Irlanda: una orden religiosa pide perdón años después del hallazgo de una fosa con restos de bebés en uno de sus hogares

LA NACION
·2  min de lectura

DUBLÍN (Reuters).- A casi cuatro años de conocer la noticia que fue revuelo en el país y en el mundo, hoy la orden religiosa de Irlanda que operaba un hogar para madres solteras en el pueblo de Tuam, donde se hallaron los restos de cientos de bebés en una fosa común, pidió perdón por el trato dado a los infantes bajo su cuidado.

Sputnik V: vuelve a subir el porcentaje de efectos adversos entre los vacunados, pero sigue dentro de los límites esperables

"No estuvimos a la altura de nuestro cristianismo cuando dirigíamos el hogar", reconocieron en un comunicado las Hermanas del Buen Socorro, que dirigieron el hogar para madres y bebés desde 1925 a 1961. "No respetamos la dignidad inherente de las mujeres y los niños que vinieron al hogar. No les ofrecimos la compasión que tanto necesitaban", agregaron.

Un reporte encargado por el gobierno y publicado ayer halló una "atroz" tasa de mortalidad de alrededor del 15% entre los niños nacidos en la red de los hogares conocidos como Mother and Baby, lo que refleja condiciones de vida brutales. Cerca de 9000 niños murieron en total.

Pero la investigación del gobierno se inició hace seis años, luego que la historiadora local Catherine Corless descubriera evidencias de una fosa común sin identificar y hallara registros públicos sobre la muerte de 796 niños. Entonces las pruebas de ADN realizadas sobre los huesos sepultados en una estructura dividida en veinte salas evidenciaron que pertenecían a bebés de entre 35 semanas y 3 años, fallecidos en el período de actividad de ese centro, entre 1925 y 1961, pero especialmente durante los años 50.

"Reconocemos en particular que los bebés y niños que murieron en el hogar fueron enterrados de una manera irrespetuosa e inaceptable. Por todo eso, lo sentimos profundamente", declaró la orden religiosa. "Esperamos y rezamos para que el proceso de sanación llegue a todos los afectados; los que están vivos y los que han muerto (...) Esperamos que nosotros, nuestra iglesia y nuestro país, podamos aprender de esta historia", cerró.

Desde hace años los familiares denuncian que los bebés fueron maltratados debido a que eran hijos de madres solteras que, al igual que sus hijos, eran considerados como una mancha en la imagen de Irlanda como una nación católica devota.