Janet Yellen, una figura clave en la negociación con el FMI

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La secretaria del tesoro de EEUU, Janet Yellen
La secretaria del tesoro de EEUU, Janet Yellen

Martín Guzmán recibió la noticia esperanzado. Corría noviembre de 2020, Joe Biden acababa de ser elegido presidente de los Estados Unidos y trascendía el dato de que quien asumiría al frente de la estratégica Secretaría del Tesoro norteamericana podría ser una vieja conocida del ministro argentino: Janet Yellen. Eran tiempos en que las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) parecían ir viento en popa y Guzmán veía en la economista de 75 años una eventual aliada en el camino hacia un acuerdo lo más amigable posible con el organismo.

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Con su elección, Biden no solo designaba a la primera mujer al frente del cargo más importante del gabinete económico de la Casa Blanca. También rompía con una tradición seguida por casi todos los últimos presidentes norteamericanos: colocar al frente del Tesoro a un ejecutivo de Wall Street. Con una prolífica trayectoria académica sobre sus espaldas, Yellen cultivó fama de “paloma” en los años que le tocó presidir la Reserva Federal estadounidense. Durante el último periodo de la presidencia de Barack Obama y el inicio del gobierno de Donald Trump, aplicó una política de tasas de interés baja con el fin de mantener la actividad económica y lograr mejoras en el empleo. “Tiene sensibilidad”, señalaban por entonces desde el gobierno argentino.

Martín Guzmán se reunió en Venecia con la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen
prensa ministerio de economia


Martín Guzmán se reunió en Venecia con la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen (prensa ministerio de economia /)

Sin embargo, a casi un año de haber asumido en su cargo, las expectativas argentinas en el accionar de la secretaria del Tesoro terminaron por desinflarse. No parece haber influido demasiado la cercanía del marido de Yellen, George Akerlof, con el mentor académico del ministro, Joseph Stiglitz, ambos galardonados con el premio Nobel de Economía del año 2001. Tampoco tuvieron los resultados esperados los encuentros bilaterales, como el primer cara a cara que logró Guzmán con la economista en Venecia, en julio pasado. O la charla informal que tuvo como protagonista al propio Alberto Fernández, en octubre, en medio de la cumbre del G20.

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Jugador clave en la construcción de consenso en el board del Fondo, Estados Unidos es el principal accionista del organismo multilateral. Un lugar en el que comenzó a pesar mucho más luego del escándalo que salpicó a la directora Gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, tras haber sido acusada de favorecer a China en un informe de competitividad durante su gestión en el Banco Mundial. Ese proceso dejó a la economista búlgara debilitada, y bajo la lupa de Yellen y su principal asesor, el “halcón” David Lipton. Es el delegado de la economista en el manejo de la agenda internacional del Tesoro y quien, en su rol como número dos de Christine Lagarde en el FMI, negoció el préstamo de US$44 mil millones tomado por la gestión de Mauricio Macri.

David Lipton
David Lipton


David Lipton

Lo cierto es que, hoy por hoy, la administración demócrata sigue sin respaldar al acuerdo que Guzmán y el staff técnico del FMI tienen avanzado desde hace semanas. Según el oficialismo, el endurecimiento de la postura norteamericana estaría estrechamente vinculado al informe ex-post publicado por el Fondo, en donde se ofreció la primera explicación formal sobre los motivos que, según el organismo multilateral, llevaron al fracaso del plan económico implementado por Cambiemos luego de la corrida cambiaria que se desató a fines de abril de 2018.

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En ese trabajo, que se presentó el 22 de diciembre último, el directorio del Fondo hizo un mea culpa sobre el mayor préstamo en la historia del organismo. Como publicó LA NACION, la evaluación describe un programa frágil, agobiado por defectos, y a un gobierno débil sin margen de acción en un contexto político adverso para enarbolar soluciones. Cabe entonces la pregunta: ¿se modificó la situación interna de la Argentina en estos últimos cuatro años? En Washington no están convencidos. “Falta la discusión política”, admiten desde el Gobierno, con las agujas del reloj en cuenta regresiva.

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