Irak: de víctima a defensora de mujeres que sufren de violencia doméstica

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Cuando termina su jornada laboral, Azhar se convierte en activista para prestar asistencia jurídica a las mujeres víctimas de violencia de género en Irak, un compromiso fruto de su experiencia a manos de un exmarido brutal.

Esta mujer de 56 años, que trabaja para la administración de Bagdad, tuvo que batallar durante una década ante los tribunales para obtener su divorcio, un calvario que la indujo a retomar sus estudios de derecho.

"Me di cuenta de que era débil ante la justicia" dice la mujer, cuya ONG integra la Red de mujeres iraquíes, una coalición de asociaciones feministas.

Hoy su organización asegura apoyo jurídico a las victimas. "Para que estas mujeres sean conscientes de sus derechos y puedan defenderse", agrega.

En esta sociedad muy patriarcal, donde proliferan los matrimonios precoces, las presiones económicas, feministas y abogadas luchan para defender derechos impunemente violados, y denuncian leyes retrógradas y la inacción de las autoridades.

Azhar fue obligada en 2010 de contraer matrimonio bajo la presión familiar. Muestra fotos en las que aparece con cardenales violáceos en brazos y piernas. "Creí que iba a morir" asegura. "En ese momento decidí romper mis cadenas".

- "La víctima paga el precio" -

Azhar dejó el domicilio conyugal con sus ocho hijos y exigió el divorcio.

Un primer juez conocía al esposo y rechazó la demanda, pese a tres certificados médicos, asegura la mujer. "Su respuesta: +no voy a romper una familia sobre la base de certificados, y ¿qué si un hombre golpea a su mujer?+".

-"Salir de una cárcel" -

Con la AFP


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