James O’Connor: de chico malo a héroe, la historia de redención del crack del rugby australiano

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James O'Connor levanta el trofeo de campeón con Reds
James O'Connor levanta el trofeo de campeón con Reds

Minuto 83 de la final del Super Rugby AU: Reds hace todo lo posible para buscar el try. Está con dos jugadores más e insiste en llegar con los forwards. Hasta que luego de varios intentos con los delanteros, deciden abrir el juego, donde hay más espacios. Ahí estaba el héroe destinado a darle a Reds su primer título desde aquella única consagración que tenía la franquicia de Queensland en 2011. James O’Connor tomó la pelota, se zambulló al ingoal y todos lo abrazaron bajo el rugido de más de 40.000 personas que coparon el Suncorp Stadium.

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Pero hay una historia detrás del apertura, que además aportó todos los puntos de su equipo en la victoria por 19-16 sobre Brumbies. O’Connor siempre fue el chico destinado a ser figura en Australia. En 2008 se convirtió en el debutante más joven del Super Rugby, a los 17 años, y en el segundo Wallabie más joven en la historia, con 18. Antes había jugado en el seleccionado de seven de su país. Todas las miradas estaban puestas en el baby face, que con su rubia cabellera desparramaba su talento y su calidad para romper defensas y podía desempeñarse en casi todos los puestos de la línea de backs. Su punto más alto posiblemente fue en 2010, cuando los Wallabies derrotaron a los poderosos All Blacks en Hong Kong con un try suyo más una conversión sobre el final.

O'Connor desata la locura de los fanáticos de los Reds
O'Connor desata la locura de los fanáticos de los Reds


O'Connor desata la locura de los fanáticos de los Reds

Pero pasaron cosas en la vida O’Connor. Cayó en las trampas de la fama. Empezaron las inconductas y la indisciplina afuera de las canchas, que se trasladó directamente a su rendimiento en el césped. En 2011, cuando el plantel viajaba al Mundial de Nueva Zelanda, se ausentó por quedarse dormido tras una noche de fiesta y alcohol. De todos modos participó de esa Copa del Mundo, pero luego dejó Western Force para empezar un nuevo camino en Melbourne Rebels. Entre otros incidentes, hubo una gota que rebalsó el vaso: en 2013, tras un test match ante los Pumas, la policía lo tuvo que retirar del aeropuerto de Perth porque estaba borracho. Le rompieron el contrato desde la Unión de Australia, se alejó del seleccionado y buscó su lugar en Europa.

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No logró asentarse en el viejo continente. Primero pasó por London Irish en la Premiership y luego por el poderoso Toulon francés. Retornó a Australia en 2015 para jugar en Reds con la intención de estar en el Mundial de Inglaterra, pero su nivel no era el de antes y su ilusión se vio truncada. Ese mismo año rompió su vínculo con Reds por problemas personales y volvió a Toulon, donde tocó fondo.

En 2017 fue detenido junto al ex All Black Ali Williams por posesión de cocaína. El mismo admitió que pensó dejar el rugby y encima empezaron a aparecer lesiones. En 2018 volvió a Inglaterra para jugar en Sale Sharks y ese año tuvo un giro drástico en su carrera que venía en picada. Se unió a una organización llamada Saviour World.

O'Connor hizo todos los puntos de los Reds, que se consagraron en el Super Rugby AU
O'Connor hizo todos los puntos de los Reds, que se consagraron en el Super Rugby AU


O'Connor hizo todos los puntos de los Reds, que se consagraron en el Super Rugby AU

Viajó a Islandia, donde asistió a un retiro de meditación y privación sensorial. Según contó en septiembre de 2018, lo ayudó a reencontrarse consigo mismo: “Mi reacción a cada estímulo me obligó a enfrentarme a mí mismo y a mi oscuridad de una manera que nunca antes había sentido. Ahora sé quien era pero, lo más importante, ahora veo en quien debo convertirme. Es hora de que comparta mi verdad: Tengo un profundo deseo de jugar para los Wallabies nuevamente. He aprendido de mis errores y ahora estoy listo. Listo para sangrar la verde y oro. Listo para sangrar por mis hermanos. Listo para sangrar para la gente. Volveré a jugar en octubre y tendré mi mirada puesta en la Copa del Mundo. No me decepcionaré a mí ni a nadie más”, escribió en su cuenta de Instagram.

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Poco a poco fue encontrando continuidad. Los escándalos y las noticias extradeportivas se detuvieron y volvió a centrarse en el juego. Michael Cheika, el entrenador de los Wallabies confió en que el back había cambiado sus viejos hábitos y le dio la chance de cumplir su propósito: volver a vestir la camiseta del seleccionado de Australia después de seis años. Lo llevó al Mundial de Japón en 2019 y aunque el conjunto aussie se fue eliminado frente a Inglaterra en los cuartos de final, O’Connor cumplió un buen torneo y volvió a disfrutar del juego.

Renovado, firmó para volver a Australia y representar a Reds. En una clara muestra de su cambio de mentalidad, volvió a entrenarse tres semanas antes de lo que debía hacerlo. Arrancó esa pretemporada de 2020 con los jóvenes del club. Perfeccionó su juego: empezó a entrenar sus patadas con Dave Alred, un especialista en habilidades bajo presión, gurú del legendario Jonny Wilkinson, entre otros. Mejoró su juego con el pie, se reinventó como apertura y se convirtió en una pieza fundamental en el sistema del equipo de Queensland.

James O'Connor durante su retiro en Islandia
James O'Connor durante su retiro en Islandia


James O'Connor durante su retiro en Islandia

En ese 2020 fue una de las grandes figuras de Reds, que perdió la final del Super Rugby AU frente a Brumbies y llevó la 10 de Australia a fin de año cuando estuvo sin lesiones. En este 2021 elevó aún más su nivel y dio otro paso adelante: ante la larga lesión de Liam Wright, fue elegido capitán del equipo. “El liderazgo es una energía, un código genético al que han contribuido muchos grandes hombres, y cuando recibes el honor de ser un conductor de su poder, debes escuchar. Esto es lo que planeo hacer”, describió cuando fue nombrado como el líder de Reds.

Brad Thorn, el entrenador, elogió su cambió drástico y su capacidad de levantarse: “A todos nos encantan las historias de redención y él lo hizo y, lo más importante, lo hizo a través de sus acciones. Estoy muy orgulloso de él, de su familia y es algo realmente genial ser capitán de su estado, es una buena historia para tener”.

La historia de redención tuvo otro capítulo el último sábado. James O’Connor como líder, con un try sobre la hora y con la copa en manos. Además, fue elegido mejor jugador del torneo. Con 30 años no solo juega de manera excelente al rugby. También inspira a sus compañeros.

James O'Connor normalizó su vida y recuperó su mejor juego después de una experiencia en Islandia
James O'Connor normalizó su vida y recuperó su mejor juego después de una experiencia en Islandia


James O'Connor normalizó su vida y recuperó su mejor juego después de una experiencia en Islandia