Jamie Dornan regresa a 'Belfast', pero no sin preocupaciones

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Jamie Dornan en Oxfordshire, Inglaterra, en noviembre de 2021. (Charlotte Hadden/The New York Times)
Jamie Dornan en Oxfordshire, Inglaterra, en noviembre de 2021. (Charlotte Hadden/The New York Times)

Jamie Dornan metió los dedos en la chimenea, jugueteando con unos copos de ceniza que se habían desprendido, buscando algo pequeño en lo que pudiera concentrarse para no tener que pensar en el gran evento que ocurriría al día siguiente.

“Solo espero que no nos tiren verduras ni que pidan que nos lleven a la guillotina”, me dijo el actor de 39 años.

Era un día antes de que la nueva película de Dornan, “Belfast”, una historia irlandesa del paso de la infancia a la adultez, se proyectara por primera vez en la ciudad norirlandesa que lleva su nombre, una ciudad donde Dornan pasó los primeros diecinueve años de su vida. Se esperaba que asistieran al estreno casi 1500 personas, y Dornan anticipó cómo se sentiría ese público local ante una película ambientada allí: curioso, exigente y rápido al reclamar si “Belfast” cometía algún error.

“Podríamos tener todas las buenas críticas del mundo, pero lo que de verdad queremos es que a la gente de Belfast le guste esta película”, comentó Dornan, inquieto en su butaca. “Así que mañana por la noche viviremos algo interesante. Por Dios que será emotivo”.

Esas buenas críticas del resto del mundo no eran solo una hipótesis: desde su primera proyección en el Festival de Cine de Telluride a finales de agosto, “Belfast” ha recibido reacciones tan positivas que muchos expertos la consideran una de las principales candidatas a ganar la categoría de mejor película en el premio Oscar. Basada en las experiencias de la infancia del guionista y director Kenneth Branagh, la película narra la historia de Buddy (Jude Hill), un niño de 9 años, su querido padre (Dornan) y su protectora madre (Caitriona Balfe), que se plantean si deben quedarse en Belfast después de que en su barrio estalla un conflicto a causa de la violencia sectaria.

“Belfast” está rodada en blanco y negro, dirigida por un hombre cinco veces nominado al premio Oscar y protagonizada por Judi Dench en el papel de la madre de Dornan; en otras palabras, está muy lejos de la franquicia de “Cincuenta sombras de Grey”, una trilogía sexual ridiculizada por la crítica que hizo famoso a Dornan aunque le pusiera una carga sobre los hombros. La última vez que Dornan acudió a los premios Oscar, como presentador en 2017, tan solo su presencia fue un soplo para el público espectador: ahí estaba el chico guapo y que aparecía desnudo con frecuencia en una superproducción sadomasoquista que la mayoría de los votantes de los Oscar no tocarían ni con un látigo de tres metros.

Y ahora, años después, puede volver a la ceremonia como protagonista de su película favorita.

Jamie Dornan en Oxfordshire, Inglaterra, en noviembre de 2021. (Charlotte Hadden/The New York Times)
Jamie Dornan en Oxfordshire, Inglaterra, en noviembre de 2021. (Charlotte Hadden/The New York Times)

Conocí a Dornan a principios de noviembre en el Soho Farmhouse, un club para socios en la campiña británica; había llegado en auto desde los cercanos Cotswolds, donde vive con su esposa, la música Amelia Warner, y sus tres hijas. En la pantalla, Dornan suele mostrarse solemne y firme, aunque fuera de ella tiene un rápido ingenio irlandés y apenas puede quedarse quieto. También es pícaro de una manera que los papeles en el cine aún no han mostrado del todo: cuando nos sentamos junto a la chimenea y pedimos vasos de agua que nunca nos trajeron, Dornan bromeó diciendo que estaba considerando besarse conmigo “solo por los fluidos”.

