Irak tiende la mano a EEUU y sus aliados, pese a la presión de las facciones pro-Irán

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Para gran pesar de las facciones pro-Irán, el primer ministro iraquí, Mustafá al Kazimi, reanudó el diálogo con Estados Unidos y ha visitado algunas monarquías del Golfo aliadas con Washington, tendiendo la mano a los enemigos de Teherán.

No hay un solo día en Irak sin que haya un ataque contra soldados, diplomáticos o subcontratistas de los estadounidenses o insultos contra Kazami por parte de las facciones proiraníes que le acusan de "servir" a Estados Unidos.

Cada vez, los paramilitares y los políticos aseguran que se apoyan en el voto del Parlamento -en enero 2020 y nunca aplicado- y reclaman la expulsión de los 2.500 soldados estadounidenses que vinieron a ayudar en la guerra contra los yihadistas.

El "diálogo estratégico" iniciado el miércoles con la nueva administración estadounidense de Joe Biden es un nuevo ejercicio de equilibrismo para Kazami, un independiente sin base partidaria ni popular.

Antes de eso, recibió a los ministros de Relaciones Exteriores egipcio y jordano y visitó Riad y Abu Dabi, todos grandes aliados regionales de Washington, "enviando un mensaje a Irán: Irak no depende de Teherán para sus decisiones diplomáticas como lo quieren Irán y sus aliados", asegura a la AFP el politólogo Ihssan al Chemmari.

- Calendario electoral incierto -

Kazimi, encargado de organizar elecciones anticipadas cuyo calendario es todavía incierto, debe componer con una facción chiita pro-Irán fuerte y las minorías kurdas y sunitas que ven la presencia estadounidense como una protección. Al igual que los vecinos de Irak, en particular en el Golfo, están enfrentados a Teherán.

Para los responsables occidentales e iraquíes, Kazimi espera que los estadounidenses presenten un calendario de retirada.

Un funcionario iraquí aseguró a la AFP que el general iraní Ismail Qaani estuvo recientemente en Bagdad para reclamar a los políticos que impongan a Washington una fecha de retirada.

Con un calendario, Kazami podría mantener el apoyo militar internacional contra el grupo Estado Islámico (EI) al tiempo que ofrece garantías a las facciones pro Irán, pero en un plazo que podría durar varios años, según ellos.

Antes incluso del inicio del diálogo, el portavoz de las brigadas del Hezbolá, una de las facciones proiraníes más radicales de Irak, lo rechazó.

"No tiene ningún valor ya que el pueblo iraquí ya ha decidido que quiere el fin de la ocupación estadounidense", dijo Jaafar al Husseini, que prometió "seguir presionando a Estados Unidos".

Con los yihadistas agazapados en las montañas y el desierto, la verdadera amenaza procede hoy en día, aseguran los militares estadounidenses e iraquíes, de las facciones pro-Irán que lanzan cohetes o colocan bombas al paso de los convoyes e incluso hasta reivindican ataques fuera de Irak.

- ¿Ataques hasta Riad? -

La semana pasada en Riad, Kazami trató de tranquilizar a su amigo el príncipe heredero saudita, Mohamed Bin Salmán.

"No permitiremos ningún ataque contra el reino. No ha habido ninguno" que se haya hecho desde Irak, reiteró pese a que en enero drones cargados con explosivos fueron interceptados encima del palacio real de Riad, según la prensa que citaba a responsables estadounidenses que aseguraron que el ataque partió de Irak.

En Bagdad, un grupúsculo oscuro, vinculado a los pro-Irán, reivindicó el ataque, aunque Kazimi lo consideró "falso".

El primer ministro había previsto consagrar su primer desplazamiento oficial a Riad durante el verano boreal, pero por razones de salud, el rey Salmán le pidió que se pospusiera. En su lugar, Kazimi viajó a Teherán, donde se reunió, entre otros, con el guía supremo, Alí Jamenei.

Después de Arabia Saudita, el primer ministro visitó Abu Dabi donde habló de inversiones.

Con una promesa saudita de multiplicar por cinco las inversiones en Irak, a más de 2.000 millones de euros (2.400 millones de dólares), Kazimi manda al escenario político interno un mensaje: no quiere "tomar partido por un solo lado", el de Irán, sino que quiere "desarrollar las inversiones de los países vecinos", árabes y enemigos de Irán, explica a la AFP un funcionario iraquí que pidió el anonimato.

Una prosperidad económica que beneficiará también a Irán, objeto de sanciones estadounidenses y que necesita a un Irak estable para comprarle bienes y enviar eventuales mensajes de y hacia los países árabes.

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