Jakubowicz honra a su familia, y a Marceau, con “Resistance”

SIGAL RATNER-ARIAS
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RESISTANCE

En esta foto de archivo del 22 de agosto del 2016, el cineasta venezolano Jonathan Jakubowicz llega el estreno de su película "Hands of Stone" en Nueva York. La más reciente película de Jakubowicz, "Resistance", se estrena el viernes 27 de marzo del 2020 on demand. (Foto por Evan Agostini/Invision/AP, Archivo)

NUEVA YORK (AP) — Jonathan Jakubowicz ha llevado al cine historias tan realistas como un “Secuestro Express” en Venezuela y la vida del boxeador panameño Roberto Durán “Manos de Piedra”. Nunca pensó que llegaría a realizar una película sobre la Segunda Guerra Mundial como “Resistance”, su tercer y más reciente largometraje.

“Era demasiado cercano a mí, demasiado emocional”, dice el realizador judío venezolano, nieto de sobrevivientes polacos del Holocausto que perdieron a la mayoría de sus familiares en los campos de concentración.

No fue sino hasta que descubrió la historia del legendario mimo francés Marcel Marceau que cambió de opinión.

“Resistance” sigue a un grupo de Boy Scouts judíos _ entre ellos Marceau, entonces llamado Marcel Mangel _ que trabajaron con la Resistencia francesa para salvar las vidas de miles de huérfanos durante la guerra.

“Es una historia luminosa que no se trata de la muerte sino del valor, del heroísmo, de renunciar a los intereses egoístas por la vida de los demás”, subraya Jakubowicz. “Creo que es un mensaje extremadamente necesario para el mundo de hoy y me inspiró muchísimo”.

La película, rodada en cinco ciudades de la República Checa y Alemania que incluyen Praga, Nuremberg y Múnich, es estelarizada por el estadounidense Jesse Eisenberg. Cuenta con las actuaciones de la francesa Clémence Poésy (“Harry Potter”) como miembro de la Resistencia, la joven inglesa Bella Ramsey (“Game of Thrones”) como una niña huérfana, y el actor alemán Matthias Schweighöfer como el despiadado agente de la Gestapo Klaus Barbie. El venezolano Édgar Ramírez tiene un pequeño papel como el padre de Ramsey, un judío ortodoxo, y el estadounidense Ed Harris interpreta al general norteamericano George S. Patton.

Iba a estrenarse el viernes 27 de marzo simultáneamente en cines selectos de Estados Unidos y on-demand (video a la carta), en plataformas digitales como Amazon Prime y YouTube. Pero con la pandemia del coronavirus, que ha llevado a la cancelación de eventos masivos y el cierre de cines y teatros, llegará directamente a los hogares (con algunas proyecciones en ciudades que no han cerrado sus cines, aunque esto podría cambiar).

El director y guionista pudo verla este mes en pantalla grande en el Festival de Cine de Miami.

“Fue súper emocional”, dice. “Estaba parte de mi familia ahí, incluyendo mi tía que inspiró el personaje de la niña en la película... Muchísima gente llorando, gente que no podía hacer sus preguntas en el Q&A (sesión de preguntas y respuestas) porque se les trancaba la voz. Fue muy bonito, quizás el momento en que más querido me he sentido por un público en toda mi vida”.

En una entrevista reciente con The Associated Press, Jakubowicz habló de cómo llegó a realizar este ambicioso proyecto en medio de un auge de ataques antisemitas en Europa y Estados Unidos, y de su experiencia filmando con un equipo integrado tanto por nietos de sobrevivientes del Holocausto como por nietos de nazis. Las respuestas fueron editadas para mayor brevedad y claridad.

AP: Mucha gente no conoce esta historia sobre el pasado de Marcel Marceau. ¿Cómo se explica que no se haya llevado antes al cine y cómo fue que tú lo hiciste?

Jakubowicz: En realidad se ha intentado hacer antes y no se ha podido. A pesar de que para mí es obvio que es necesario que se cuente y que merece ser contada, es una historia para la cual es difícil conseguir financiamiento; digamos que no es “Avengers”. Una de las cosas que a mí me impresionó cuando empecé a hacer la investigación fue precisamente eso: ¿cómo es posible que esta historia nunca nadie la haya contado? Me reuní con Georges Loinger, el primo hermano de Marcel Marceau, que tenía 106 años y fue líder de los Boys Scouts judíos durante la guerra, y desde entonces pensé que no podía parar hasta lograr contar esta historia y convertirla en película. Lamentablemente Georges falleció el año pasado a los 108 años.

AP: ¿Qué tantas libertades te tomaste a la hora de escribir el guion?