Los ojos de Dornan son de un azul tan oscuro que parecen ser todo pupila, lo que confiere a su mirada en la pantalla un aspecto de otro mundo que sus papeles más notables aprovechan al máximo. En la serie de suspenso de Netflix “La caza” y en “Cincuenta sombras de Grey”, incluso cuando sus labios se curvaban en una sonrisa cómplice, esos ojos seguían guardando algunos secretos, mientras que en la reciente comedia “Barb y Star van a Vista Del Mar”, los globos oculares de Dornan parecían más bien puntos negros entintados, adecuados para una película que parece por momentos un dibujo animado de acción real. “Belfast” aprovecha al máximo su mirada etérea: cuando la familia de Pa se ve amenazada, los ojos de Dornan se ensanchan, heridos, y luego se endurecen en una mirada fija.

“Creo que su presencia en la pantalla es de verdad capaz de transmitir el peligro, tanto la preocupación por su potencial cercanía, como su capacidad personal para producirlo”, escribió Branagh en un correo electrónico.

Cada vez que el joven Buddy mira a su padre, es como si contemplara el propio sol, y Branagh se apoya en esa adoración del héroe, filmando a Dornan en blanco y negro como un ídolo literal de la pantalla grande que canta “Everlasting Love” en la escena central de la película. Aunque Pa se basa en el padre de Branagh, Dornan lo ha impregnado de las características de su propio padre, un hombre al que también adoraba mientras crecía.

Dornan me advierte que podría llorar si hablamos de su padre; no lo hace, pero es la única vez que se queda quieto por completo. Jim Dornan era un reputado obstetra y ginecólogo, así como presidente de la organización benéfica contra el cáncer de páncreas de Irlanda del Norte, además de ser el más grande admirador de Jamie. Tenía muchas ganas de ver “Belfast” —su hijo iba a protagonizar el filme junto a Dench, después de todo— y luego, en marzo de este año, murió de COVID-19. Tenía 73 años.

“Era el mejor de los hombres, muy amable y maravilloso, y dedicó mucho tiempo y honestidad y respeto a todos los que conoció”, comentó Dornan. “Hay características que espero que me haya heredado, que en verdad estoy tratando de poner en práctica por el resto de mi vida. Y muchos de esos elementos sin duda traté de ponerlos en Pa, porque pude reconocer la bondad”.

Dornan se fue de Belfast justo cuando estaba a punto de cumplir 20 años, tres años después de que su madre muriera de cáncer de páncreas. Había pasado ese tiempo intermedio sin rumbo y bebiendo demasiado hasta que su hermana mayor, preocupada, lo inscribió en un programa de telerrealidad de modelaje, lo cual suena lógico.

Dornan no ganó el programa pero, tras mudarse a Londres, igual ascendió de manera rápida en el escalafón del modelaje masculino, es decir, posó con Kate Moss, salió con Keira Knightley y fue apodado “El torso de oro” por este mismo periódico. Antes de aquella sesión de fotos de 2006 para The New York Times, recuerda haber estado fuera toda la noche. “Me gustaría decir que he madurado desde entonces, pero no estoy seguro de haberlo hecho”, comentó.

Eso no es del todo cierto. La mitad de la razón por la que Dornan prosperó como modelo fue porque no le importaba demasiado; su despreocupación era el factor X que ayudaba a vender incluso los trajes y los cuadros más ridículos. Sin embargo, para tener éxito como actor, hay que preocuparse de verdad, y hay que encontrar en ti la forma de seguir preocupándote incluso cuando fracasas en una audición, cuando pierdes el papel por el que habrías matado, o cuando te encuentras con que eres el objeto del ridículo del público.

Dornan siempre había querido actuar, pero tenía miedo de empezar a preocuparse, así que se quedó con el modelaje hasta que empezó a cuajar. “No me parece que estar ahí tomándote fotos sea tan interesante como para hacerlo durante varias décadas”, agregó. “Si te satisface, y puedes tumbarte con sinceridad en la cama diciendo: ‘Me siento muy bien con lo que estoy haciendo’, entonces genial. Pero yo no lo estaba. Pensaba: ‘Esto es una mierda’”.

Una vez que pasó a la actuación y empezó a preocuparse por su carrera, las cosas se pusieron difíciles. Su primera audición fue para interpretar a un conde que llama la atención de Kirsten Dunst en “María Antonieta” (2006), y se quedó con el papel de inmediato. Pero uno no quiere leer un perfil sobre un chico guapo que tropieza con el éxito adonde va, y así no es su historia.

