Italia: Giorgia Meloni podría liderar el primer Gobierno de ultraderecha desde Mussolini

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REUTERS - YARA NARDI

Hermanos de Italia, la formación de extrema derecha de Giorgia Meloni, está a la cabeza en los sondeos de cara a las elecciones generales que tendrán lugar este domingo 25 de septiembre. Una cita con las urnas anticipada tras la caída del Gobierno de unidad nacional que comandó el extitular del Banco Central Europeo, Mario Draghi, durante menos de dos años. La probable victoria de los ultras enciende las alarmas en el seno de la Unión Europea, a punto de tener un miembro díscolo más en su club.

Italia se reencuentra con las urnas este domingo para decidir la nueva composición del Poder Legislativo, así como quién ocupará el asiento de primer ministro en el Palacio Chigi, la sede del Consejo de Ministros del país alpino.

Las elecciones, anticipadas tras la caída del Gobierno de unidad nacional que lideró el exbanquero Mario Draghi hasta el mes de julio, son un termómetro para ponderar hasta qué punto la extrema derecha se ha hecho fuerte en los últimos tiempos.

Giorgia Meloni, la líder del partido posfascista Fratelli d'Italia (Hermanos de Italia), fue la única que no se adscribió al Ejecutivo de concentración que rigió en el país hasta su colapso y ahora, a la espera de que el escrutinio dé el visto bueno a la demoscopia, podría estar recogiendo los frutos de su férrea oposición en solitario, que le llevó a minimizar sus contradicciones frente a las de sus adversarios.

51 millones de italianos están llamados a ejercer su derecho al voto. Los sondeos señalan que el 40% de ese grueso de sufragistas se mueve entre la indecisión y la abstención, un número que no hace sino reforzar las opciones de la ultraderechista gracias a un enmarañado sistema de elección mixto en el que cerca de dos tercios de los 400 parlamentarios y 200 senadores son elegidos por un método proporcional y los demás por el método mayoritario.

Meloni, no obstante, necesitará si nada cambia, de la suma con el partido La Liga, del ultraderechista Matteo Salvini e incluso con Forza Italia, del conservador Silvio Berlusconi para asentar su mayoría.

Los sondeos, prohibidos durante las dos semanas previas a los comicios, indican que la media de intención de voto para la candidata de extrema derecha se sitúa en el 25%, aproximadamente cuatro puntos porcentuales por encima de Enrico Letta, el líder del Partido Democrático (centroizquierda), segundo en las encuestas pero cuyas opciones son escasas por la fragmentación de fuerzas a ese lado del espectro político.

No obstante, las empresas demoscópicas internacionales burlan esta prohibición y, para no saltarse la ley, han publicado los últimos datos de las consultas mediante emojis y referencias relacionadas con cada uno de los partidos, sin hacer explícitos los nombres de las formaciones políticas y los candidatos.

Así las cosas, en la "pizzería" electoral, hay 26 berenjenas (Meloni obtendría el 26% de los votos); 21,3 tomates (los socialistas de Letta), 14,6 ratones (relativos al populista Movimiento 5 Estrellas de Giuseppe Conte); 10,6 tazas de café negro (de La Liga del antiinmigración Salvini); 7,5 quesos (Berlusconi); 6,3 botellas de agua (de los liberales de Azione-Italia); y 4,1 hojas de albahaca (Los Verdes).

"La derecha se presenta como el orden y la única coalición capaz de sacar a Italia de la crisis de valores, económica y política. Meloni juega la carta de la novedad, aunque lleve décadas en política; Salvini, la del azote contra la inmigración; y Berlusconi la llave de la moderación y gestión, aunque llevó a Italia a la bancarrota y hoy Salvini y Meloni estén ahí gracias a su concomitancia", destaca el escritor y analista Daniel V. Guisado en entrevista con France 24.

Este jueves, en el acto de final de campaña en Roma, los candidatos de la correlación de fuerzas derechistas auparon a Meloni como la cabeza de la coalición. No coincidían los tres desde 2020 en un acto público, pero pese a sus diferencias prometieron cohesión y unidad.

