Iraquíes muestran poco entusiasmo por elecciones parlamentarias

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Por John Davison y Ahmed Rasheed

BAGDAD, 10 oct (Reuters) - Las elecciones parlamentarias de Irak celebradas el domingo mostraron una de participaciones más bajas de varios años, según funcionarios electorales, lo que sugiere una menor confianza en los líderes políticos y el sistema democrático introducido por la invasión encabezada por Estados Unidos en 2003.

Se prevé un triunfo de la élite gobernante chiíta, cuyos partidos más poderosos tienen alas armadas. La mayor facción del Parlamento probablemente será el movimiento del clérigo Moqtada al-Sadr, opositor a toda interferencia extranjera y cuyos principales rivales son grupos chiítas aliados con Irán.

Para los iraquíes podría implicar que un exlíder de la insurgencia e islamista conservador aumente su influencia sobre el gobierno, aunque tal resultado no alteraría drásticamente el equilibrio de poder en Irak o en Oriente Medio, según funcionarios iraquíes, diplomáticos y analistas extranjeros.

Dos funcionarios de la comisión electoral dijeron a Reuters que la participación de votantes en todo el país era del 19% al mediodía. La participación total fue del 44,5% en las últimas elecciones de 2018. Los colegios electorales cerraron a las 6 de la tarde hora local (1500 GMT).

Se esperan resultados iniciales el lunes, pero las cifras finales de participación podrían anunciarse el domingo por la noche.

Sin embargo, las elecciones iraquíes suelen ir seguidas de prolongadas conversaciones sobre un presidente, un primer ministro y un gabinete.

Parecía ser la participación más baja en cualquier elección desde 2003, según los recuentos de comisiones electorales en los colegios electorales que Reuters visitó en todo el país.

La elección se celebró varios meses antes en virtud de una nueva ley diseñada para ayudar a los candidatos independientes, una respuesta a las protestas generalizadas contra el gobierno de hace dos años.

"Las maniobras y la formación del gobierno tendrán el mismo aspecto: los mismos partidos vendrán a compartir el poder y no proporcionar a la población servicios y empleos básicos y, además, seguirán silenciando la disidencia. Es muy preocupante", dijo Renad Mansour de la Iniciativa de Irak en Chatham House.

INFLUENCIA EXTRANJERA

Estados Unidos, los países árabes del Golfo Pérsico e Israel por un lado e Irán por el otro compiten para influir en Irak, lo que proporciona a Teherán una puerta de entrada para respaldar a los aliados armados en Siria y Líbano.

La invasión de 2003 derrocó a Saddam Hussein, un musulmán sunita, y catapultó al poder a la mayoría chiíta y kurda del país, que estaban oprimidos bajo el autócrata. Desató años de violencia sectaria, incluida la toma de un tercio del país por parte de Estado Islámico entre 2014 y 2017.

El profesor de secundaria Abdul Ameer Hassan al-Saadi dijo que boicoteó las elecciones, las primeras elecciones parlamentarias desde las protestas de 2019 y la posterior represión. Las manifestaciones fueron brutalmente reprimidas y unas 600 personas murieron en el curso de varios meses.

"Perdí a mi hijo Hussain, de 17 años, después de que lo matara un bote de gas lacrimógeno de la policía en las protestas de Bagdad", declaró al-Saadi. "No votaré por asesinos y políticos corruptos porque aún sangra la herida dentro de mí y de su madre".

La principal observadora electoral de Irak de la Unión Europea, Viola von Cramon, afirmó que la participación relativamente baja significa mucho. "Es una clara señal política y una sólo puede esperar que sea escuchada por los políticos y por la élite política de Irak", dijo a periodistas.

No obstante, algunos iraquíes estaban ansiosos por votar en la quinta votación parlamentaria de Irak desde 2003, y esperan un cambio. En la ciudad norteña de Kirkuk, Abu Abdullah dijo que llegó a votar una hora antes de que abrieran los colegios electorales.

El primer ministro Mustafa al-Kadhimi no se postula para las elecciones, pero las negociaciones posteriores a la votación aún podrían llevarlo a un segundo mandato. Kadhimi, a quien se considera amigable con Occidente, no tiene ningún partido que lo respalde.

Irak es más seguro y el sectarismo violento está menos presente desde que venció a EI en 2017 con ayuda de una coalición militar internacional e Irán. Pero la corrupción y la mala gestión han hecho que muchos de los 40 millones de iraquíes carezcan de empleo, atención médica, educación y electricidad.

Al menos 167 partidos y más de 3.200 candidatos compiten por los 329 escaños del parlamento, según la comisión electoral.

(Reporte de John Davison y Ahmed Rasheed; reporte adicional de Mustafa Mahmoud en Kirkuk, Aref Mohammed y Mohammed Aty en Basra, Maher Nazeh en Bagdad, escrito por John Davison y Michael Georgy; Editado en español por Janisse Huambachano)

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