“Tuve mucha suerte de empezar a ese nivel; luego apenas trabajé durante ocho años”, dijo Dornan. “Era esa cosa rara de que te muestren la zanahoria, y luego te la quitan, y hasta te quitan las migajas, y dices: ‘Ay, Dios, ¿no había una zanahoria aquí hace un minuto?’”.

Estuvo buscando durante mucho tiempo un proyecto que se mantuviera, e incluso cuando consiguió un papel de serie regular como el guapo alguacil de la serie fantástica de ABC “Érase una vez”, esta fue eliminada de manera abrupta después de nueve episodios. Dornan recuerda a sus compañeros de reparto celebrando la seguridad laboral de una serie que duraría siete años, mientras que él fue expulsado a los tres meses, desesperado por demostrarse a sí mismo y al mundo que de verdad valía.

Pero fue entonces cuando conoció a Warner, a quien atribuye el mérito de haber sido una influencia estabilizadora en su vida y su carrera. Y no mucho después de casarse, Dornan consiguió su papel de asesino en “La caza”, un trabajo que lo puso en el radar de los ejecutivos de reparto de Hollywood que buscaban al hombre adecuado para interpretar a un guapo sádico.

¿Interpretar a Christian Grey le proporcionó al menos un grado de seguridad en su carrera? “No”, dijo Dornan, “debido al paquete único que presentaba ‘Cincuenta sombras’ de ser un proyecto muy denostado, y a que los libros eran lo que eran: lo amados que eran por la comunidad de admiradores y lo duro que eran reprobados por la crítica. Eso es único en sí mismo”.

Dornan sabe que, debido a “Cincuenta sombras”, sus fanes más acérrimos son mujeres y hombres homosexuales; cuando los heterosexuales le piden una foto, aún puede percibir su escepticismo. “Siempre dicen: ‘Es obvio que no es para mí; soy un tipo heterosexual y tengo esposa’, o ‘Tengo novia y le gustas, por eso la foto’”, comentó. “¿Qué he hecho, tres películas de guerra? Uno pensaría que eso podría ayudar a mi causa un poco con los hombres heterosexuales, pero quizás no. Creo que tienes que estar en ese mundo de los cómics para captar de verdad su atención”.

En ese sentido, Dornan lo está intentando y lo ha hecho durante un tiempo (incluso antes de “La caza”, hizo una prueba para Superman, papel que perdió ante Henry Cavill). Conseguir un papel de superhéroe ahora le ofrecería la oportunidad de volver a las franquicias cinematográficas no como un recién llegado desesperado por afianzarse, sino como un actor establecido que ha demostrado lo que puede hacer. Y sabe que ese estrecho camino existe porque Robert Pattinson ha conseguido recorrerlo, pasando de ser el galán de “Crepúsculo” a una estrella del cine independiente con tanto garbo que volvió a dar un giro y utilizó su nueva credibilidad para conseguir el papel principal en “The Batman” del año que viene.

“Mentiría si no admitiera que siento que él y su gente lo han hecho de manera muy inteligente”, opinó Dornan sobre Pattinson, amigo suyo. “Todo lo que ha hecho desde ‘Crepúsculo’ ha sido muy inteligente y elaborado de manera hermosa, y esas películas no se financian con su nombre si no hubiera estado en esas otras películas que recaudaron miles de millones de dólares”.

Dornan es honesto sobre las películas que codicia, y se ha reunido con el jefe de Marvel Studios, Kevin Feige, para ponerse la capa y las mallas. “Soy más ambicioso de lo que nunca he dejado entrever”, afirmó Dornan. Parte de ello es convertirse en padre. “Es como una necesidad de entregar y proveer, muy cavernícola: tengo que triunfar por estas preciosas personitas. Además, desde que murió mi padre, se ha encendido un fuego adicional dentro de mí, una chispa extra de querer tener éxito”.

Ese deseo no es para ganar el amor que nunca tuvo. “Papá me diría eso infinitas veces cada día de mi vida, así que no busco eso”, precisó Dornan. “Pero por alguna razón, desde que él se ha ido, tengo una cosa rara de querer demostrarme algo a mí mismo, demostrar algún tipo de sucesión que sea impresionante”. Y ahora que ha canalizado a su propio padre, ¿no deberían estar sobre la mesa otros héroes?

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