La ivermectina y el dióxido de cloro no curan el covid-19, como aseguran políticos bolivianos

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El 3 de enero de 2022 el vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, recibió la primera dosis de la vacuna contra el covid-19 y aseguró que también ha acudido a la medicina ancestral y al dióxido de cloro. Días después el exmandatario boliviano Evo Morales recomendó en entrevista con una radio que, para enfrentar la actual pandemia, la población se vacunara y tuviera en sus hogares ivermectina y dióxido de cloro. Pero no hay evidencia de que el antiparasitario ni el químico utilizado para potabilizar agua sean efectivos contra el SARS-CoV-2.

En un programa emitido por Radio Kawsachun Coca el 9 de enero de 2021, el expresidente de Bolivia Evo Morales (2006-2019) aseguró, mientras conversaba sobre el covid-19 y la variante ómicron: “No puede faltar en la casa ivermectina. No puede faltarnos… Vaya al control médico por supuesto, dióxido de cloro. Y nuestras hierbas, que nos ayudan bastante. Es una recomendación con mucho respeto a hermanas, hermanos y familia. No puede faltar un miembro de la familia y para que no falte un miembro de la familia es importante la vacunación y prevención”.

El vicepresidente del país, David Choquehuanca, recibió la primera dosis de la vacuna contra el covid-19 el 3 de enero de 2022. Entonces aseguró que el coronavirus se debe prevenir con la “medicina farmacológica y la medicina natural”, y luego añadió que en las dos ocasiones en que había tenido covid-19 consumió dióxido de cloro.

Sin embargo, médicos y estudios científicos aseguran que ni la ivermectina, un antiparasitario, ni el dióxido de cloro, químico para potabilizar agua, sirven como tratamientos contra el covid-19.

El 11 de enero de 2022, el Gobierno informó que Choquehuanca, también exministro de Relaciones Exteriores (2006-2017), dio positivo al covid-19 por tercera vez, una semana después de haber recibido la primera dosis de la vacuna. También señaló que se contagiaron el canciller Rogelio Mayta, los ministros Eduardo del Castillo (Gobierno), Edmundo Novillo (Defensa), Gabriela Mendoza (Planificación del Desarrollo), Iván Lima (Justicia) y Edgar Pary (Educación).

Desinfectante, no medicamento

En junio de 2020, la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (Agemed) de Bolivia publicó un comunicado alertando sobre los peligros del uso del dióxido de cloro. Sin embargo, en octubre de ese año el Congreso boliviano promulgó una ley que permitía la producción y uso de esta sustancia como tratamiento contra el covid-19.

Jorge Olivares, médico pediatra y jefe de la unidad de toxicología en el Hospital Universitario Japonés de Santa Cruz de la Sierra, dijo a la AFP que el dióxido de cloro no es un medicamento, sino un desinfectante de uso industrial que tiene riesgos de intoxicación: “Se usa para potabilizar el agua. No hay ninguna acción [contra el covid-19], sino más bien riesgos de efectos tóxicos”.

Ignacio Silva, médico internista e infectólogo del Hospital Barros Luco, en Chile, reiteró que este químico no es de uso medicinal: “El dióxido de cloro no es un medicamento. Es un producto que se usa en general como desinfectante. Es tóxico para el ser humano”.

La Organización Panamericana de la Salud, así como agencias reguladoras de Estados Unidos, Chile, España, Perú, Colombia, Paraguay, Argentina, Ecuador y Uruguay han advertido sobre los peligros de su uso.

El vicepresidente de Bolivia, David Choquehuanca, recibe la primera dosis de la vacuna Sinopharm contra el covid-19 en La Paz, el 3 de enero de 2022 ( AFP / Jorge Bernal)

Antiparasitario en estudio

La ivermectina es un medicamento utilizado para tratar algunas infecciones parasitarias en humanos, y también se usa en animales bajo otra fórmula.

En abril de 2020 el sitio Science Direct publicó un estudio, donde asegura que el medicamento, in vitro, puede inhibir la replicación del nuevo coronavirus en 48 horas. Es decir, la prueba no se realizó dentro de un organismo vivo, sino con implementos de laboratorio.

Sin embargo, explicó Silva, no se ha demostrado que efectivamente prevenga o sea tratamiento contra el SARS-CoV-2: “Tiene pocos efectos adversos, el problema es que los pocos estudios que demostraron en algún momento utilidad contra el SARS-CoV-2 eran estudios de laboratorio, donde se utilizaban dosis muchísimo más altas de las utilizadas”.

Flavio da Silva Emery, expresidente de la Asociación Brasileña de Ciencias Farmacéuticas y profesor de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Ribeirão Preto, explicó a la AFP en diciembre de 2021 que la ivermectina “actúa sobre la función nerviosa y muscular de los parásitos (...). Los estudios sobre el uso de la ivermectina en covid-19 son muy pobres, o con pocos pacientes, y muchos trabajos son acusados de plagio y fraude”.

En marzo de 2021, la Agencia Europea de Medicamentos también informó que, tras revisar la información más reciente sobre la ivermectina, se concluyó que “los resultados disponibles no respaldan su uso para el covid-19 fuera de ensayos clínicos bien diseñados”. Asimismo, la Agencia de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) reiteró en agosto de 2021 que no se recomienda consumir este antiparasitario para tratar o prevenir el covid-19.

Advertencias similares han hecho las autoridades sanitarias de Brasil, Chile y México.

La Organización Mundial de la Salud publica mensualmente posibles tratamientos contra el covid-19 que están en estudio. Según el último reporte (diciembre de 2021) existen 14 de 33 estudios clínicos que “notificaron desenlaces clínicamente importantes”. Sin embargo, se señala que “la certeza en la evidencia es muy baja por limitaciones metodológicas y un número reducido de eventos” y que “se necesita más información para confirmar estas conclusiones”.

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