sumarse presencialidad. Los padres que están interesados se suman a un zoom en el que les comentamos cómo es el protocolo y qué se espera de ellos, porque nosotros trabajamos con chicos muy chiquitos que dependen de sus papás", explica Gabriela Del Casale, dueña y directora. Una vez que saben cuántos chicos irán se arman las burbujas y se asignan horarios y turnos.

Lo mismo están haciendo en el Colegio Belgrano Day School, donde quedaron habilitadas las salas de 2, 3 y 4 años. "El viernes nos enteramos de las novedades y hoy ya comenzamos a trabajar en la comunicación de los padres y a repensar los espacios del colegio, los horarios para que no haya superposición de grupos al aire libre y hasta el plan B por si llueve", explica María Luz Cerini, Directora de Kinder. Otro espacio a repensar desde la escuela: la parte digital, que con encuentros cara a cara ya no será la misma.

Primer laboratorio social

Para Del Casale, el protocolo de regreso a las aulas es algo insólito porque hace que se pierda la esencia del jardín maternal: ser el primer laboratorio social. Y porque no cumple con el objetivo de brindarle a las familias trabajadoras un espacio para dejar a su bebé. De todas formas, lo considera un punto de partida del que está agradecida.

"Esto va a solucionar un poquito el estado emocional de los chicos, pero resulta inviable económicamente", apunta Gustavo Bernardi, representante legal de la escuela infantil Jardín del Tiempo, ubicada en Caballito. Ahí, usualmente se recibe a niños desde 45 días a 5 años. La semana pasada volvieron los chicos de preescolar que no iban desde marzo.

Pese al empeño de la escuela en ajustarse a los protocolos lo más rápido posible, Bernardi no cree que vaya a haber una gran afluencia de niños pequeños para lo que resta del ciclo lectivo. "Más que nada en los bebés o nenes de un año: entre que los padres se desconectan del trabajo y los preparan para venir, por 45 minutos muchos van a decir muchas gracias, no lo llevo".

El principal reclamo de muchos dueños de jardines de infantes hoy tiene que ver con la ayuda estatal para no cerrar. "Agradecemos porque como educadores creemos que las puertas de los jardines siempre deben estar abiertas, pero esto no resuelve nuestro problema de crisis económica: nos quitaron el ATP (el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción por el que el estado abonaba el 50% del sueldo de los docentes) y pasó a ser un crédito", dice Georgina Malm Green, referente de la Asociación Civil Coherencia, que nuclea instituciones de nivel inicial en todo el país. "La matrícula bajó un 90% y seguimos manteniendo el mismo personal docente. Con las deudas que ya tenemos es imposible acceder a un crédito, precisamos un subsidio", explica.

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Para Martín Zurita, representante de la Junta Nacional de Educación Privada (Junep) y la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la Provincia de Buenos Aires (Aiepba), se deben sostener los distintos tipos de ayuda del Estado nacional y desde la Ciudad, "porque estas instituciones cumplen un rol fundamental en nuestra sociedad".

"Estamos conformes con la incorporación del ciclo maternal y del Jardín de Infantes en las actividades de revinculación y estimulación en la ciudad de Buenos Aires, consideramos que es un paso muy importante", agrega.

Y cree que se trata del sector más perjudicado de todos los ciclos de enseñanza durante el período de aislamiento.