Jacob Zuma renunció a la Presidencia de Sudáfrica tras nueve años y entre escándalos de corrupción

LA NACION

JOHANNESBURGO.- Cercado por su propio partido y agobiado por las denuncias de corrupción, el líder sudafricano Jacob Zuma cedió a la presión irresistible de aliados y adversarios, y renunció ayer a la presidencia tras nueve años de gobierno plagados de escándalos.

La renuncia de Zuma sobrevino luego de una primera reacción de su parte contra la orden de alejamiento que le formuló su partido, el Congreso Nacional Africano (CNA), que durante una reunión partidaria decidió anteayer soltarle la mano.

"Nadie me dio una explicación de lo que supuestamente hice. Lo encuentro injusto, muy injusto", dijo Zuma en una entrevista en la que se jugó sus últimas cartas. Su segundo mandato debía concluir en 2019.

Incluso si se negaba a renunciar, el CNA, el partido de gobierno desde el fin del apartheid en 1994, se disponía a respaldar una moción de confianza que impulsaba la oposición.

"Renuncio como presidente de la república con efecto inmediato", dijo en un discurso al país, ya entregado a su destino. "Si bien estoy en desacuerdo con la decisión de la dirigencia de mi organización, siempre he sido un miembro disciplinado del CNA", precisó.

"No temo a la moción de no censura o al juicio político. Son los mecanismos legales para que el pueblo de este hermoso país remueva a su presidente", agregó Zuma, sin margen de maniobra y debilitado por un caso de desvío de fondos que coronó casi una década de gobierno salpicada por denuncias de corrupción, incluyendo una causa donde fue declarado culpable sobre el uso de cientos de miles de dólares en dineros públicos para la remodelación de su vivienda particular.

Cyril Ramaphosa, que asumió en diciembre el liderazgo del CNA, buscaba la salida de Zuma con el fin de evitar una catástrofe en las elecciones generales de 2019. En principio, el presidente no tenía ninguna obligación constitucional de acatar las exigencias de dimisión de su partido, pero entendió que no habría manera de sortear con éxito la amenazante moción de confianza.

Fuentes del partido citadas por el diario Business Day habían dicho que Zuma estaba "sumamente enojado" con la orden del CNA de desalojar el poder, y precisaron que "podría no renunciar voluntariamente". Zuma intentó negociar quedarse hasta seis meses más, pero la firmeza de las autoridades del partido fundado por Nelson Mandela dejaba claro que no había salida. "No podemos hacer esperar más a Sudáfrica", dijo el dirigente Paul Mashatile.

Como antesala de su caída, la policía sudafricana había allanado horas antes la lujosa casa de los hermanos Gupta, una familia de origen indio cercana a Zuma, en un operativo que dejó tres detenidos. Según medios locales, los Gupta habrían desviado fondos públicos destinados a pequeños agricultores negros hacia uno de sus negocios. Uno de los hijos del presidente, que trabaja para ellos, estaría involucrado.

El operativo en la residencia de los Gupta cerró el cerco alrededor del líder de 75 años y de su círculo político, acusados de usar recursos estatales para sus propios fines. Quedaban agotadas las opciones de Zuma de mantenerse a flote en lo más alto, de sobrevivir en la jefatura del Estado luego de nueve años de mandato marcados por la turbulencia política y la desaceleración de la economía.

Las acusaciones señalaban que Zuma les garantizó a los Gupta acuerdos comerciales y les permitió tener influencia en la política, como el nombramiento de ministros y directores de empresas estatales.

Su renuncia termina la carrera de un ex luchador contra el apartheid, que integró el CNA en el exilio y padeció diez años de cárcel como preso político. Se lo conoce también por sus cuatro esposas y un discurso combativo, que ayer, sobre el final de su alocución, se suavizó.

"He servido al pueblo de Sudáfrica lo mejor que pude. Estaré siempre agradecido de que me confiaran con el cargo más alto del país, pero cuando acepté el nombramiento comprendí y acepté someterme a la ley suprema del país, la Constitución", se despidió Zuma.

Poder y negocios

Hegemonía

Liderado por Nelson Mandela, el Congreso Nacional Africano se encuentra en el poder desde el fin del apartheid, en los comicios presidenciales de 1994. Antes, el partido estaba proscripto y la minoría blanca lo consideraba una organización terrorista.

Corrupción

En los últimos años, el segundo mandato de Zuma se vio manchado por varios casos de corrupción, que incluyeron reformas en una residencia privada del presidente con fondos públicos y favores a unos poderosos empresarios indios.

Agencias AP, AFP y DPA