Mujeres Top: Irene Villa sigue siendo ejemplo de superación 27 años después del atentado

Irene Villa es uno de los ejemplos más conocidos de superación y amor por la vida de los últimos años. Irene tenía tan sólo 12 años cuando, al subirse al coche con su madre para ir al colegio, sufrió un atentado de la banda terrorista ETA. Como resultado del estallido de la bomba adosada a su vehículo, Irene perdió las dos piernas y tres dedos de una mano.

“Ya en el hospital, mi diagnóstico fue terrorífico. Sin piernas, sin tres dedos de una mano y con la cara destrozada. Mi padre le dijo al médico que no quería que me salvaran para llevar una vida de tanto sufrimiento, y los doctores parecía al principio que estaban de acuerdo. Pero mi médico dice que sintió una voz que le decía lo contrario. Ahí llegó el segundo milagro: me devolvieron a la vida», ha contado en numerosas ocasiones.

Irene nunca perdió las ganas de vivir y siempre ha considerado el atentado como una segunda oportunidad. Tras numerosas operaciones, Irene pudo volver a caminar gracias a unas prótesis. Y no sólo eso: también ha vuelto a practicar deporte, concretamente esquí paralímpico. “El hecho de ver la vida como un regalo en lugar de verla como una condena es un impulso maravilloso para afrontar cualquier cosa que venga”, confiesa en sus entrevistas.

Además de volver a practicar deporte, la madrileña se licenció en Comunicación Audiovisual, y cursó además estudios de Psicología y Humanidades. Actualmente, Irene es columnista de prensa y colabora en algunas emisoras de radio y programas de televisión. También ha escrito numerosos libros y ha dado charlas y conferencias con un claro mensaje: “Nadie debe privarse de disfrutar el gran regalo que es vivir, tenga o no una discapacidad o enfermedad”.

Ahora, Irene es madre de tres hijos y da gracias todos los días por estar viva y ser capaz de sonreírle a las adversidades. “Para mí era importante no sentirme víctima, porque eso te trae miedo, culpa, tristeza, queja e ira. Tenemos que tener metas y tomar decisiones. A veces el dolor supone ser luego más feliz”, destaca siempre Irene.

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