Quién es Jaclyn Sienna India, la agente de viajes de lujo que contrataron George Bush y otros líderes mundiales

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Jaclyn Sienna Charles trabajaba como recepcionista en el restaurante de tres estrellas Michelin Le Bec Fin (“paladar fino”) de Filadelfia, y ahí aprendió acerca del trato con clientes adinerados y exigentes
Jaclyn Sienna Charles trabajaba como recepcionista en el restaurante de tres estrellas Michelin Le Bec Fin (“paladar fino”) de Filadelfia, y ahí aprendió acerca del trato con clientes adinerados y exigentes

La S de Sienna y la C de Charles se entrelazan en un logo con fondo negro, el color elegido para el marketing de la gran mayoría de las marcas de lujo. Sienna es el segundo nombre de Jaclyn Sienna India, la reconocida agente de viajes neoyorquina que ha llevado al expresidente George Bush de viaje por Etiopía y a quien eligen otros líderes políticos y grandes magnates para que coordine sus recorridos por el mundo. Charles remite a Frederick Charles Reinert, su marido y socio.

“Los clientes vienen a nosotros para conseguir lo imposible”, dice la fundadora de Sienna Charles, al introducirse, en diálogo con LA NACION.

La pareja cerró el Louvre, la ópera de Sídney, el megatemplo Santa Sofía en Estambul y el Palacio de Versalles; organizó un desayuno privado en la cima del Arco de Triunfo francés; simuló un desperfecto con un auto en medio del desierto de Israel para dar lugar a un “improvisado” rescate de camellos, y consiguió habilitar el primer ingreso de yates privados a Galápagos, entre otras gestiones inéditas.

¿Las claves para lograrlo? “Saber a quién llamar y nunca tomar un no como respuesta”, revela la exitosa empresaria, de 39 años.

Jaclyn Sienna India junto a su marido y socio, Frederick Charles Reinert (Fuente: Jaclyn Sienna India)
Jaclyn Sienna India junto a su marido y socio, Frederick Charles Reinert (Fuente: Jaclyn Sienna India)


Jaclyn Sienna India junto a su marido y socio, Frederick Charles Reinert (Fuente: Jaclyn Sienna India)

Fue en su paso por el famoso centro gastronómico cuando se obsesionó con ofrecer servicios personalizados y de calidad.

“Las personas gastaban 2000 dólares en una comida. Los escuchaba hablar de la vida de lujo que llevaban, y me enfoqué en intentar entender cómo darles lo que querían y cómo cumplir con sus expectativas”, detalla India.

Cuando se graduó, la licenciada en historia del arte estaba más interesada en los viajes y en la gastronomía que en las historias de los grandes pintores. “No sabía hacia dónde ir, pero sí había ahorrado dinero para recorrer algunos de los lugares que nombraban los clientes del restaurante”, cuenta India.

Los yates privados que alquilan en Sienna Charles pueden llegar a costar hasta un millón de dólares por semana (Fuente: gentileza Sienna Charles)
Los yates privados que alquilan en Sienna Charles pueden llegar a costar hasta un millón de dólares por semana (Fuente: gentileza Sienna Charles)


Los yates privados que alquilan en Sienna Charles pueden llegar a costar hasta un millón de dólares por semana (Fuente: gentileza Sienna Charles)

Con 21 años, se mudó a Florida junto a Reinert y comenzó a trabajar en una agencia de viajes, pero sentía que había un nicho sin explotar en el campo del turismo. “Trabajaba con gente completamente rica, dispuesta a pagar montos altísimos por viajes tradicionales, en los que no había ningún tipo de innovación. Además, los agentes no sabían dar detalles sobre los lugares que promocionaban ni ofrecer alternativas originales porque no viajaban a recorrerlos. Algo fallaba”, detalla.

Fue en aquel momento, en 2005, cuando renunció y agarró las valijas. Desde entonces, cada semana se sube a un avión. Ha recorrido 90 países en busca de experiencias únicas, de yates de lujo y de reuniones con empresarios hoteleros, viajeros y gente local.

Esperó tres años para que llegara su primer cliente. Resultó ser un billonario para quien, insiste, consiguió lo imposible: que navegara en un yate privado por la reserva marina de las exclusivas islas Galápagos, “para experimentar un tour más confortable”.

Desde entonces, el boca en boca hizo lo suyo, y actualmente en Sienna Charles coordinan más de 500 experiencias anuales para sus alrededor de 100 clientes fijos.

