Italia intenta reaccionar ante una recesión récord por el coronavirus

Celine CORNU y Nicola GAUDICHET
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Una mujer toma la temperatura a un empleado de Fiat que accede en automóvil a la fábrica Mirafiori, en la ciudad de Turín, el 27 de abril de 2020, tras el permiso del Gobierno italiano para reabrirla parcialmente

Una mujer toma la temperatura a un empleado de Fiat que accede en automóvil a la fábrica Mirafiori, en la ciudad de Turín, el 27 de abril de 2020, tras el permiso del Gobierno italiano para reabrirla parcialmente (AFP/Archivos | Miguel Medina)

Italia intenta salvar su economía, que el coranavirus puso de rodillas, con un nuevo paquete de ayudas presentado este jueves después de haber registrado una recesión histórica, que podría ser de hasta un 10% si el virus persiste.

La tercera economía de la zona euro, ha sido la más golpeada por la pandemia que ha causado cerca de 28.000 muertes en la península, al sufrir una caída del 4,8% de su PIB en el primer trimestre, frente a un promedio del 3,8% en los otros países del viejo continente.

Los primeros brotes de la epidemia en Europa se registraron en febrero en el corazón económico de la península, las prósperas regiones norteñas de Lombardía, Véneto y Emilia-Romaña.

Las tres regiones producen el 45% del PIB nacional y la mayoría de sus actividades están orientadas a la exportación, entre ellas el sector del automóvil y de artículos de lujo.

Los italianos, confinados desde el 10 de marzo, tuvieron que detener desde el 22 de marzo todas las actividades productivas consideradas no esenciales, paralizando de hecho el tejido económico del país.

En los últimos diez días, las empresas han reanudado gradualmente sus actividades, pero de manera extremadamente limitada.

El primer ministro Giuseppe Conte compareció este jueves ante el Parlamento para anunciar los cambios presupuestarios, entre ellos una ampliación del déficit de 55.000 millones de euros (unos 60.000 millones de dólares) y un paquete de ayudas adicional para el empleo (25.000 millones de euros) y las empresas (15.000 millones).

El Gobierno italiano estima que este 2020 la economía italiana se contraerá un 8%. Aunque Conte no descarta un escenario aún más pesimista en caso de que el virus "persista" y advirtió que si la emergencia continúa, el PIB podría llegar a caer hasta un 10,4%.

Una cifra récord que representa "la gravedad del escenario", dijo. En sus últimas previsiones de crecimiento, el Fondo Monetario Internacional esperaba una contracción del PIB del 9,1% para este año.

- La caída del desempleo, un engaño -

La caída de 0,9 puntos a 8,4% de la tasa de desempleo en marzo resulta un engaño, ya que la cifra sólo tiene en cuenta a aquellos que buscan trabajo activamente y no a quienes dejaron de buscarlo debido al cierre casi total de la economía por el confinamiento.

Al mismo tiempo, el número de personas inactivas aumentó en un 2,3%, según Istat.

Para tomar su decisión el martes de bajar la calificación de la deuda italiana a BBB, con una perspectiva estable, la agencia especializada Fitch estimó una recesión del 8%.

"Los fundamentos de la economía italiana y las finanzas públicas son sólidos", reaccionó por su parte el ministerio de Economía y Finanzas italiano.

Con esa calificación, Fitch coloca a la deuda soberana italiana a un nivel levemente superior a la categoría de título especulativo ("basura"), una decisión que Moody's había tomado en octubre de 2018, incluso antes de la crisis por el coronavirus.

Esas calificaciones son cruciales para los Estados porque afectan el valor de la tasa de interés a la que pueden pedir préstamos para financiar deuda.

La semana pasada, la agencia Standard and Poor's mantuvo la calificación de BBB, con perspectivas negativas.

La decisión, que sorprendió a algunos analistas, fue justificada por la agencia al destacar que la deuda privada italiana está entre "las más bajas" de los siete países más industrializados, a la vez que elogió las virtudes de una "economía diversificada y rica".

La agencia recordó que el Banco Central Europeo compra parte de la deuda soberana italiana de este año por la pandemia, como parte del apoyo a las economías europeas.

Según las previsiones oficiales, el déficit público aumentará al 10,4% del PIB, frente al 2,2% calculado antes del brote de la pandemia y al 1,6% registrado en 2019.

Se espera que la deuda pública suba a 155,7% del PIB este año, contra el pronóstico del 135,2% antes de la epidemia, y al 134,8% registrado en 2019.