Jack Ruby, el “socio de la noche” que mató al asesino de Kennedy y llenó de dudas a un país

Miguel Braillard
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John F. Kennedy el día de su muerte, en Dallas, Estados Unidos
AP

El asesino del supuesto homicida de John Fitzgerald Kennedy fue siempre tan marginal, desconcertante, siniestro, mafioso y sospechoso como aquel magnicidio y las propias investigaciones de ambos crímenes.

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Nacido como Jacob León Rubenstein -popularmente conocido como Jack Ruby- en Chicago, Illinois, un 25 de abril de 1911 en Dallas, Texas, fue un empresario lumpen nocturno, un second class del hampa estadounidense, que pasó a la posteridad por matar el 24 de noviembre de 1963 a Lee Harvey Oswald, el único sospechoso por el crimen del presidente Kennedy, ocurrido tan solo dos días antes.

Ruby era hijo de emigrantes judíos polacos, el quinto de ocho hermanos, residentes en la frontera entre los guetos judío e italiano. Joseph, su padre, fue carpintero, pero sus antecedentes lo destacaban más por su prontuario relacionado con detenciones y violencia familiar. Ante este comportamiento hostil de su pareja, Fannie, madre del pequeño Jack, no soportó más borracheras y golpes, se mandó a mudar, padeció una neurosis depresiva severa y terminó internada en el Elgin State Hospital.

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A partir de allí comenzaron los inconvenientes de comportamiento del niño que se fueron sucediendo uno tras otro durante su vertiginosa y oscura trayectoria. Y terminó regenteando piringundines de segunda categoría siempre rodeados de un halo mafioso.

En Chicago, su amigo de nombre Leon Cooke le consiguió un primer trabajo como recolector de chatarra. Para disgusto de Ruby, el 8 de diciembre de 1939, Cooke fue asesinado por John Martin, presidente de ese sindicato, y entonces Jack comenzó a ser investigado por el crimen, pero finalmente resulta absuelto.

Ahí es cuando recaló en Dallas y empezó a vincularse a clubes nocturnos, cabarets y como no podía ser de otra manera, al crimen mafioso organizado donde los hermanos Campisi y Carlos Marcello reinaban por aquellos tiempos. Luego resultó arrestado por el Bureau of Narcotics, y a partir de allí sus entradas y salidas en comisarías se sucedieron.

De acuerdo con documentos desclasificados por el gobierno de dicho país, entre 1949 y 1963 la policía de Dallas lo detuvo ocho veces por disturbios, tenencia ilícita de armas o por violar las normas de la venta de bebidas alcohólicas. No es todo. En 1959 Jack Ruby viajó a Cuba como invitado del propietario de clubes nocturnos estadounidense Lewis McWillie, un asociado del jefe mafioso Santo Trafficante. McWillie era quien controlaba las apuestas en el Hotel Tropicana de La Habana y luego se vio involucrado en la campaña para derrocar a Fidel Castro.

22 de noviembre de 1963: asesinato de Kennedy

Ese día, el presidente John Fitzgerald Kennedy llegó a Dallas, Texas y fue masacrado a balazos mientras se trasladaba en un automóvil descubierto junto a Jackie, su esposa. De inmediato los investigadores apuntaron a Lee Harvey Oswald como principal sospechoso y lo detuvieron. Oswald trabajaba en el Texas Book Depository, desde donde según las pericias del momento provinieron los disparos del magnicidio y donde hallaron un rifle Mannlicher-Carcano con una huella de él.

Revelan un impresionante video del asesinato a John F. Kennedy
Revelan un impresionante video del asesinato a John F. Kennedy


Minutos antes del crimen, Kennedy junto a su esposa, en Dallas, Texas.

Siempre de acuerdo con la investigación realizada por la famosa Comisión Warren, Ruby estaba ese día en el segundo piso de las oficinas del Dallas Morning News, a cinco cuadras del Texas School Book Depository, colocando la promoción semanal para la publicidad de sus cabarets, cuando escuchó acerca del asesinato de Kennedy.

El homicida, silenciado

Dos días más tarde, mientras a Oswald lo llevaban por los sótanos de la Jefatura de Policía rumbo a un auto blindado para trasladarlo a prisión, Ruby apareció como un fantasma entre reporteros, periodistas, fotógrafos y camarógrafos y le disparó con su revolver Colt Cobra calibre 38 directo al estómago. Lo hirió de muerte.

Matando a Oswald, Jack trituró la investigación del siempre sospechado magnicidio y dio de comer a las innumerables teorías de conspiración que se discutían en bares, hogares, reuniones, el propio gobierno y la mismísima CIA.

“Cuando Oswald había avanzado unos siete metros esposado con la mano izquierda del detective Jim Leavelle, desde la puerta de la oficina de la cárcel, Jack Ruby pasó entre un periodista y un detective, situados ya cerca de la rampa que conducía a la puerta de salida. Con un revólver en la mano derecha, avanzó rápidamente y disparó a Oswald en el abdomen un solo tiro que resultó mortal”, reza la descripción exacta extraída del informe Warren, aquella investigación tan cuestionada que crearon las autoridades pertinentes tras verse imposibilitada la continuidad de la investigación policial a raíz del homicidio del principal supuesto sospechoso.

El informe Warren expresó acerca de Ruby: “Después de examinar todas las declaraciones y todas las pruebas, la Comisión ha llegado a la conclusión de que Ruby entró en el edificio sin ayuda de nadie, probablemente por la rampa, junto a la cual estaba el coche, no más de tres minutos antes de matar a Oswald”. Lo que significó más un lavado rápido de manos que un análisis serio, ya que se sospechaba que le habían facilitado el ingreso para que pudiera cumplir el objetivo.

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El 14 de marzo de 1964, un tribunal de Dallas declaró a Jack Ruby culpable del asesinato de Oswald y lo sentenció a muerte. Sus abogados apelaron y lograron un nuevo juicio consiguiendo que fuera juzgado por homicidio simple en lugar de homicidio premeditado.

En octubre de 1964, la Comisión Warren señaló que “no encuentra evidencias de que Lee Harvey Oswald o Jack Ruby fueran parte de cualquier conspiración, nacional o internacional, para asesinar al Presidente Kennedy”.

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El nuevo juicio contra Ruby se programó para febrero de 1967 en Wichita Falls, Nebraska, pero no se pudo llevar a cabo porque murió el 3 de enero de un trombo pulmonar originado por el supuesto cáncer que enfrentaba.

La paradoja es que su muerte se certificó en el Hospital Parkland de Dallas, donde también se firmó el parte de defunción del presidente Kennedy y de su supuesto homicida, Lee Harvey Oswald.