Italia: fracasó la opción Conte y se acerca un gobierno de "alto perfil" con Mario Draghi

Elisabetta Piqué
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ROMA.- Mientras Italia contabilizó este martes otros 499 muertos -que llevaron el total de fallecidos por la pandemia a 89.344-, al cabo de otra jornada llena de dramatismo, finalmente naufragó el tan mentado "Conte Ter", es decir, un tercer gobierno del primer ministro saliente, Giuseppe Conte. Y el presidente de Italia, Sergio Mattarella, árbitro absoluto de una crisis política considerada irresponsable e inoportuna en este momento, finalmente decidió por la opción B. Formar un gobierno de emergencia nacional, institucional, liderado por una personalidad de altísimo perfil, de la que se hablaba desde hace meses: el expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

Mattarella convocó a Draghi, apodado "súper Mario", de 73 años y más que respetado en las capitales europeas, al Palacio del Quirinal, este miércoles a las 12. Antes, con voz y rostro preocupados, explicó que si bien la primera opción para resolver una crisis política de lo más intrincada, en el sistema parlamentario que rige en Italia, hubiera sido disolver el Parlamento y llamar a elecciones anticipadas, en este momento es algo imposible. ¿Por qué? Debido a la terrible "crisis económica, social y sanitaria", sin precedente, que vive Italia, que no puede darse el lujo de una campaña electoral en momentos cruciales como los de ahora, con la campaña de vacunación en curso y el virus que circula en todo el país. Y sobre todo en momentos en que el país necesita tener un gobierno fuerte para enfrentar la pandemia y decidir cómo utilizar un fondo millonario de la Unión Europea (UE), de nada menos que 209.000 millones de euros, considerado una ocasión única para poder recuperarse.

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En este marco, Mattarella llamó a todas las fuerzas políticas a apoyar un gobierno de "alto perfil" que pueda enfrentar la emergencia y darle respuesta a los ciudadanos, ya desgastados por una situación gravísima, como no se veía desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

El anuncio de Mattarella llegó al final de otro día de nervios, tensión y suspenso, en el que hasta el final hubo esperanzas de un "arreglo". Pero el desacuerdo entre las fuerzas políticas primó. Y la misión "exploratoria" que Mattarella le había dado al presidente de la cámara de Diputados, Roberto Fico, fracasó estrepitosamente. Después de días de tratativas marcadas por discusiones y peleas tanto sobre un programa de acción, así como sobre un recambio de ministros, pasadas las ocho y media de la noche Fico, de 46 años, le comunicó al jefe de Estado que no había podido recomponer la alianza de gobierno que respaldaba a Conte.

El gran motivo del fracaso del "Conte Ter" fue uno solo: la negativa del expremier Matteo Renzi, líder del pequeño partido Italia Viva, que tiene 18 senadores cruciales y el gran impulsor de una crisis política considerada totalmente inoportuna e irresponsable en este momento para Italia. Renzi no sólo impuso condiciones imposibles de aceptar para los dos principales socios de la coalición de gobierno saliente, el antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y el Partido Democrático (PD), de centroizquierda, sino que hizo saltar las tratativas al no asegurar su respaldo a Conte.

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Fue el propio Renzi, quien, casi a las 20 (hora local), anunció la fumata negra, sin ni siquiera esperar que Fico llegara al Palacio del Quirinal. Renzi, que en los últimos días dijo una y otra vez que no quería encargos de gobierno, sino discutir sobre los grandes temas que enfrenta Italia, culpó a las demás fuerzas políticas de la ruptura. "Constatamos los 'niet' de los colegas de la exmayoría. Agradecemos al presidente Fico y nos encomendamos a la sabiduría del jefe de Estado", indicó, en un tuit en el que aseguró que la ruptura se dio en temas que iban desde Justicia y educación, hasta el plan de vacunación masiva en curso y cuestiones de política económica clave.

El senador Vito Crimi, vocero del M5E, no obstante, dio otra versión. Y culpó a Renzi de haber exigido no sólo ministerios para sí mismo, sino la cabeza de Conte.

Lo mismo hicieron fuentes del PD, que consideraron "inexplicable" la postura del exalcalde de Florencia que, finalmente, logró su cometido: eliminar al premier saliente. Conte, abogado de 56 años, bajó a la arena política siendo un "don nadie" en 2018, cuando pasó a liderar el primer gobierno populista de Europa, formado por una alianza contra natura entre el M5E y la derechista Liga de Matteo Salvini. Tras el colapso de ese gobierno, en septiembre de 2019 Conte pasó a estar al frente de otro gobierno totalmente distinto (el Conte bis, respaldado por M5E y el PD), impulsado paradójicamente por Renzi, que entonces militaba en el PD y que no quería que llegara al poder Salvini.

El senador florentino, sin embargo, días más tarde del nacimiento del "Conte bis", se escindió del PD y creó Italia Viva, partido que según sondeos no representa más del 2% del electorado, con el cual, finalmente, logró su objetivo: eliminar a Conte.

El "abogado del pueblo" -como se había definido Conte-, gracias a la pandemia, que manejó con errores, pero también aciertos, cosechó una popularidad envidiable. Su gran éxito fue, sobre todo, lograr que la UE el 21 de junio pasado le concediera a Italia un fondo para la reconstrucción post-pandemia de 209.000 millones de euros, una montaña de dinero considerada equivalente a dos planes Marshall. Pero fue justamente la pelea por el control de este fondo, una torta que le hace gula a todos, el origen lejano de esta crisis considerada por todos los analistas "surrealista". Una crisis que, si todo va bien, dará lugar a un gobierno institucional liderado por Draghi, personalidad a todas luces respetada, "una reserva moral del país", que seguramente será respaldada también por las fuerzas de la oposición de derecha. Y por Renzi, ganador de la pulseada, pero cada vez más impopular, según sondeos.