"Noi siamo Giorgia" ("Somos Giorgia", en referencia a un remix que se hizo muy popular en 2019 musicalizando sus palabras), coreaban los asistentes reunidos en el acto, portando mayoritariamente banderas de Hermanos de Italia en la histórica Piazza del Popolo, en Roma, en referencia a la protagonista del acto, quien prometió devolver el “orgullo y la libertad” a los italianos.

Giorgia Meloni, ¿primera mujer primera ministra de Italia?

Si los sondeos no están equivocados -y todo indica a ello-, Meloni tiene todas las papeletas para convertirse en la primera mujer en alcanzar la Presidencia del Consejo de Ministros y, con ello, ser primera ministra. ¿Pero quién es Giorgia Meloni?

Desde bien joven, con 15 años, empezó a militar en las juventudes del Movimiento Social Italiano (MSI), el partido que recogió el legado fascista de Benito Mussolini. "Es una política posfascita. Y no es un calificativo, es la realidad", subraya Emilio Ordiz, periodista especializado en asuntos europeos. Meloni militó posteriormente en Alianza Nacional, asimismo heredera del MSI.

En 2008, con 31 años, se convirtió en la ministra más joven de Italia durante el Gobierno de Silvio Berlusconi, que la nombró titular de la cartera de Juventud. Luego fue una de las fundadoras de su actual formación, Hermanos de Italia, y desde 2014 preside el partido. En 2016, se presentó a la alcaldía de Roma, pero cayó derrotada ante los izquierdistas populistas del Movimiento 5 Estrellas y el socialdemócrata Partido Democrático.

Aunque toda su vida ha estado ligada a la política, no ha sido hasta ahora cuando su carrera ha explosionado hacia la esfera más alta de la popularidad mediática. "Es una política perseverante y muy inteligente, es decir, no es una líder de derecha radical que deje cosas al azar y nunca ha sido ansiosa por alcanzar el poder", añade Ordiz, que destaca que "ha sido paciente y que de un tiempo a esta parte, como es lógico, ha tratado de vender una imagen de moderación".

"Ahora falta ver, en el caso de que sea primera ministra, cómo pasa de estar fuera del sistema a institucionalizarse y convertir a Hermanos de Italia en un partido mainstream", sentencia el periodista.

La biografía -hija de madre soltera y trabajadora desde muy joven- de la candidata ayuda a verla como una figura firme, una política poco convencional y que no responde a los estándares de los rostros clásicos de la ultraderecha. Su libro de memorias, por ejemplo, se ha convertido en uno de los best-sellers de no ficción de los últimos tiempos en Italia: "Es mucho más difícil de desdibujar que otros líderes. Siempre ha criticado porque se lo ha podido permitir. Los demás han errado y cambiado de opinión muchas veces, ella nunca", asevera Daniel Guisado.

Programa ultra, disfraz de moderada

En cuanto a su programa, es defensora de medidas ultraconservadoras en lo social y de corte liberal en lo económico. Una postura a caballo entre el presidente húngaro Viktor Orban, Marine Le Pen en Francia o Santiago Abascal, el líder de Vox en España, pero también con destellos del expresidente estadounidense Donald Trump.

"Dios, patria y familia", el eslogan heredado del fascismo de los años 30, es una de sus líneas políticas predilectas. Meloni dice que el lema es "el más hermoso manifiesto de amor" y que ella es "heredera de una tradición, una cultura, una identidad y una pertenencia".

En sus mítines hace constantes referencias a la familia tradicional, negando los derechos LGTBIQ+ y tildándolos de "ideología de género", y habla de la "islamización" que, a su juicio, padece el viejo continente.

Además, así como su compañero Salvini, se opone con contundencia a la inmigración irregular y quiere impulsar medidas para frenar la "llegada masiva" de inmigrantes. Entre sus propuestas están desde la clausura de puertos para evitar el desembarco de navíos de ONG que rescatan a estas personas en altamar a deportaciones o centros de vigilancia.

De cara al exterior, no niega reformular la relación de Italia, tercera economía de la Zonaeuro, con la Unión Europea: "El de la soberanía es un debate que debemos plantear sin tener que decir que nos vamos de la Unión Europea. El tema es relevante. No es una cuestión de enemistad con Europa, sino de organizar mejor la defensa del interés nacional frente a Europa", dijo en una entrevista con la cadena 'Rai 3' durante la campaña.

