Irak sobresale en la carrera militar de Petraeus

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WASHINGTON (AP) — Al final de su tiempo al mando de las fuerzas estadounidenses en Irak, en lo más alto de una legendaria carrera militar, el general David Petraeus fue elogiado por su jefe, el entonces secretario de Defensa Robert Gates, como "uno de los más grandes capitanes de batalla en nuestra nación".

La profunda admiración hacia Petraeus por sus décadas de éxitos enfundado en un uniforme hacen aún más notable que apenas un año después de retirarse para dirigir la CIA renunciara por un problema con una relación extramatrimonial.

A menudo se habló de él como un posible candidato presidencial republicano con base en el modelo de otro popular héroe de guerra, Dwight D. Eisenhower, ya que Petraeus construyó durante 37 años en el Ejército una reputación de líder hábil y agradable con un gusto por la publicidad.

Petraeus ascendió rápidamente en rangos luego de empezar como un ambicioso soldado, después de graduarse de la academia militar de West Point en 1974.

Astuto, elocuente, y competitivo, Petraeus forjó un récord excepcional de logros en el Ejército.

Cuando las fuerzas estadounidenses conquistaron Bagdad en abril de 2003 sólo para hacer frente a una insurgencia inesperada, hizo su famoso comentario: "Dime cómo termina esto". Mientras que se preparaba para el breve capítulo de su carrera en Washington, pocos habrían previsto este final.

El general envió una carta al presidente Barack Obama el jueves pidiendo que se le permitiera renunciar, y Obama accedió el viernes.

El "criterio extremadamente pobre" en que Petraeus dice que incurrió contrasta con un currículum de disciplina, dedicación, liderazgo e innovación que forjó durante una carrera militar en la que comandó soldados a todos los niveles.

Obtuvo un título de maestría en asuntos públicos en 1985 y un doctorado en relaciones internacionales en 1987, ambos en la universidad de Princeton.

Petraeus, de 60 años, y su esposa Holly, tienen una hija, Anne, y un hijo, Stephen, quien lideró un pelotón de infantería en Afganistán como teniente del Ejército.

La carrera de Petraeus también pasó por baches. Sobrevivió a una ronda de disparos de un M-16 en el pecho durante un ejercicio de entrenamiento en Fort Campbell, Kentucky, en 1991. Luego de su recuperación, Petraeus ganó rangos con una serie de tareas que incluyeron la de asistente ejecutivo al presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Hugh Shelton, además de temporadas en Haití y Bosnia.

Durante la invasión a Irak en 2003, comandó la División Aérea 101 a través del desierto y ganó reconocimiento por estabilizar el sector del norte de Irak que después se convirtió en un bastión de la rama de al-Qaida en ese país. En un año, recién promovido a general de tres estrellas, se posicionó como experto en las complejidades de la guerra moderna y fue puesto a cargo de entrenar al nuevo ejército iraquí. En julio de 2004 apareció en la portada de la revista Newsweek, posando delante de un helicóptero Black Hawk con la leyenda: "¿Puede este hombre salvar Irak?"

A principios de 2007, Petraeus fue enviado de nuevo a Irak, en esta ocasión para ejecutar el incremento de fuerzas del presidente George W. Bush en un momento en que muchos en Washington y otros lugares creían que la guerra se había perdido trágicamente.

En 2007, luego de reportar progreso en la guerra —lo que truncó los intentos de los demócratas en el Congreso de forzar un retorno de las fuerzas— un grupo en contra del conflicto sacó un anuncio de página completa en el diario New York Times que acuñó un nuevo apodo para Petraeus: "General Betray Us" (un juego de palabras con su apellido que significaría algo como "general traicionanos") y lo culpó de "modificar los registros para la Casa Blanca".

Pero para la mayoría, la estrategia de Petraeus funcionó y fue aclamado como un héroe que allanó el camino para la salida de Estados Unidos de Irak.

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