Italia: a los 89 años le asignaron custodia porque es judía y vive bajo amenaza

Elisabetta Piqué

ROMA.- Liliana Segre, senadora vitalicia italiana de 89 años, sobreviviente del Holocausto, a partir de hoy deberá salir de su casa escoltada por dos carabinieri. En un hecho que generó alarma y que refleja el clima racista que se respira en Italia, el prefecto de Milán, Renato Saccone, decidió asignarle custodia a Segre porque fue víctima de crecientes amenazas.

La medida de protección fue tomada porque en las últimas semanas Segre, muy activa en seminarios, debates y charlas, pese a su edad, fue puesta en la mira de grupos de ultraderecha neonazi. Ella misma contó recientemente que en las redes sociales suele recibir cada día 200 mensajes de incitación al odio racial, insultos y amenazas. Hace unos días, el partido neonazi italiano Forza Nuova hasta se animó a poner una pancarta intimidatoria cerca de un teatro de Milán donde tuvo un encuentro con 500 estudiantes.

Nacida en Milán en el seno de una familia judía, debido a las leyes raciales impuestas en 1938 por Benito Mussolini Segre a los 8 años fue expusada del colegio. A los 13, después de haber pasado un período en prisión y tras un intento de fuga a Suiza con algunos familiares, fue deportada al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. De los 776 niños italianos menores de 14 años deportados a este campo de concentración, Segre fue una de los 25 sobrevivientes.

Bajo custodia

Como pasó con muchos supervivientes, sólo 45 años después de ese horror, en 1990, esta mujer de gran coraje rompió el silencio. Y comenzó a contar su historia y a hacer memoria brindando su testimonio a estudiantes y profesores. Designada el año pasado senadora vitalicia por el presidente de Italia, Sergio Mattarella, el 30 de octubre pasado su nombre volvió a estar en los titulares porque el Senado aprobó una moción, propuesta por ella, para crear una comisión extraordinaria para combatir los fenómenos de intolerancia, racismo, antisemitismo e instigación al odio a la violencia. La aprobación estuvo rodeada de polémica porque los legisladores de los partidos de derecha que entonces prefireron abstenerse -la Liga de Matteo Salvini, Forza Italia de Silvio Berlusconi y Hermanos de Italia de Giorgia Meloni-, se negaron a ponerse de pie y a aplaudir a Segre. Desde entonces, en las redes sociales se multiplicaron los insultos y mensajes de odio, antisemitas, en su contra.

La noticia de que a partir de hoy esta mujer-símbolo, que aún lleva tatuado en su piel el número del campo de concentración, a los 89 años tiene que moverse a todos lados con dos carabinieri, creó alarma e indignación en Italia. "Sólo podemos horrorizarnos frente a la barbarie incipiente de un país que obliga a Liliana Segre, a los 89 años, a vivir bajo custodia el tiempo que le queda", escribió en La Repubblica Massimo Giannini. "¿En qué país vivimos si Segre termina bajo custodia porque es judía?", se preguntó.

Mientras que Segre, que hizo su primera salida acompañada por agentes, prefirió no hacer declaraciones, su hijo, Luciano, admitió que "ahora estamos más tranquilos". "No habíamos pedido esta protección, pero estamos contentos de que se la hayan asignado. Claro, ahora tememos que haya una nueva avalancha de insultos en las redes sociales, ya que los haters ya antes se quejaban porque el Estado gastaba dinero para Liliana Segre", dijo Luciano.

Como no podía ser de otra manera, el tema tuvo repercusiones en las redes sociales -donde dominaba el hashtag #LilianaSegre- y en el mundo político. El Partido Democrático, de centroizquierda, salió compacto a expresar su solidaridad y su espanto. "Es una señal terrible que a Liliana Segre, una de las últimas sobrevivientes italianas a las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau, el Estado deba asignarle una custodia para defenderla de nuevas amenazas", dijo el diputado Emanuele Fiano. "Es un mundo que corre para atrás. Defender hoy quien ayer pasó por el infierno es un deber, pero también una derrota", agregó.

También el exviceprimer ministro, Matteo Salvini, líder de la Liga, se solidarizó con Segre, pero minimizando las cosas: "Yo también recibo todos los días amenazas. Y las amenazas contra Segre, contra Salvini, contra cualquiera, son gravísimas", dijo.

El caso Segre justo se da a pocos días de que, el fin de semana pasado, se registraran nuevos -enésimos- episodios racistas en el fútbol, con jugadores de origen africano insultados por las hinchadas con cantos xenófobos. Otro reflejo de que hay algo que no va.