Las reticencias con el club comunitario pasan por decir que la UE está obsesionada con el eje popular-socialista o su querencia por repensar el Plan de Recuperación y redistribuir los fondos europeos, aprobados como incentivo para paliar los efectos de la pandemia. Recientemente, su partido en el Parlamento Europeo votó en contra de la resolución que declaraba que Hungría no era una democracia plena.

En el seno de la Unión, que ya tienen que batallar con el autoritario Orban, preocupa que un posible Ejecutivo comandado por Meloni junto a Salvini y Berlusconi pueda poner palos en las ruedas a las sanciones contra Moscú en el contexto de la guerra en Ucrania o que Italia deje de cumplir -como ya pasó anteriormente- con los objetivos de déficit y ello conlleve otra crisis de la deuda, como la de finales de la década de los 2000.

"Los postulados de Meloni para Europa son los de Visegrado: una Europa de las naciones y una desintegración del proyecto europeo, en el sentido de que los Estados recuperen competencias en detrimento de unas competencias en manos de Bruselas. La Unión Europea tiene un grano muy molesto ahora mismo que es Orban, y con Meloni como primera ministra le saldría otro grano que, presumiblemente, va a ser bastante incómodo", exhorta el periodista Emilio Ordiz.

Sin embargo, el tono euroescéptico y radical de la candidata se ha rebajado durante la campaña, vistiendo un atuendo de moderación frente a las cuestiones más polémicas.

Entre otras cosas, condenó el fascismo diciendo que era "historia de hace décadas" y se mostró en contra de la "privación de la democracia y las infames leyes antijudías". Asimismo, defendió que Hermanos de Italia está más alineado con "los conservadores británicos, los republicanos estadounidenses o al Likud israelí" que con otras formaciones antidemocráticas. Pero en 2006 dijo tener una "relación pacífica" con el fascismo y sostuvo que Benito Mussolini había “producido mucho” en su país.

Para no generar muchas otras alteraciones, Meloni lleva en su programa político de coalición junto a Salvini y Berlusconi el compromiso de mantenerse alineados con la integración europea y el respeto de los compromisos con la OTAN frente al sostén a Ucrania. Sin embargo, sus socios, amigos personales y aliados políticos de Vladimir Putin, de conseguir los escaños suficientes podrían comprometer estos extremos.

"Los tres, a pesar de ir juntos, presentan muchas diferencias y odios cruzados. En materia internacional habrá tensiones. Meloni no quiere impedir seguir las sanciones a Rusia y el envío de armas a Ucrania, pero sus compañeros sí", reflexiona el escritor Daniel Guisado.

Aliados controvertidos en un contexto de continua inestabilidad

A la espera de conocer el mandato de los italianos que acudan el domingo a las urnas, una realidad absoluta es que los gobiernos en la nación alpina no acostumbran a terminar su periodo de cinco años, un escenario que podría repetirse, según los analistas, si finalmente se conjuga la coalición ultraderechista con Giorgia Meloni al mando.

"El futuro de un hipotético Gobierno entre Meloni, Salvini y Berlusconi es la gran duda, no tanto porque puedan llegar a gobernar o formar Gobierno, sino cuánto puede aguantar ese Gobierno, que va a ser inestable, seguramente, porque además a Meloni y a Salvini les separa una cuestión tan importante como es la guerra en Ucrania", remarca Ordiz.

Otro de los interrogantes a resolver es cómo quedará la correlación de fuerzas al interno de la coalición, si Berlusconi es indispensable para la mayoría y si Salvini tiene los suficientes escaños como para exigir una cuota de poder semejante a la que obtuvo cuando fue ministro del Interior en el Gobierno de coalición con el Movimiento 5 Estrellas.

"Si La Lega tiene mucho peso, que es lo que busca Salvini, y eso le da potestad para marcar un poco la agenda, habrá problemas y choques", afirma Ordiz.

Los pormenores electorales todavía tardarán algunas semanas en resolverse, pero lo que sí parece claro es que Italia está cada vez más cerca de tener el primer Ejecutivo de extrema derecha desde la era del dictador Mussolini.

Con medios locales y EFE