Jakubowicz: Bueno, yo siempre digo que es inspirada en una historia real porque creo que cuando tú haces algo basado en testimonios, por más que sean de una fuente que estuvo ahí, es un evento que pasó hace tantas décadas que siempre es difícil saber exactamente si sucedió como lo recuerda esa persona u otra. Yo traté de basar todo en testimonios, en libros, en investigación... hice una investigación bastante rigurosa. Por razones dramáticas hay eventos que hubo que combinar: la película se desarrolla entre el 38 y el 45, y esos siete años había que condensarlos en dos horas. Pero si existen esas licencias, siempre se hicieron respetando la esencia de la historia y de los personajes. El personaje de la niña, por ejemplo, fue inspirado en la historia de mi tía, que también sobrevivió la guerra escondida en un orfelinato de una iglesia. Eso lo hice porque no pude conseguir una historia particular de los niños que Marceau salvó.

AP: Rodar una película como esta implica grandes desafíos, como por ejemplo trabajar con un amplio reparto de niños. ¿Cómo fue para ti dirigirlos?

Jakubowicz: Personalmente encuentro muy divertido trabajar con niños. Lo que importa mucho es (saber) elegirlos. Nosotros hicimos un casting bastante riguroso. Los niños que digamos son protagonistas del grupo principal los sacamos del colegio judío de Praga; eran niños cuyos abuelos sobrevivieron el Holocausto pero que también perdieron mucha familia y conocían su historia, así que era muy fácil pedirles emociones porque ya las tenían. La verdad fue fascinante porque... tanto Jesse como yo tenemos niños chiquitos, entonces teníamos como una vida familiar en el set: los niños jugaban con nuestros niños, incluso mi hija sale en la película en una escena. Se armó como algo muy de campamento: los niños dormían en el castillo que sale en la película. Era un poco como Harry Potter para ellos y además estaba Clémence Poésy, así que todo era como muy orgánico.

AP: ¿Cuáles dirías que fueron los mayores retos?

Jakubowicz: Tuvimos sólo 38 días de rodaje, que es poco para una película como esta. Todos los días los comenzaba pensando que era imposible lograrlo y honestamente aprendí a rezar en el set (risas) porque era algo que no se podía ni creer. Pero así fuimos, dándole y dándole con un equipo muy bueno (de colaboradores asiduos que incluyen al compositor venezolano Angelo Milli). Yo siento que lo más difícil era mantener el punto medio entre la historia personal, íntima y emocional de los personajes, que es lo más importante en una historia de como ésta, combinado con una épica que es inevitable tener que filmar en varias ciudades. Poder hacer una escena de acción espectacular como la de la plaza (que puede verse en el tráiler) sin perder la conexión emocional con los personajes.

AP: La historia es protagonizada por Marcel Marceu, pero hasta cierto punto se siente que no está tan enfocada en él como en la Resistencia; que él es, por casualidad o causalidad, parte de esa Resistencia.

Jakubowicz: El personaje principal y el centro de todo es Marcel, pero ni siquiera es el Marcel Marceu que conquista al mundo en los escenarios, sino que está descubriendo su propio arte. En ese momento él no pensaba que se iba a dedicar a la pantomima, estaba como tratando de encontrarse, y rechaza un poco la idea de que va a ser el payaso de los niños. Pero poco a poco vemos cómo encuentra precisamente su arte gracias a los niños, y eso siempre está en la historia central. Obviamente la película se enfoca un poco en todos los personajes alrededor de él, su relación con el padre, su hermano, y también Klaus Barbie... porque si vamos a aprender algo del pasado, hay que entender que los nazis que habían detrás de todas las monstruosidades eran seres humanos y que esa maldad es humana. Por eso me enfoque en mostrar a Klaus Barbie en su vida familiar y cómo después de torturar a una chica puede recibir a su esposa con un bebé y actuar como un buen esposo y como un buen padre.

AP: La película llega en momentos en que hemos visto el antisemitismo incrementarse no sólo en Europa sino en Estados Unidos, con ataques a la comunidad ortodoxa de Nueva York, por ejemplo.

Jakubowicz: Es algo que además fue parte del rodaje. Nosotros estábamos filmando en el Congress Hall la escena que Marcel se presenta al final de la película, que es un edificio construido por Hitler y fue un momento muy emocional para todos nosotros, y esa fue la noche del asesinato en la sinagoga de Pittsburgh. La esposa de Jesse tiene familia que va a esa sinagoga, o sea, fue algo que nos afectó mucho porque éramos judíos en Nuremberg escuchando cómo judíos habían sido asesinados en Estados Unidos. Sin duda es parte de las razones por las que quise hacer la película. El antisemitismo está nuevamente surgiendo y es algo que incluso en Alemania percibimos. Pero por otra parte trabajamos con muchísimos alemanes maravillosos y gente extremadamente creativa que tiene una relación muy intensa con esta historia y la verdad era conmovedor escuchar cómo ellos descubrieron que sus abuelos pertenecieron a la peor gente que había caminado sobre la tierra. Entonces tenías a nietos de sobrevivientes trabajando con nietos de nazis. No es tontería. Con esta película espero poner mi grano de arena.

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Sigal Ratner-Arias está en Twitter como http://twitter.com/sigalratner.