Japoneses omiten vacaciones para limpiar escombros

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Decenas de voluntarios se vistieron el viernes con trajes desechables, botas de goma y cascos en el cementerio del templo budista Jionin, de 370 años, para ayudar a limpiar los escombros dejados por un terremoto y una ola gigante.

Otros realizaron tareas más intrincadas, como limpiar cuidadosamente estatuas budistas y grabados en piedra.

No es común el trabajo voluntario en el comienzo de las vacaciones de la Semana Dorada, cuando los japoneses suelen salir de las ciudades grandes para visitar sus pueblos natales, balnearios de aguas termales o viajar al exterior. Pero después que el desastre del mes pasado diezmó los pueblos costeros y dejó 26.000 muertos o desaparecidos, aparecieron los voluntarios a granel.

"Vi la devastación en la TV y sentí que tenía que hacer algo", explicó Junko Sugino, una mujer de 49 años, mientras despejaba lodo de los senderos estrechos entre las tumbas.

"Este es trabajo duro, pero es algo que hay que hacer", agregó. "Las máquinas no pueden entrar en estos espacios reducidos".

Sugino, de la ciudad occidental de Nara, es uno de decenas de miles de voluntarios que se aguardan en el nordeste de Japón para los próximos días.

En la afectada Universidad Senshu, en la ciudad de Ishinomaki, que se ha convertido en uno de los mayores centros de voluntarios de la región, los administradores han recibido tantas solicitudes de interesados en ayudar que les han pedido que se queden en sus casas o posterguen su viaje hasta después de la Semana Dorada.

Unos 1.500 voluntarios acampan en los predios deportivos de la universidad, dijo Katsuhito Ito, gerente del departamento de bienestar social de Ishinomaki.

En el norte, en la prefectura (provincia) de Iwate, las autoridades prevén un influjo de voluntarios en giras de cuatro días organizadas por agencias de turismo hasta el 8 de mayo. Pagan 19.000 yenes (232 dólares) por el viaje en autobús, el alojamiento y la oportunidad de remover escombros de viviendas en las ciudades de Yamada, Otsuchi y Noda, dijo un funcionario de Iwate, Susumu Sugawara.

Noriyuki Owaki, de 37 años, otro de los trabajadores en el cementerio de Jionin, dijo que nunca se había ofrecido como voluntario para nada antes, pero inmediatamente después del desastre natural del 11 de marzo decidió que se ofrecería durante la Semana Dorada.

"Es un trabajo significativo porque tiene que ver con los recuerdos de muchas familias", explicó.

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