La identidad de los viajeros se mantiene en resguardo. Ese es uno de los valores que hacen a la exclusividad de la compañía. “Les aseguramos lo que quieran. Seguridad, asistentes, independencia, privacidad. Nos hemos ganado una reputación tal que no tenemos que salir a buscar clientes; ellos vienen a nosotros”, afirma India.

El viaje de George W. Bush

Entre los 15 presidentes y funcionarios de primera línea que han contratado a Sienna Charles, el único nombre que se filtró fue el de George W. Bush. Es que el expresidente de Estados Unidos no pudo pasar desapercibido en medio del ostentoso despliegue de su comitiva durante un viaje a Etiopía, en 2015, en el que lo acompañaron su mujer, Laura; un médico; cuatro amigos, y 30 miembros del Servicio Secreto.

El exmandatario estadounidense recorrió las tribus cristianas y rincones más remotos del país africano en ocho días. Eso demandó poner a su disposición desde vehículos deportivos y botes, hasta jets privados y helicópteros.

Pero el esfuerzo por la planificación macro –que demoró cinco meses– no implicó que se perdieran de vista de los detalles. Bush tuvo siempre a mano sus sándwiches preferidos de mantequilla de maní y fue recibido en una aldea etíope por un grupo de niños con gorras de los Texas Rangers, el equipo de béisbol del cual fue dueño y CEO previo a iniciarse en el mundo de la política.

“Trato de pensar experiencias personalizadas en las que mis clientes se emocionen”, dice India a este medio.

George Bush junto a Jaclyn Sienna, durante el viaje del expresidente a Etiopía, en 2015
George Bush junto a Jaclyn Sienna, durante el viaje del expresidente a Etiopía, en 2015


George Bush junto a Jaclyn Sienna, durante el viaje del expresidente a Etiopía, en 2015

Equipo de trabajo

La empresaria acompañó a Bush en un tramo de su viaje, a través del valle de Omo, pero no es algo que suele hacer en su trabajo.

Todo lo resuelve junto a su equipo de ocho personas, desde sus oficinas de Beverly Hills, en Los Ángeles, y delega responsabilidades en los contactos exclusivos que tendió alrededor del mundo. “Siempre tenemos gente en el campo para asegurarnos de que todo funcione bien”, cuenta.

Y para que “todo funcione bien”, también debe conocer los gustos, hábitos y rutinas de sus clientes. “Los entrevisto siempre en persona. Si es en sus casas, aún mejor. Ahí veo su estilo, su decoración, huelo sus perfumes, y me cuentan sus intereses, los diarios que leen, la hora que se levantan. Con toda esa información diagramo los viajes”, confiesa a LA NACION India, que se considera a sí misma como una “diseñadora” de piezas únicas.

Ninguno de sus cronogramas de viaje se repite. Tampoco los eventos aislados para los cuales la convocan: desayunos, días de spa, días de detox, tratamientos faciales, cumpleaños; cada uno de ellos es producto exclusivo de un cruce entre la impronta de la marca Sienna Charles y el ADN del cliente.

Los viajes que organiza la empresa son únicos: un producto exclusivo del cruce entre la impronta de Sienna Charles y el ADN del cliente (Fuente: gentileza Sienna Charles)
Los viajes que organiza la empresa son únicos: un producto exclusivo del cruce entre la impronta de Sienna Charles y el ADN del cliente (Fuente: gentileza Sienna Charles)


Los viajes que organiza la empresa son únicos: un producto exclusivo del cruce entre la impronta de Sienna Charles y el ADN del cliente (Fuente: gentileza Sienna Charles)

“Expectativas altas”

A algunos de esos desafíos la empresaria neoyorquina es capaz de resolverlos en cuestión de horas; con otros, puede necesitar meses. “Hay clientes que pretenden embarcarse en un viaje largo de un día para otro o volar en su jet privado solo para comer en algún lugar exclusivo de Londres. Estamos preparados para diseñarlo rápido”, asegura India.

“La gente con tanto dinero suele tener expectativas altas y ser exigente con sus deseos. Nuestro trabajo es complacerlos. Mover piezas tan complejas puede llevar hasta un año”, continúa.

Cuanto mayor es el desafío, más se alinea con la esencia de Sienna Charles, al margen de su costo. “Si bien no voy a tomar un trabajo por 2000 dólares, el eje no está en el dinero, sino en la experiencia que busque cada cliente”, sostiene la neoyorquina, cuyos paquetes pueden oscilar entre 50.000 y un millón de dólares.

Aun así, advierte, al concluir la entrevista: “Cerrar un monumento es muy fácil cuando hay dinero. Si estás dispuesto a pagar y sabés a quién llamar, la conversación es simple”.

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